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UNA PLAZA D E LA UNIVERSIDAD D E COLUMBIA, CON PABELLONES D E FACULTADES, Y A L FONDO, A LA DERECHA, PABELLONES DONDE V I V E N LOS ESTUDIANTES cumplir. Antes, l a Universidad estaba l i mitada a las tres Facultades: Teología, Medicina y Leyes. E n este país, con el desarrollo de las Ciencias modernas y los cambios económicos e industriales, seguidos de grandes descubrimientos, se comenzaron las investigaciones y las actividades nuevas. H o y en las Universidades se estudian materias que en mis tiempos eran consideradas como pertenecientes a las A c a demias. Pero una Universidad es sólo, i n cidentalmente, una escuela. Ante todo es una sociedad de estudiantes que, por razones de su capacidad y entrenamiento, son los conservadores de los conocimientos. E s un laboratorio, donde los conocimientos, los nuevos y los viejos, se reúnen y se interpretan para uso y servicio del ser humano. -Entonces, ¡s u idea de l a Universidad... -P a r a poder preparar a las generaciones de una manera eficiente, una U n i v e r sidad necesita contar con hombres competentes, que puedan ser, intelectual y espiritualmente, j e í e s de una nación. Grandes personalidades hacen grandes Universidades. ¿Y q u é opina usted de estos tiempos de desórdenes públicos y crisis mundiales? -Estamos pasando de una era vieja a un tiempo nuevo. N o recuerdo, que haya sucedido algo semejante desde la caída del I m perio romano, y sobre todo desde el Renacimiento. H o y se agota un gran esfuerzo humano y otro lo substituye. L a meta es: crear naciones. Pero cuando eso se realice, ¿cuál será el paso siguiente? ¿V a n esas naciones a; considerarse, militar y política- mente, competidoras y rivales, o van a considerarse como ciudadanos del mundo, independientes v directamente cooperadoras del progreso universal, progresando cada una de una manera a u t ó n o m a? L a s relaciones entre las naciones deben crear las relaciones de l a sociedad misma. L a libertad personal no es un abuso personal de esa libertad, sino el derecho de realizar, cada uno, los m á s altos deberes que puedan garantizar, a cada ciudadano, precisamente, los mismos derechosque se ejercitan. P o r eso no creo que el ideal del nacionalismo sea la glorificación o engrandecimiento nacional, sino aumentar las capacidades nacionales y las oportunidades para ponerlas al servicio de todo lo que garantice los derechos de las otras naciones. E s decir, que hay que hacer ciudadanos nacionales de una Comunidad internacional. P a r a representar, inspirar y guiar este movimiento, l a í U n i versidades y los hombres de Universidad son los llamados a cumplir con ese deber. E l conocimiento no tiene límites geográficos y no habla un solo idioma. L a U n i versidad del siglo x x debe reclamar l a d i rección de ese nuevo movimiento internacional, de mutua comprensión, responsabilidad y cooperación, para alcanzar los graves problemas que encara el- mundo en los momentos actuales. L a voz solemne del presidente Butler sonaba- en aquel ambiente como l a de un oráculo. Aquel silencio que nos envolvía daba a las palabras magníficas de aquel gran hombre toda la profundidad que se encerraba en sus pensamientos. M e despedí de él y le agradecí, su amabilidad que iba a proporcionar a los lectores de A B C la satisfacción, de conocer directamente las ideas profundas de una gran personalidad mundial, que allí, desde su despacho de l a Colutnbia U n i v e r á i t y irradia por todo el mundo con l a aureola deslumbrante de su genio. Fuera, Nueva Y o r k h e r v í a con su t r á fico de borrachera. L a V i d a palpitando, con l a intensidad que en este país y en esta ciudad, centrífugamente, se dispersa por el espacio, daba a las frases del doctor B u t ler una pátina de reliquia, que. yo iba guardando en m i recuerdo, muy cautelosamente celoso de que l a gente, al pasar con i n diferencia junto a mí, me pudiese conocer que llevaba conmigo aquel donativo precioso, que era para m í para mí y para mis lectores; aquello tan lejos de toda la otra v i d a frivola ai parecer y, sin embargo, tan intensa y quizá tan amarga... P o r las escaleras del subway bajaban, contoneándose con movimientos graciosos y algo lascivos, dos encantadoras rubias, que canturreaban una cancioncilla muy de moda, estrenada hace pocos d í a s en un teatro de Broadway... I Butler... ¡L a Universidad... i Ciencia... ¡Conocimiento... ¡E l pensamiento humano... ¡L a s grandes ideas... ¡E l subway... l ¡L a s rabias... ¡C a n c i o n e s i E l jasz. ¡L a Vida... 1 ¡L a V i d a ADELARDO F E R N A N D E Z ARÍAS
 // Cambio Nodo4-Sevilla