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A 2 C. J U E V E S 3 14 D E A B R I L D E 1932. E D I C I Ó N D E A N D A L U C Í A P A G 29. germánico con el moderno realismo alemán, pero sobrias y melódicas siempre. E l público, optimista y afable, se sienta a escuchar Unas suaves ingeniosidades con las que se desarrolla una pequeña intriga, y cuando las ingeniosidades acaban, muestra su satisfacción, haciendo un éxito a la obra por gentil o desenfadada. De este género es Esta noche, o nunca comedia original de una escritora h ú n g a r a L i l y Hatvani, traducida por Tomás Borras y puesta en el escenario del Cómico. Comedia de línea sencilla, en- que todo se fía a la agilidad del diálogo y a un pequeño misterio, que se aclara al final. E l espectador alemán ya haciendo el éxito ds la obra paso a paso, porque tiene docilidad bastante para esperar. E l espectador es pañol en una obra como está J ace el éxito al final, cuando el secretillo del desenlace la explica la razón y l a importancia de m u chas cosas que han ido sucediendo. Las latitudes geográficas no cuentan en vano para la idiosincrasia de los espectadores. E n Esta noche o. nunca el éxito, débil en los dos primeros actos, llega luego fuerte a l a conciencia del público, como caído del cielo. La sencillez del argumento, el de. tallismo en la psicología de los personajes que a la impaciencia española resultan grávidos, adquieren m á s tarde todo el valor que le adjudicó el comediógrafo, cuando éste da Ia explicación final. He aquí por qué este hombre no tenía inconveniente en aparecer como gigolo como chulito, dígase en español He aquí por qué se jugó tantas veces en la comedia el buen resultado de su farsa H e aquí por qué se jactaba de merecer el corazón de la. amada Porque en cualquier momento de su ficción podía haber puesto las cosas en su punto. Pero él quería apurar. el argumento verse amado por su exclusivo mérito personal. A este acierto de confección hay que añadir otros en la pintura del medio, en la esgrima del diálogo. E l paseo de las espadas en buen asalto entre maestros se parece mucho a la agilidad de esta conversación. Y aquí es preciso reivindicar una gran parte de las alabanzas para el arreglador de la obra a nuestro idioma. Quien no conozca el dominio del léxico que tiene Tomás Borras, no e x t r a ñ a r á que su sintaxis haga, parecer de primera hornada una obra con toques y retoques internacionales, pero es que el adaptador ha hecho algo más que ponerla en literatura castellana, pues le ha dado tamffién el espíritu moderno, desenfadado y femenino que supo adjudicarle una pluma dé mujer. Se había anunciado que la obra era de acentuado realismo L a escabrosidad se contiene en el proceso dubitativo de la damita del lance, que después de provocar l a entrevista amorosa no sabe si irse o quedarse. E l publico adivina que se quedará, y no rechaza oí acentuado realismo m á s que por lo que tarda la damita en resolverse. Todos los actos fueron acogidos, con grandes aplausos, el último con m á s fervientes. Tomás Borras se posesionó excesivamente, a nuestro juicio, de su secundario papel de adaptador y no quiso salir a escena, remitiendo todos los aplausos para la autora. Carmen Moragas hace este género i n i m i tablemente, Su ductilidad de actriz le permite un verdadero lujo de matices sentimentales. Femenina, femenina como la me. jor intérprete centroeuropea que haga esta comedia. Muy bien el galán Sr. De Juan y el veterano Yuste; superior el Sr. De Diego. -A. C. TEATROS, CINEMATÓGRAFOS Y CONCIERTOS EN ESPAÑA Y EN E L EXTRANJERO Informaciones y noticias teatrales. En Madrid: La Corona en el Español. Cartelera sevillana. Informaciones musicales. Concierto, en el teatro de la Exposición, de obras laureadas con el Premio Izquierdo, Informaciones y noticias teatrales En Madrid Español: La Corona N de l a H. -Por lo avanzado de l a hora en que terminó l a representación, dejamos de publicar ayer ia siguiente crítica del estreno de L a Corona Madrid. Anoche, con una una sala brillante, en la que figuraba el presidente de l a República, D. Niceto Alcalá Zamora, se estrelló el drama de D. Manuel Azaña L a Corona L a obra obtuvo un clamoroso éxito. Su. autor es hoy presidente del Consejo, pero- la obra está hecha de tiempos a t r á s E n aquel tiempo, cuando no era m á s que escritor o su calidad de escritor daba carácter a su persona, el Sr. Azaña tenía derecho a pedir que l a crítica juzgase de su acierto o de su equivocación al hacer su drama. Ahora el autor se ve constreñido a vivir un poco al- margen de su obra, a no estar unido a ella para el bien o para el mal. Ahora, si hay que hacer una autocrítica, no l a puede hacer el padre de l a criatura; ha de hacerla el asesor literario de la compañía. Si el autor es llamado en el primer acto, y en el segundo, y en el tercero insistentemente, tiene que esperar al final de la obra para mostrarse, y m á s por cortesía protocolaria que por orgullo de recoger laureles. E n suma, el autor no es de ese mundo, no vive en l a esfera de esa disciplina. No puede pedir igualdad de trato respecto a otro autor que estrena. N i tampoco el crítico se l a puede dar, aunque de imparcialidad e i n dependencia alardeé. Todo el mundo sospecharía que flexiona su juicio. Si alaba la obra, ¿quién evita que se tome por adulación la jaculatoria... S i l a censura, ¿quién evita que se crea enemiga política el reparo... N i silenciar se puede, porque entonces se achacaría a boicot la abstención. Y es que no se puede, a la vez, ser presidente del Consejo y comparecer delante de un Tribunal que ha de discernir de gloria literaria. ¿H a y precedentes. No hay, que recordemos, m á s que un precedente, y es de una época en que la política y la literatura eran casi iguales en su romanticismo. Principios del siglo X I X Martínez de la Rosa. Política pintoresca, que ponía al jefe del Gobierno el remoquete de Rosita, la pastelera y con eso está juzgada la política. Sólo este precedente hay, porque el de López de Ayala, citado también por algunos comentaristas, no es exacto del todo, ya que el autor de- Consuelo no fué m á s que m i nistro y presidente del Congreso. Si el señor Besteiro estrenara mañana, p D. Marcelino Domingo, o el Sr. Zulueta, o D, Fernando de los Ríos, o el Sr, Prieto- -todos ellos ex periodistas militantes y devotos de l a literatura- nosotros tendríamos que aplicarle igual rasero de critica que a cualquier otro comediógrafo. Pero jefe de Gobieron sólo hubo Martínez de la Rosa, catedrático, poeta, autor cómico, autor dramático, preceptista, moratiniano, sofoeliano en su Edipo siempre m á s literato que político. Y el. mismo López de Ayala, autor de zarzuelas y zarzuelitas, y comedias y dramas, es también menos política que hombre de teatro. E n el Sr. Azaña, ¿quién puede negarlo? el hombre de Musas queda eclipsado por el de acción, por el político. T otro caso que hay en nuestra política, el de Cánovas, en que se juntan el escritor X S i gobernante, jr yan parejos el ho br de acción y el de la literatura, este otro caso tampoco sienta precedente, porque Cánovas gustaba preferentemente de espigar en filosofías o historias, y cuando abordaba l a M i nerva exclusivamente amena, lo hacía bastante mal, como es sabido. E l teatro es también apostolado. T, como todos los apostolados, se hace a costa de secuestrar l a existencia en el trabajo de proselitismo. Sólo con esa exclusividad se aviene la gente, el público, el pueblo, a dar la gloria. ¿No ha sido éste el caso de nuestros clásicos y es el de nuestros modernos... Por estas razones nos encontramos en el momento de escribir sobre l a obra. de anoche con que no podemos hacer l a crítica de ella para evitar que pueda creerse influida por adulación si se alaba o por enemiga si se menosprecia. E l asunto, sí. Asunto que no tiene actualidad ni en tiempo ni en espacio, en el que no se alude a época ni a país determinados. Una intriga de amor relacionada con unas aspiraciones a un trono. E l paladín de l a princesa pretendiente es vencido por el pretendiente rival. Y cuando va de huida con ella en un refugio de pastores consigue ser amado por l a que calladamente adora. Triunfa luego la- princesa por manejos políticos y llega a ceñirse l a corona. Y entonces, cuando su apitiguo paladín la llama al viejo amor que les hizo felices sin complicaciones palatinas, la pricesa desconoce a su héroe y da pie a que cierta maquinación origine su muerte. Trágico desenlace que despierta en el alma de l a protagonista el gran amor que tuvo a su paladín. L a acogida dispensada por el público a la obra fué la que va queda apuntada. E l p ú blico- -un lleno abarrotado- -reclamó l a presencia del autor en el primer acto, sin conseguirlo; le hizo una ovación en el acto secundo al verle en un palco y pidió en el tercero- -esta vez con éxito- -que saliese a l escenario. E n l a representación, muy cuidada, se distinguieron Margarita Xirgu, Alfonso M u ñoz y Alejandro Maximino, los tres papeles más saliente. Tres decorados, muy lindos. -vi C. Cómico. Esta noche, o nunca ftn una ciudad alemana de segundo orden. ¿E s una ciudad universitaria, como Bonn o Gotinga, donde los estudiantes conciertan duelos entre bock y bock y concluyen cantando el Gaudeamus igitur j u venes dunc sumus ¿E s una ciudad industrial como las del Rhur o Wesfalia, ciudades textiles modestas, como Elberfeld o Barmen... ¿E s m á s presuntuosa, como R a tisbona, por tener el Walhalla, o Koenisberg, por haber alojado la Crítica de la razón pura ¿O es una ciudad militar, como Spandau o Postdam... De cualquier modo, es una ciudad que tendrá muchos bierhalles donde unos hombres apacibles y rubicundos alzarán muchas veces sus vasos, exclamando: ¡p r o sit! donde, abierto el apetito, se saboreará la c h u e r ü t e y donde en alguna ocasión, cuando el cuerpo pida bulla, van los hombres rubicundos y apacibles al kpeipe a ver las alegres chicas de la ciudad de que se trate. Pero de ordinario, en esta ciudad irá la gente por la noche al teatro, donde se representan unas comedias dulces, sencillas, en las que se conciertan el viejo idealismo LEA USTED Cervantes: La rica de Mombeltrán Madrid 14, 3 madrugada. Gran libro de zarzuela se ha perdido el maestro Guerrero con el titulado romance sen- ano estrenado anoche en el teatro Cervantes por l a compañía de Margarita Robles y Gonzalo Delgrás, dado el ambiente castellano que él ha sabido interpretar musicalmente con tanto, acierto en otras ocasiones. Cuantos reparos pudieran formularse a la obra en tres actos de D Fernando da L a p i y D. Luis Rodríguez- -quien oculta en los carteles su nombre bajo el pseudónimo de Luis de Meco- -hubieran podido quedar embebidos en la gracia, de unos cantables y de unas. jotas castellanas. L a obra está escrita en verso, y a la irgo de ella los actores recitan estrofas descriptivas, í go reñidas con la realidad de la escena, pero innegablemente bellas y, bien
 // Cambio Nodo4-Sevilla