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cómo deben vestirse las mujeres, eso es, otra cosa, y Je diré que se deben vestir según las circunstancias. Una mujer elegante no estará jamás- bien vestida si su traje no corresponde al lugar donde se encuentre. Es U T arte innato en las mujeres de buen gusto, que; adquieren las otras por medio de la educación artística. También la manera de vestirse debe concordar, con la posición; es chocante llevar colores atrevidos y formas complicadas cuando se vivemodestamente; las ricas deben tener el tino de gastar sin ostentación. He aquí mi opinión, señor lector. Desenvolviendo su tema, que ya es mío, agregaré que las dificultades financieras en que se debate la moda alcanza a todos lers hogares y, por consiguiente, a todos nos incumbe gastar lo menos posible; en consecuencia, propongo los vestidos de crisis. Naturalmente, como usted es hombre, sonríe y piensa que se trata de una invención para gastar más con pretexto de economizar. No, señor; hablo en serio; es preciso este sacrificio. Los fabricantes se han ingeniado para crear telas baratas y nos ayudan a rea- lizar nuestro deseo. Además, cuando se quiere, un vestido puede cambiar de aspecto por medio de una corbata, un lazo, un cinturón o cualquiera otra cosa. Por ejemplo, un vestido se convierte en traje sastre si se le agrega una chaqueta; el mismo, unido a un bolero, será vestido de fantasía: el tercer aspecto, traje confortable de viaje, de automóvil o de mañana, en. compañía de un gabán largo, sencillo, y córt una esclavina, cortita será un delicioso trotón de primavera. ¿Empieza usted a tomarnos en serio? Quizá pero acentuaré mis argumentos. Los abrigos se transforman gracias. al cinturón, que puede ser de cuero, de metal o de la misma tela con las puntas más anchas para anudarlas en un costado. Las mangas también se someten a la ley de las transformaciones; se vuelven sobre la mano y forman carteras se vuelven un poco más y desabren las del vestido, detalles de última moda. Otra combinación: de un vestido de seda estampada, imposible de llevarse hoy, se sacarán la parte inferior de las mangas, una banda recta sobre la cual se prenderá una flor en la cintura, y un corbatín plegado, uniendo tocias estas piezas a un vestido obscuro, liso, y si sobrase tela para hacer un gabán sin mangas, obtendríamos un bonito conjunto. Usted no puede figurarse el encanto de esta combinación; pero me consuela la idea de que no será usted el único que me lea. ¿Y por qué no renovar un abrigo largo que se hubiese usado mucho? Cortaremos un buen pedazo, dejándole en tres cuartos, y con la tela cortada se hará una pelerina cortita, que le adornará a maravilla. Cree usted que no somos capaces de hacer frente a las circunstancias actuales predicándonos economía? No niego que necesitarán valor aquellas a quienes la suerte las permitía gozar de lujo, y tendrán mayor mérito si conservan su habitual sonrisa. Aconsejo a todas que elijan con mayor cuidado que de costumbre los trajes que desearan; cada una debe escoger el modelo que necesita; un vestido mal elegido no se usa nunca; vivimos de prisa, es cierto; sin embargo, la falta de tiempo no excusa: las tonterías de este género. He contestado a su carta, y me tomo la libertad de formular un ruego. Puesto que la moda se simplifica, es necesario que las mujeres sé hagan una personalidad bien de 1 TRAJE D E PAÑO NEGRO, ABRTGO DE B R E I T S C H WANTZ BLANCO Y N E GRO (MODELO J E N N Y)
 // Cambio Nodo4-Sevilla