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A B C DOMINGO 17 D E A B R I L D E 1932. E D I C I Ó N D E A N D A L U C Í A P A G 24, P a r a remediar un estado de cosas que se acusa desde hace algunos años fué para lo que se organizó en Buenos Aires, en 1931, una magna Feria de Industrias británicas, en la que se exhibieron objetos de fabricación inglesa por valor de cinco millones de libras. S i n la crisis mundial, los resultados de ese gran esfuerzo habrían justificado las esperanzas puestas en él; pero la crisis ha J. M I Q U E L A R E N A retrasado los frutos de esa Exposición, si es que no anulado sus frutos inmediatos. C 3 Pi in CH A h o r a cuesta más recuperar el terreno perdido, un terreno cuya extensión puede calA B C EN LONDRES cularse recordando que la parte correspondiente a la- Gran Bretaña en la importación Las relaciones c o n la A r g e n t i n a argentina ha descendido desde 1913 a 1929 U n sólo hecho basta para darnos idea de de un tercio a un sexto, siendo así que el la importancia que Inglaterra atribuye a la volumen y valor total de esa importación Conferencia Imperial convocada en Ottawa aumentó enormemente en el mismo períoel próximo 18 de julio. Díjose hace pocos do de tiempo; en otras palabras, que dumeses que a primeros de año llegaría a L o n rante el citado período, mientras las impordres una misión comercial argentina para taciones de origen norteamericano se t r i entablar conversaciones con representantes plicaban, las de origen británico se mandel Gobierno británico y de la C i t y sobre tenían estacionarias e incluso disminuían. el intercambio futuro entre ambas naciones. N o es posible atribuir esto a causas de ínPero, según acaba de manifestar en la Cádole sentimental o a consideraciones de camara de los Comunes el ministro de Relarácter financiero; la explicación se encuenciones Extranjeras, el viaje de la misión tra simplemente en que los ingleses estuargentina se ha suspendido, porque Inglavieron dormidos sobre sus laureles el tiemterra no puede iniciar con países extranjepo suficiente para que sus riyales comerros negociaciones susceptibles de influir sociales les conquistaran un rnefeado en el bre las cuestiones que han de ventilarse en que aquéllos se creían los señores. Los faOttawa. E s decir, que, al menos por ahora, bricantes británicos olvidaron las inmensas el Imperio viene primero. E l hecho es sigposibilidades presentes y futuras del mernificativo. Las inversiones de capital britácado, suramericano; despreciaron los procenico en la Argentina ascienden actualmente, dimientos comerciales modernos y no estusegún los cálculos más autorizados, a una diaron los gustos y las exigencias de sus cifra que oscila entre 500 y 600 millones compradores, que a la larga son los que se de libras esterlinas; antes de la crisis munimponen. L a F e r i a de Industrias fué un dial se estimaban en, 300 millones más. Añágran paso adelante en el camino de corredase a esto el valor del comercio anual en- girestas deficiencias gravísimas, y a la larga tre las dos naciones, de importancia vital será, probablemente, la piedra angular de repara la Argentina, cuya vida económica de- laciones nuevas y extraordinariamente repropende en gran parte de sus exportaciones a ductivas para Inglaterra, que tiene en sus maInglaterra, y de sumo interés para este país, nos, 110 sólo medios poderosísimos para obque en la República del Plata tiene a uno tener un trato favorable- -entre ellos el hede sus mejores compradores presentes y cho de. ser cliente principal de l a A r g e n potenciales. Y sin embargo, Inglaterra det i n a- sino los fabulosos recursos que en siste de recibir a la misión comercial, cuya seis meses acaban de operar un cambio tan llegada a estas costas debía verificarse preespectacular como profundo en la situación cisamente ahora, porque entiende que 110 interior de la nación británica. Inglaterra puede adquirir con extranjeros compromies un país que se equivoca, pero que sabe sos previos capaces de afectar las decisiocorregirse á tiempo. S i no le va bien por nes de Ottawa. Decididamente, y por ahora un camino, se rehace y emprende la marcha al menos, el Imperio viene primero. por otro, sin prisas, pero sin vacilaciones. Terminada la Conferencia de Ottawa, I n Debido a la cuantía del capital británico glaterra negociará con. la Argentina en concolocado en la Argentina, la prosperidad de diciones de llegar a acuerdos estables y este país tiene para una parte del pueblo permanentes. N o hace falta ser profeta para inglés una importancia decisiva, ya que de ella depende para su existencia. L o s ren- pronosticarlo. Y a es. bastante la circunstancia de que, en vísperas de la Conferencia dimientos de las Compañías ferroviarias Imperial, se hable insistentemente de la smgloargentinas, factor principal del desconveniencia de negociar con este país en arrollo económico de la República del P l a cuanto se definan las relaciones económicas to, son para infinidad de accionistas i n entre los Dominios y la metrópoli. De ningleses, más que un elemento de riqueza, un gún otro país se dice tanto. verdadero medio de vida. Canning, al tomar entre los estadistas del mundo la iniciativa de reconocer la independencia de Luis ANTONIO BOLÍN París debieran haber empezado por declarar que no hay crisis del matrimonio. E r a necesario un informe más suave. L a s gentes de la época- -podían haber dicho- -muestran cierta tendencia hacia lo ecléctico en amor. Nada tiene que ver con esto la crisis económica porque el hombre siempre está preparado para las mayores generosidades. E l hombre es audaz, noble, romántico, apasionado y sentimental. L a sonrisa y la elegancia ante los más graves problemas económicos son su sonrisa y su elegancia. U n a ráfaga le lleva provisionalmente a lo versátil otra ráfaga le traerá de nuevo a la limpia zona del amor histórico. U n informe así puede contener el pánico que, por lo visto, se está produciendo. Este informe y la seguridad de que las muchachas del día no saben nada de lo que pide la revista húngara, Ssinhási Elet; que no saben repostería especialmente. U n experto británico en hogares escribia hace unos días: Tengo la seguridad de que los romanos de la gran Roma han sido los hombres más felices del mundo. Se acaba de descubrir una tarta en el jardín de una casa de P o m peya. Esto prueba con claridad que entre los romanos de la gran Roma existía la costumbre de enterrar en el jardín las tartas que les preparaban sus esposas. aquella nación, puso los cimientos de un siglo de relaciones comerciales singularmente fructíferas para Inglaterra, cuyos productos han encontrado allí un mercado acogedor y abierto. Argentina ha pagado las exportaciones inglesas con envíos continuos y abundantísimos de primeras materias y especialmente dé carne enfriada. Pero, a partir de la guerra europea, este intercambio ha empezado a ser menos beneficioso para los ingleses, víctimas de la tremenda competencia de otras naciones, particularmente de Estados Unidos y A l e mania. L a s exportaciones británicas a la Argentina han decrecido de un modo notable, con la consiguiente ventaja para los intereses de sus rivales, y si bien es cierto que Ja desproporción no es tan sensible ahora, ello se debe a la influencia de la crisis, que ha restringido la venta de artículos de lujo, de procedencia norteamericana, como automóviles, máquinas de escribir y refrigeradores. M O D O S Y M O D AS D E M A L DECIR Nuevas agresiones al idioma y al poder Como las agresiones de todo género se multiplican extraordinariamente, así en los poblados como en los campos, se multiplican también con sobrada frecuencia las que sufren el idioma y el Poder, por lo cual parece conveniente denunciarlas aquí para que no tengan que reprimirlas más adelante los guardias de asalto de la Dirección general de Seguridad. L a primera agresión que tengo anotada es cabalmente la que ahora se comete a menudo contra el mismísimo verbo agredir Que no sepan conjugarle algunos diputados, se explica y hasta se justifica, aunque algunos sean maestros en agredir maravillosamente con las palabras y aun con las manos. (De agresiones con otras extremidades no se ha hecho hasta ahora relato alguno, y en buena hora lo digamos. Las agresiones al verbo agredir son frecuentes ante los Tribunales de Justicia, en las dependencias policíacas y hasta en labios de oradores y conferenciantes. Y como l a Prensa es un reflejo de la vida, a veces casi fotográfico, también en las columnas (no salomónicas) de algunos diarios aparece aliquando el verbo agred i r maltrecho y desfigurado. Hace pocos días que le agredieron, sin saber que todos los verbos terminados en edir, como pedir y agredir mudan en i la c de la penúltima sílaba en varios tiempos de su conjugación, de esta manera: Presente de indicativo: agrido, agrides, agrider (agredimos, agredís) agriden. Presente de subjuntivo: agrida, agridas, agrida; agridamos, agridáis, agridan. Imperativo: agride tú, agrida é l a g r i damos nosotros (agredid vosotros) a g r i- dan ellos. Pretérito indefinido: él agridió: ello. s agridieron. (Las demás personas de este tiempo son de conjugación regular. Modo subjuntivo. Las doce formas del pretérito imperfecto (agridiera o agridiese, etc. y las seis del futuro imperfecto (agridiere, agridieres, etc. son todas irregulares. Y también lo es gerundio agridiendo Como se ve, la conjugación del verbo agredir es exactamente igual a la del verbo pedir que todas las personas de a l guna cultura conjugan correctamente. P o r esta razón, en el presente de indicativo hay dos terminaciones personales de conjugación regular (agredimos y agredís) y una en el imperativo (agredid vosotros) S i algunos de mis amables lectores duda de lo que dijro, puede consultar la última edición de la Gramática de la Academia E s pañola (que es del año 31) abriendo el pesado volumen por las páginas 74 y 75. L a s agresiones al Poder, aparte de las que, tramen los revolucionarios, brotan de bocas y plumas indoctas afirmando que ta. les y cuales políticos tratan de apoderarse del Poder, palabras que braman de verse juntas porque llevan dentro una redundancia tan fea y malsonante como la de ponerse a disposición y la de imponer impuestos. Y a que los paguemos a fortiori, dejemos en paz a la lengua madre, que no tiene la culpa de lo aue sucede. U. C. D E uí A