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Paseos por Europa. N R o m a el agua canta en las fuentes y la brisa en los pinos. Y o ignoro si el pueblo de Italia se ihizo tan enamorado de la música porque se le acostumbró el oído y el corazón a la melodía escuchando las voces acordadas del viento y del surtidor, o fueron éstos los que tomar o n sus melodías de las dulces canciones del L a c i o pero en ningún otro lugar saben cantar de tal modo las fuentes de las calles y los pinos. de las villas. P o r eso se hicieron numerosas lias f u e n tes y crecieron los pinares en el corazón de la ciudad, rompiendo la unidad dorada de sus viejos palacios c o n la mancha del ramaje verde obscuro. C o m o a Milán los cantores de voces humanas, p a rece que acudieron a R o m a guiados por la fama de sus escuelas, el agua para quebrarse en surtidores, los árboles p a r a sentí rse arrullados por lalbrisa. Y o n o he contado las fuentes de R o m a acaso s e a n t r e i n t a acaso cuarenta, tal vez más. Y o no he contado las f u e n t e s de R o m a porque en todas hay un e n c a n t o nuevo, que nos hace olvidar la anterior, y aun a ella m i s m a si traemos el recuerdo de haberla visto a n t e s P o r l a m a ñ a n a las que miran a Oriente, trenzan los flecos de su agua, d e s b o r d a d a en las tazas monumentales, c o n los rayos de sol; y los flecos se en. joyan de esmeraldas y de topacios; por la tarde se apagan en la sombra poco a poco, en un resplandor vago y triste; por l a noche brillan con luces fosforescentes, que surgen desde dentro de ellas mismas, y son luciér- Fuentes de Roma. como si fuera el agua en cascada árbol de ramas agitadas, y l a luz brisa que las c o n mueve; o, más bien, cuerdas de violín h e r i das por el arco del iris. Y o no he contado las fuentes al recorrerlaSj desde l a del Tritón, en la plaza B a r b e r i m a l a del mismo nombre y símbolo en la plaza de N a v o n a desde la Fuente F e l i z a l a del C a m p o de las flores desde la fuente de las Náyades a l a de l a v i l l a Borglhese, que todas tienen nombres que a l ponerlos en los labios han de sonar también dulcemente a canción de agua rumorosa. E s t a fuente d e las Tortugas en l a plaza de Mattei n o es de las. más soberbias y m o numentales, pero hemos de contarla, s i n duda, e n t r e l a s más graciosas. Sus cuatro adolescentes, t a l l a d o s en bronce, s o s t i e n e n en la mano, tendida, las cuatro tortugas que pugnan p o r a l z a r s e hasta la taza central, mientras el pie de los efebos oprime las c a bezas de los delfines para que a r r o j e n! el agua que le robaron al mar. E s obra de G i a como de L a p o r t a y de Tadeo Landini, a i n t e n c i ó n de G r e g o rio X I I I sino que n o v i n o a término, como tantas otras empresas comenzadas por el v a cilante Pontífice, hasta que hizo asiento en el solio de R o m a S i x to V el Papa a quien eligen los cardenales por anciano y achacoso, c o n esperanza de sucesión pronta, y él, al escuchar su n o m bre como el elegido, arroja lejos l a máscar a de su vejez, para cubrirse el rostro con la de l a enérgica serenidad que le cuadra más a u n monarca tan necesitado de voluntad firme y mano férrea como a u n buen Pontífice r o m a n o l e cumple en los azarosos días de 1585. P a r e c e q u e esta fuente h a conservado el recuerdo de los dos príncipes que presidieron su concepción y nacimiento, y nos canta sus n o m b r e s u n i dos... U n i d o s como en aquel viaje a Esparta que e m p r e n d e n en tiempos de P í o V y (Felipe II, el cardenal Boncompagni y el i n quisidor Peretti para informarse de la herejía atribuida al arzobispo C a r r a n z a p r i mado de las Españas, mientras éste se queda en R o m a acuciado por la venenosa intención de su compatriota y acusador D D i e g o de Simancas, obispo de B a d a j o z h o m bre tan fatuo y pagado de su valía, que lanza a la posteridad puña- E F U E N T E D E LAS TORTUGAS nagas gigantes que quieren volver al cielo las luces que le tomaron en el día. Y de una h o r a a la otra, el rumor de l a fuente se armoniza con la luz y tiene voz distinta, FUENTE D E L TKJTOX, LLAMADA VULGARMENTE D E L MORO