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Viaducto sobre el río Riaza (58 metros de altura y 260 de longitud) ¡kilómetros menos. Eso lia de permitir hacer el viaje Madrid- San Sebastián en ocho horas escasas, e ir a Bilbao en seis horas y media. Y si se termina el trozo que le falta al ferrocarril Santander- Mediterráneo, se podría i r de M a d r i d a Santander en cinco horas y media. Quinta. Permitirá establecer el itinerario Lisboa- Madrid- Hendaya, porque el viajero de Lisboa tardaría menos en recorrerle que el actual Lisboa- Hendaya. pasando por ei Noroeste, y se obligaría a los portugueses y americanos que desembarcan en Lisboa a conocernos fraternalmente. A h o r a nos vuelven la espalda cuando se marchan a París. Sexta. Pondría la sierra del Guadarrama a cincuenta minutos de Madrid. E s una aspiración constante de los madrileños poder esparcir el ánimo y beneficiar su salud en la imponderable montaña. L a Naturaleza les llama desde allí, y los madrileños se tienen que limitar a contemplar ¡a serranía sin noder acercarse a ella, íi no tienen automóvil. E l directo a Burgos pondrá fac ilísimamente a toda la población en los roquedales de la Pedriza y en el frondoso valle d e l L o z o y a pues como el trazado es de doble vía, se pueden lanzar trenes con cortos espacios de tiempo. (Se llega con el sistema- bloque a pausas de minuto y medio. E l material del directo sólo se utilizaría de noche en los recorridos de la costa a M a d r i d durante el día sirve para la conquista de la sierra, después de los siglos que la población sueña con realizarla. Séptima. Abaratará el transporte de mercancías en el interior de Madrid, pues como las estaciones actuales están en los lugares de depresión y han de trepar al centro los carros y camionetas, sale c a r i- sima la tonelada desde los muelles a las tiendas. Y otro tanto pasa con los viajeros. Se da el absurdo de que cueste menos el billete E s corial- Madrid que el taxímetro desde la estación al domicilio. (No se olvide que el viaje y el transporte comienzan y terminan en la propia casa. Octava. E n caso de necesidad pública, guerra, movilización, etc. etc. el paso del material ferroviario del Norte al Sur de KspaSa reclamaría hoy un mes de tiempo. Con el directo, treinta horas. Novena. Dotaría a Madrid de un metropolitano de dieciocho kilómetros (la actual red tiene quince) cortando la canital de Norte a Sur, basculando el eje adonde es natural, a la linca Hipódromo- Pacífico, desviando as grandes corrientes circulatorias de la Puerta del Sol y sus alrededores, estrechos y congestionados. Décima. Articularía M a d r i d a la red nacional ferroviaria. H o y M a d r i d es una estación- tope, una estación- término. Convertiríase en una población de paso con las infinitas ventajas que eso tiene. Haría inútil el trazado de otros ferrocarriles costosísimos, diagonales y de segmentos. H o y se nrocluce en el sistema de transportes de la Península un atasco, que es Madrid, el cual imposibilita la baratura y el normal funcionamiento de viajeros y mercancías. E l directo enlaza todo el sistema, rompe el nudo, cierra la solución de continuidad y establece la circulación nacional veloz, lógica, indispensable. Undécima. Con el directo, al convertirse Madrid en estación de tránsito, puede establecerse en su término municipal el gran almacén de recepción y expedición, y lo que es más importante, de transformación de mercancías. Madrid puede ser la albóndiga y la manufactura de todo el tráfico que vaya de una parte a otra de España, pues todo estará más cerca pasando por ía capital y, por lo tanto, saldrá más barato. Nadie puede calcular el desarrollo que ha de tener esa actividad madrileña, hoy embrionaria. Sólo por eso debería el Estado hacer el ferrocarril y los organismos locales exigirlo. Duodécima. Crearía el má scrícnto sis- tema de circulación nacional y municipal. Las estaciones situaríanse en el Hipódromo, Salón del Prado (subterránea) y Delicias, con derivaciones o intermedias, para viajeros, en Las V cntillas, Tctuán, pasco de Ronda, estatua de Castelar, Colón, Atocha, nuevo Mercado de Abastos, carretera de Andalucía y Villavcrdc. Sería una superación de todo lo que hay en el mundo, incluyendo Londres, Berlín y Hamburgo. Ninguna razón de las poderosísimas que alega el Sr. Alcalá en nombre del Comité de grandes iniciativas tiene el sello típico do la mendicidad: no se habla de obreros parados la martingala que ha encubierto tantos errores y tantas maldades. Sin embargo, no hay que olvidar que la ejecución de las obras emplearía muchos millares de brazos y más aún la transformación mercantil de M a d r i d trabajo permanente y por ello más beneficioso. ¿Cómo responderán las autoridades y el pueblo madrileño a las excitaciones del Comité? De desear es que cese la negligencia de los altos y la abulia de todos y se Heve a buen término el casi acabado ferrocarril. E l Estado tiene esa deuda con la ciudad, a la que no subvenciona por capitalidad, n i paga los atrasos de Hacienda, ni favorece ninguna merced de las que tan pródigo se muestra con determinadas regiones y ciudades. E l directo a Burgos tiene, además, un aspecto nacional, como tedo lo que afecta a Madrid, nunca egoístameníe localista. Termínese esa arteria que nos trae ¡as bellezas y la salud de la sierra, que nos acerca al centro de Europa, que nos pone el mar a pocas horas, que facilita la vida interior, que da impulso a las actividades, que anuda toda la red ferroviaria. Son cincuenta kilómetros los que faltan para que se realice, y sería una desmesurada burla a M a drid, intolerable burla, que ese ferrocarril se abandonara. í A h! ¡Si M a d r i d miento! tuviera un A y u n t a TOMAS BORRAS
 // Cambio Nodo4-Sevilla