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DIARIO ILUSTRAD O A Ñ O V G E SI M O C T A V O 10 CTS. N U M E R O DIARIO ILUSTRADO. SI M A Ñ O VI G E OCTAVO 10 C T S N U M E R O F U N D A D O E L i. D E J U N I O D E 1905 P O R D. T O R C U A T O L U C A D E T E N A EN ABRIL CASTILLA Una sonrisa de verdor alegra los campos castellanos. E L RIESGO, L A A U D A CIA Y L A M O R A L I D A D No te apures, hija m í a aquí, por lo menos, no nos faltará qué comer en toda la vida. La mam de Eulalia Mainou. DE EL TRIUNFO HINDENBURG Heil Dir im Siegerkranz... A h o r a es cuando da gusto tomar el tren y marcharse llanura adelante. A b r i l Primor de primavera. E s cuando puede sorprenderse a Castilla sonriendo. Como una sonrisa alegre en el blanco rostro monjil de Santa Teresa. Entre los cantos y los guijarros de la tierra de A v i l a se ven surgir inesperadamente unas margaritas. Y la mirada, desde los cristales del vagón, ahora es cuando puede girar en redondo a todas partes, segura de tropezar con la esperanza verde de los plantíos crecidos. ¡V e r d e esperanza de l a nación! ¡Esperanza de la misma República! De lo que salga de esos plantíos abrileños depende l a suerte de todos. L o s políticos se e n c a r g a r á n de hacer y deshacer las leyes, y de alinear las cifras del presupuesto, y de extender nombramientos para éste y para el otro; pero primeramente ha sido preciso que unos hombres callados labren la tierra y el cielo derrame su lluvia y su sol. Esos hombres callados hacen lo que pueden; ellos no pueden hacer m á s E s t á n durante siglos y siglos castigando la tierra y acariciándola con semillas. P a r a que Castilla sonría en abril con verdores de esperanza. Para que otros hombres m á s ardidos e inteligentes puedan hacer de Castilla alguna cosa que merezca l a pena. E l C i d hizo de Castilla una cosa gloriosa; Isabel la Grande hizo, con substancia de Castilla, a España. A h o ra ustedes pónganse Con fe a la obra y hagan algo que merezca l a pena de contarse. Corre, vagón. Siempre hacia arriba, hacia el Pirineo matriz, portal de Europa. Siempre entre verdores de esperanza, hasta retasar las tierras medievales de Burgos, salvando el Ebro, entrando por las encrucijadas del país vasco. De pronto, ¡ya están a h í! ¡Esos son los cavernícoles! U n m i quelete gordo y plácido luce su boina encarnada en el andén de una estación. L a s fábricas se multiplican, las presas aprisionan a los ríos, el tráfico aumenta, la gente va limpia, la animación del trabajo presta a la vida un aire nuevo. ¡A q u í están los cavernícolas! como exclamarían, gozosos, en los cafés de la calle de Alcalá. S i n embargo, hay aquí en el ambiente tal olor, tal presagio a Europa, que ya E s p a ñ a empieza a parecer una cosa muy lejana. Como algo que, visto en perspectiva desde las proximidades del Bidasoa, adquiere la apariencia de una mezcla de sueños antiguos y de sueños nuevos, especie de mixtura con la que el genio de la Historia se dispone a elaborar... ¿q u é? S ó l o n o s queda el recurso de l a espera, emocionados espectadores de ese tejemaneje que se ha puesto a hacer el genio de la Historia. España está sembrada de sueños, como Castilla de verdores abrileños. A h o r a queda entregada la suerte a los dioses, a la Fortuna. Que esa sembradura de sueños se resuelva en una sensata cosecha de realidades. JÓSE M S A L A V E R R I A E n dos años, el partido nacional- socialista ha saltado bruscamente de uno de los ú l timos puestos al primero; ha aumentado el n ú m e r o de sus correligionarios en la proporción de uno a veinte. ¿Cuál h a b r á sido en ese auge nunca visto la parte que corresponde a la miseria y l a que debemos atri A q u í por lo menos, no nos faltará qué buir al genio organizador de Axlolfo Hitler? comer. Es verdad. Se está poniendo la Sea como sea, l a República democrática está vida tan difícil, supone a veces un esfuerzo tan grande atender a la subsistencia dia- muy seriamente amenazada por el ataque concéntrico de los hitleristas y los comunisria, que la seguridad de conseguirla puede tas, a m é n de los nacionalistas monárquicos ser en ciertas circunstancias y para ciertas de I í u g e n b e r g y ¡os Cascos de Acero. Ante gentes hasta una solución. L o grave socialtamaño peligro él Fuente de tu agua... mente es que esta filosofía se está generalizando demasiado. Son demasiados ya los desaparece lógicamente. Los socialistas sé individuos que opinan de este modo y, lo transforman en- elemento de orden y votan, que es peor aún, que acomodan sus actos a como un solo hombre, en favor del ex gesu manera de pensar y llevan sus ideas a neralísimo, del típico representante de m i l i la práctica, con gran sobresalto de las que tar prusino, y éste se sacrifica una vez más llamamos todavía personas decentes. Todo a los ochenta y cuatro años para seguir sir- ese deporte del atraco que con tanto, éxit viendo a; su Patria y evitar una convulsión. se está desarrollando en España de algún Los católicos se unen a los socialistas y és- tiempo a esta parte, ¿qué es. en el fondo, tos aceptan hasta l a alianza de los consersino una confirmación de la eficacia de estas vadores del conde Westarp, su viejo ene teorías? Hombres decididos, dispuestos en migo a c é r r i m o todo para impedir el adveun momento de ambición o desesperación a jugarse la vida, por un lucro, han existido nimiento de Hitler. N o se trata tan sólo de siempre aquí y en todas partes. Siempre que una preocupación partidista, sino de un dehaya un riesgo bien pagado surgirá un homber, que consideran deber nacional; evitar bre que se aventure al riesgo. E l arranque que el programa hitlerista de crear una mode audacia es el mismo; lo único que varía neda para el uso interno conduzca a una es el concepto de la moral. Antes, cuando nueva inflación que, según B r ü n i n g hundila idea de honradez y el temor al castigo ría rápidamente el marco. E l pueblo alemán pesaban aún sobre la conciencia de las muha sufrido demasiado para no preferir toda chedumbres, el ambicioso o el desesperado clase de sacrificios a nuevos experimentos se embarcaba en un buque contrabandista tan peligrosos. E l triunfo de Hindenburg, a despecho de los submarinos o se iba además de ser un homenaje al prestigio mas a un circo a que le circundaran el cueralto de Alemania, es una especie de autopo de puñales. Ahora se hace atracador. E s más sencillo y más práctico; el aprendizaje, dejensa de l a m a y o r í a de la nación. más fácil, y el riesgo, menos serio. N o cabe duda de que hace falta mucho m á s valor Pero el triunfo de Hindenburg no signipara ponerse delante de un toro que ante el fica para H i t l e r derrota. Por el contrario, cajero indefenso de un Banco. E n el peor el antiguo delineante, el alemán recién nade los casos, lo m á s desagradable que al turalizado, ha obtenido aproximadamente el atracador. le puede acontecer, si el golpe n ú m e r o d e votos con los cuales había triuiífe falla, es una pérdida relativa de libertad, fado el mariscal hace siete años. Carrera; que puede muy bien compensarse con un asombrosa, digna del Renacimiento. MJÉ poco de filosofía: Aquí, por lo menos, no falta qué comer Y hasta puede añadir, de- trece millones de alemanes- -número Jih comd aquel pobre tuerto a quien en un ble del de los habitantes de todo P o r t u g a l frontón le dieron un pelotazo en el ojo que ven en Adolfo Hitler la única esperanza d le quedaba: ¡Para lo que hay que v e r! salvación. ¿Q u é más podía pretender? PEDRO MATA ANDRÉS REVESZ A primera vista parece que l a frase no tiene trascendencia; diríase que no pasa del anhelo sentimental de consolar a un afligido, y, sin embargo, es nada menos que todo un tratado de filosofía, no, naturalmente, en el alto y nobilísimo concepto que tiene la palabra en su significación etimológica, sino en aquel otro sentido figurado q e también le u concede la Academia, y que es el verdadero para el vulgo: Fortaleza de ánimo para soportar las vicisitudes de la vida H a y que tener filosofía- -aconseja la gente- es decir, hay que acomodarse a las mudanzas del destino, sean las que fueren, sin perder nunca l a ecuanimidad. Después de todo es lo que aconsejaba Charles Preswich Scott, el famoso director del Manchester Guardian, recientemente fallecido: Cuando nos encontramos delante de un conflicto, el tiempo que perdemos en condolernos se utiliza mejor en resolver el problema de la manera más favorable posible El. hecho por sí mismo apenas tiene inter é s el triunfo de Hindenburg estaba descontado desde el primer momento. Y desde la primera votación se veíai claramente que n i siquiera la unión de los dos extremos: del hitlerismo y del comunismo, bastaría para hacer malograr la reelección del anciano mariscal. LQS extremos se tocan- -reza el refrán- -y en Alemania se tocan m á s aún, puesto que su enemigo común es la Constitución de Weimar, l a democracia parlamentaria y el partido socialista. L a disminución considerable de los votos emitidos en favor de Thaelmann parece indicar que numerosos comunistas han votado a Hitler, ya que es poco probable que se hayan quedado tranquilamente en su casa.