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Poseemos en Alhama de M u r c i a 25.000 palmeras jóvenes, de cuatro a ocho años, que ya empiezan a dar fruto. Están en tierra esteparia, salobre. L a mayor parte de estas tierras estaban incultas. Nosotros las hemos saneado y plantado de palmeras, las que llevan un crecimiento pujante. Elche es la población de Europa que posee más palmeras, unas So. 000. L a provincia de Alicante tiene unas 200.000, y la ele M u r c i a 90.000. E n Andalucía Occidental vemos la palmera en todos los pueblos de tierras bajas. E s planta ornamental en plazas y jardines, y también en muchas casas de campo. Nuestras repetidas observaciones nos llevan a afirmar que en Andalucía crece más rápidamente que en Levante. L a fructificación es en Andalucía defectuosa, porque no se ocupan de fecundar artificialmente. L a palmera es planta dioica: unas son plantas masculinas; otras, hembras. Estas son las que dan los dátiles; para que la fructificación sea abundante es preciso que las flores de éstas reciban el polen de las flores masculinas. Cuando las palmeras están en bosques; es el viento el encargado de transportar el polen de unas flores a otras. Los yanquis de California y A r i z o n a han realizado grandes trabajos para aclimatar la palmera, la que han llevado de los golfos pérsico y arábico. Muchos millones han gastado en conseguir su objeto. E n España la tenemos aclimatada desde hace tiempo y podemos desenvolvernos con nuestros propios elementos. Los yanquis se han d i rigido exclusivamente a producir dátiles para el hombre. Nosotros debemos dirigirnos a lo más práctico por hoy, económico y seguro: dátiles para la ganadería. L a palmera vive varios siglos. Profundiza sus raíces hasta seis metros. Ninguna otra planta va tan abajo para sacar las substancias de la tierra y ofrecerlas al hombre convertidas en frutos. Todos los años se cortan a las palmeras las hojas o palmas que cuelgan. Con estas palmas se hacen varios objetos, que dan origen a modestas industrias. L a palmera resiste bajas temperaturas, hasta siete grados bajo cero, y altas, hasta 70 erados al sol. Tierras esteparias, hoscas y feas, inhospitalarias y tórridas, están convertidas en bosques de palmeras a todo lo largo del l i toral español; hermoso festón peninsular, honra, satisfacción, originalidad de nuestro carácter meridional, de nuestro matiz, de nuestro paisaje, que ostenta las más gemuinas costumbres y las más bellas construcciones de una civilización pasada, pero que seguirán admirando los hombres de siglos venideros. F. M M U Ñ O Z P A L A O L a Rinconada (Sevilla) 1932. Cuando las producciones elementales correspondientes a una finca agrícola han sido objeto de un análisis especial que dan a conocer claramente, para cada una de ellas, el gasto efectuado y el importe del producto obtenido, representado por el cambio de éste en numerario, se estará en posesión de los datos necesarios para apreciar los resultados de las operaciones ejecutadas; en el caso contrario, cuando nada se ha observado ni anotado, hay que admitir los hechos tal como resulten, sin poder hacer una distinción entre las especulaciones o producciones que hayan sido beneficiosas para la explotación y aquellas perjudiciales o ruinosas. E l funcionamiento de una explotación agrícola está sujeto a las variaciones que constantemente determinan las modificaciones que experimenta el medio económico- social y los factores de aquélla, variaciones que pudieran indicar la conveniencia de modificar el plan actual de funcionamiento. Mas para cualquier modificación o reforma que sea necesaria no se ha de proceder de ligero, pues a veces una modificación mal entendida o establecida sin oportunidad, puede originar grandes pérdidas y tal vez la ruina de la explotación. L a contabilidad ha de ser la consejera y guía para toda modificación. E l dato más importante que ha de tener en cuenta el propietario o administrador de una explotación agrícola es conocer la situación actual de ésta. T a l conocimiento tiene lugar mediante la ejecución de un inventario general si no estuviera hecho o la revisión del mismo si existiera, que dará a conocer la clase y cuantía de todos los capitales y elementos puestos en acción. E l desconocimiento del estado actual de una explotación agrícola es causa, aparte de otras, de los fracasos que pueden ocurrir. Sea cualquiera la época en que se efectúe aquél ha de comprender: L o s diferentes capitales de la explotación. Descripción de estos capitales. Apreciación económica de los mismos. Suponiendo una explotación de mediana importancia, los g rupos de valores que forman el inventario general, son: ACTIVO Capital territorial o inmuebles: Terreno. Edificaciones y obras varias. Mejoras. Material agrícola: Motores. Máquinas. Instrumentos y utensilios. Ganado: De trabajo. De renta. Productos en almacén: Provisiones o productos destinados a l c o n s u m o en l a e x p l o t a c i ó n p a r a el p e r s o n a l y g a n a d o Adelantos a los cultivos: G a s t o s h e c h o s p a r a los c u l t i v o s d e l año siguiente. E s t i é r c o l p r o d u c i d o p o r el g a n a d o Estiércol y abonos comprados. M e t á l i c o y v a l o r e s en C a j a Deudores diversos. PASIVO Acreedores varios. DE CONTABILIDAD AGRÍCOLA L a explotación agrícola del suelo es una industria compleja, en la cual el número y clase de especulaciones varían según las cir- cunstaucias en que se desarrolla. L a materia productiva en ella la constituyen, no sólo el clima y suelo, sino también la materia organizada, vegetales y animales, determinando caracteres diferenciales importantísimos entre las explotaciones agrícolas y las industriales; de aquí los grandes errores que se pueden cometer llevando a la agricultura reglamentaciones que sólo a la industria manufacturera deben afectar. Los resultados de una explotación agrícola sólo pueden determinarse seriamente por l a comparación de los gastos que se han hecho con el importe efectivo de los productos obtenidos mediante la contabilidad agrícola, único medio de conocer en cualquier tiempo los resultados económicofinancieros de la explotación. L a diferencia entre las sumas numéricas que al Activo y Pasivo corresponden indicará el capital neto de la explotación; la comparación de dos inventarios consecutivos dará el aumento o disminución de aquel capital. L a contabilidad, además de dar a conocer el estado económico de la explotación, tiene un fin moral importante: el de desarrollar el hábito al orden y las apiitudes de los hombres prácticos, afinando sus cualidades psicológicas aplicadas a la economía. Más numerosas dificultades se oponen a que sea empleada la contabilidad agrícola: unas dependen de que los agricultores no tienen los conocimientos necesarios para servirse de métodos de aquélla; otras, de la naturaleza especial de las explotaciones. Los propietarios, arrendatarios, colonos y enfiteutas en pequeño se encuentran generalmente en la imposibilidad de servirse de la contabilidad individualmente; de aquí los grandes servicios que a aquéllos prestan las denominadas oficinas de contabilidad agrícola, cuya finalidad es, en general, auxiliar a los agricultores respecto a la manera de llevar la conrabilidad de sus explotaciones para resolver los múltiples y complejos problemas a que puede dar l u gar la dirección o administración de aquéllas, y, además, obtener datos que sirven de fundamento necesario para determinadas medidas gubernativas, político- económicas y sociales. E l Instituto Internacional de Agricultura en Roma ha publicado interesantes noticias y datos referentes a dichas oficinas de contabilidad agrícola, demostrando su importancia las siguientes: E n diferentes naciones en que la agricultura ha llegado a un considerable desarrollo técnico, económico y social, se han establecido y afianzado aquellas Instituciones. Fué en Suiza en donde primeramente el profesor Ernest L a u r fundó lo que denominó Secretariado suizo de campesinos, cuya institución se propuso la finalidad práctica de aconsejar ab agricultor según los datos que éste proporcione, mediante una- contabilidad llevada con constancia respecto a la resolución de los problemas técnicos relativos a la elección de métodos y procedimientos de cultivo más ventajosos, y, además, utilizar los datos para la elaboración estadística. Esta Institución sirvió de norma para establecimientos análogos en otros países. E n Alemania, aparte del interés privada del agricultor, el impuesto sobre la renta establecido en todos los Estados alemanes dio un gran impulso a la contabilidad agrícola, estableciéndose por las Cámaras Agrícolas y Sociedades agrícolas la mayor parte de aquellas oficinas. E n Inglaterra, a la Oficina de Contábili; dad agrícola primeramente creada se unió la Agricultural Cantoig Committe, organizado por el ministerio de Aprovisionamientos, que se propone reunir, por medio de las oficinas, todos los elementos necesarios para el estudio previo de los precios de producción, como base indispensable a una serie de medidas gubernativas político- económicas y sociales. E n Dinamarca establecieron tales oficinas las Sociedades de comprobación de producción lechera, Asociaciones agrícolas y Asociaciones ganaderas. E n Hungría, por iniciativa del Estado, en la primera Oficina de Contabilidad agrícola establecida fué creado un Instituto nacional para el estudio de la economía de l a explotación agrícola. E n Noruega, el objeto principal- de dichas oficinas es la determinación del beneficio obtenido de las explotaciones, que sirve de base para la fijación del impuesto. E n Suecia, el Estado consigna en sus presupuestos una cantidad destinada a subvencionar las Asociaciones y Sindicatos agrícolas que establezcan oficinas de Contabilidad agrícola. E n los Estados Unidos, las Instituciones de Contabilidad agrícola fueron organizadas por el ministerio de A g r i c u l t u r a son de dos clases distintas, según el objeto que persiguen; unas se dedican a determinar el precio de producción de los productos agrícolas otras, a estimular a los agricultores para que lleven una contabilidad en regla, auxiliándoles a interpretar los datos reunidos, siendo los agricultores los que llevan los libros. E n España... EMILIO L Ó P E Z S Á N C H E Z Ingeniero agrówmo.
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