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D E EDUCACIÓN FÍSICA LA E S C U E L A C E N T R A L D E Gl NASIA, D E T O L E D O 1 de y, sobre codo, realizando la serie de i n vestigaciones para las que ha sido creado el gabinete, se llegará no sólo a interpretar lr. s anomalías de los datos biométricos, sino a sacar conclusiones en provecho de l a terapéutica de ciertas afecciones. Como se ve, en la Escuela se trabaja de científica manera. Seguiré ocupándome de otros asoectos ce la enseñanza. -Rubryk Visitaba no hace muchos días la Escuela Central de Gimnasia de Toledo, después de siete años pasado desde l a última que realicé. E r a un d í a de los corrientes, de los del curso en marcha, lo que me permitió observar en toda su amplitud l a labor desarrollada por este tan injustamente poco conocido organismo. Injustamente poco conocido y con m á s injusticia, criticado por algunos. L a amable cortesía del director, teniente coronel López Bravo, me permitió esa necesaria libertad de movimiento precisa para realizar una directa observación, sin que ext r a ñ a s sugerencias puedan coartar la formación de un juicio. P a r a mí, l a Escuela ha sufrido una notable transformación, o, más exactamente, un progreso en técnica, que l a lleva a ocupar un puesto, cuando menos igual, entre las más perfectas que existan. Hablo en cuanto a lo espiritual, esto es, a l a técnica de la enseñanza, que en lo que afecta a lo mater i a l edificio, ya. la cosa v a r í a ahí se ve l a mano, del hombre, que no es m á s que. el consabido abandono en que nuestros gobernantes de entonces, y de ahora, tienen un asunto de tan vital interés social, como es el de la educación física. E l entusiasmo y trabajo de jefes y profesores de este Centro de cultura suple toda clase de deficiencias y o l vidos. Y esto es de un mérito enorme. E l profesor Agulló daba l a clase de G i m nasia Educativa movimientos rítmicos, correctos, de impecable ejecución, realizaban a la voz de mando (mando nada militar) los cuarenta oficiales- alumnos que, bajo sus órdenes, estaban. L a lección entraba en el período intensivo de una bien orientada y ordenada progresión, correspondiente a l a altura en que el curso se halla. Se hacía gimnasia, pero, y esto es lo importante, educativa. L o que quiere decir que los ejercicios eran ordenados, conformes a un estudiado plan, a ese plan a que está sujeta una lección de gimnasia educativa, que atiende proporcional y progresivamente al desarrollo armónico de los órganos que integran l a máquina humana, mediante la actividad muscular; claro es que ateniéndose en absoluto a los fundamentales principios deducidos de los estudios fisiológicos y anatómicos, inconmovible base de l a gimnasia sueca. Esta ordenación de movimientos y su perfecta ejecución indicaban claramente la competencia del profesor; competencia que había de tener su fundamento, no sólo en el conocimiento acabado de lo que se llama l a técnica de los movimientos, sino en algo más importante, en ei dominio del aspecto científico que nos hace conocer el efecto fisiológico de un rnovimiento y su influencia sobre la estructura anatómica. Impresión que quedó bien demostrada cuando más tarde, en larga conversación con el Sr. Águila, pude convencerme de su amplia formación cultural y de su sólido dominio en lo que a la ciencia de l a educación física afecta. Cosa, por otra parte, natural ya que tal y como hoy funciona esta Escuela no puede existir un profesor que. no demuestre poseer la m á s completa competencia en la materia, objeto de da: enseñanza. Porque no es el profesor el que de manéi s automática manda y ordena con absoluto inder ndencta; existe un servicio médico, un laboratorio fisiológico, que establecen una estrecha dependencia entre médico y profesor, entre laboratorio y palestra. Y en esto estriba, a mi entender, el éxito de la Escuela. A l alumno se le examina detenida y minuciosamente en el laboratorio para formar su ficha médico- fisiológica, con l a que el profesor a la vista ordena el plan a seguir; pero al mismo tiempo esa ficha le sirve al médico para estudiar las evoluciones de índole fisiológica, que en el alumno se producen por los ejercicios a que se le somete, plenos comprobantes de sus efectos sobre el organismo en general y en término final sobre su salud. U n detalle interesante: en el gabinete de anáfisis, creado gracias al entusiasmo del entonces director de la escuela, coronel A l varez Arenas (hoy general) el competentísimo médico D Manuel Domínguez está realizando una serie de experiencias basadas en los análisis de la sangre en sus d i versos componentes. M e mostró la embrionaria estadística que lleva, y ante m i curiosidad manifiesta me dice: Como encargado de observar periódicamente el valor físico biométrico y biológico de los alumnos pude observar durante los años que llevo de profesorado en l a Escuela que existían algunos de entre ellos que en lugar de seguir la marcha normal de los datos obtenidos, entre los que se encuentran como m á s interesantes el trabajo cardíaco, l a intensidad del ejercicio, el coeficiente pulmonar, las tensiones arteriales m á x i m a y mínima, dada esa marcha que teóricamente cabe suponer y que es lo que se obtiene, en l a mayor parte de ellos tienen un sentido inverso, revelando, como es lógico suponer, aquel organismo en estado de sufrimiento, sin que el examen médico m á s detenido me pudiera descubrir la verdadera causa de ese estado; entonces se me ocurrió que quizás examinando l a sangre en sus diversos componentes y l a excreción de los diversos productos de desecho, que con gran abundancia se forman en la práctica del ejercicio, me pudiera dar la clave de aquel estado, y me decidí a realizar estas experiencias que, aun cuando cuento con muy pocos casos, ya me permite el sacar una conclusión definitiva y categórica, que es é s t a que los individuos dedicados a la práctica de ejercicios físicos tienen en su sangre una cantidad de nitrógeno total muy por debajo de l a normal, hasta el punto que ni a ú n después de una lección intensa de gimnasia educativa, de las que se dan a estas alturas en la Escuela, llegan a tener la cantidad que se cita como normal por todos los autores, y si, como afirma Babonneix, la mayor parte de las enfermedades l l á m a l a s artríticas, no son más que monocitos cargados de floculados formados por los residuos de componentes nitrogenados y que su misión principal es la de expulsarlos del organismo, o sea que es un medio liberador que nuestro organismo emplea para desembarazarse de estos venenos, que, según l a vía que aprovechan para su expulsión, así resulta el eczema, la urticaria, el asma, la gota, etc. etc. se comprenderá la importancia que esta disminución de n i trógeno en la sangre tiene para el tratamiento y profilaxis de los accidentes dichos del artíitismo. L a falta de m á s análisis no me ha permitido por ahora sacar más conclusiones, pero es bien probable que continúan 1 Publicaremos en esta sección las carias o notas que se nos remitan con un fin deportivo. Es imprescindible, sin embargo, que sean breves. Que vengan debidamente jumadas (sin seudónimos) Y que estén redactadas dentro de las normas fundamentales de caballerosidad y de respeto mutuo. ¡Cualquier cosa es el Betís! D e su clásico, de su depurado fútbol, ya tiene Sevilla un digno representante en l a primera división. ¿A quién corresponde ese elevado honor, esa brillantísima gesta? A un puñado de valerosos muchachos que, agrupados bajo el glorioso distintivo bético, tan genuinamente andaluz y sevillano, ú n i camente ansiaban finalizar, victoriosos, l a ruda competición de liga para ofrendar a Sevilla un meritísimo trofeo, legítimamente conquistado tras duras pruebas de pundonor profesional. Ese es el subeampeón de España. Ese es el Betis. U n modesto conjunto de a n í m e o s jugadores que, sin ostentar ninguna ampulosa leyenda, ni otro timbre de gloria que una férrea voluntad y un amor propio i l i mitado- -y en esta última excelente cuaiidi. d supera a casi todas las formaciones futbolísticas españolas de esencial categoría- obró el milagro de eliminar en el pasado torneo de l a Copa a tres selectos equipos, integrados por virtuosos e internacionales; tres potentes equipos, en fin, que repetidas veces lograron escalar l a cima del campeonato nacional. Y por si eso fuera poco, nuevamente el once blanquiverde vuelve a dar un rotundo mentís al concepto suerte con que de continuo se pretendía zaherirle a raíz de su merecida exaltación a finalista, clasificándose ahora en el preeminente lugar de la segunda división. ¡Q u é grande e er B e t i! ¡Proclámalo alto, Oselito desde muy a l t o! ¡Subido en los zancos sobre la cúspide de la Giralda, Oselito Nuestra sincera y entusiasta felicitación, pues, al competente preparador Sr. Sampere, a los directivos, socios y demás elementos contribuidores de tan halagüeño éxito. Y ahora, de cientos de admiradores henchidos de satisfacción, vaya un efusivo apretón de manos para esos beneméritos, para esos bravos jugadores héticos, para esos esforzados paladines hispalenses que a tan considerable altura han sabido colocar el buen nombre del bello fútbol sevillano, y, al unísono, gritemos jubilosos todos los betistas andaluces ¡V i v a el Betis campeón i! -Polla afición hética de Sanlúcar de Barrameda, Juan Ruis del Val. E n el mismo sentido del anterior escrito hemos recibido gran n ú m e r o de cartas. L a invariabilidad del tema y la falta de espacio nos veda l a jpjiMicación.
 // Cambio Nodo4-Sevilla