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MADRID- SEVILLA 20 D E ABRIL D E 1932. N U M E R O S U E L T O 10 C E N T S DIARIO ILUSTRADO. A Ñ O VIGÉSIMO OCTAVO NUMERO 9.124 REDACCIÓN: PRADO D E SAN SEBASTIAN. SUSCRIPCIONES X ANUNCIOS, MUÑOZ O L l f E CERCANA A TETUAN, SEV 1 M A LA INDEPENDENCIA D E L A 1 UST 1 C 1 A Las le s de excepción van contra los de. rechcs individuales que estorban circunstancialmente al Poder, y aun así, con l a restricción de modos y plazos que determinan todas las Constituciones del mundo. N o se ha hecho jamás una l e y que ponga al arbi. trio del Poder y saque de l a norma jurídica preestablecida los deberes y las garantías de las funciones públicas. L a ley de Defensa de la República tiene un precepto que autoriza al Gobierno para castigar la negligencia y la falta de celo de los funcionarios públicos. Con ser esto grave, como que significa disponer de la responsabilidad del funcionario y del ejercicio de la función por fuera de l a norma le gal, todavía puede pasar, tratándose de funciones en que compete al G o bierno la dirección, la vigilancia, y la corrección de irregularidades; pero lo que no podíamos imaginar es que el precepto se aplicase al Poder judicial en ningún caso, ni siquiera tratándose de faltas ciertas y evidentes, cuyo enjuiciamiento y castigo, lo mismo en él orden penal que en el disciplinario, no puede salir de la jurisdicción propia y de la norma legal, sin que resulte negada la independencia de l a justicia. L a Prensa dice que a un juez de Madrid se le ha castigado por negligencia y falta de celo, aplicándole l a ley de Defensa de l a República. N o es necesario encarecer la importancia del hecho: que el ministro, único ejecutor de l a ley, enjuicie y sancione por su cuenta la función de un juez cuando considere mal decretado o mal omitido un procesamiento, mal concedida o mal denegada una libertad, significa, sencillamente, hacer de l a justicia un Negociado de Gobernación. Sube de punto la importancia del caso si se considera que los Tribunales han de actuar en él indeclinablemente, para no incurrir en omisión inexcusable, desentendidos de una acusación oficial y pública; ¿pero con qué independencia? H a y un precedente de lo que se hace ahora: el decreto que en los últimos meses de la Dictadura retiró ciertas garantías al personal judicial, cero sólo en materia disciplinaria y con expediente. N o debíamos esperar que el Gobierno se acogiera al precedente de l a Dictadura, agravándolo en su aplicación. tu O 3 U N A POSTURA EQUIVOCADA Por fin el Sr. M a c i á se dignó recibir a los periodistas que deseaban interrogarle sobre la Junta plena de diputados catalanes, y fué para decirles, con palabras de exaltada ufanía, cómo habíase acordado por unanimidad mantener frente al dictamen de la comisión Parlamentaria el voto particular que reproduce el Estatuto votado en el famoso y espectacular plebiscito. Cuidó de repetir el avis que ese proyecto, el pergeñado por ellos, es el que tiene obligación de mantener como ponencia el Gobierno, según el pacto de San Sebastián Y agregó las fanfarronadas de- costumbre, en son de amenaza, si el Parlamento no aprueba y concede todo lo que l Estat cátala exige. Vamos, por partes, a reiterar también nuestra réplica; porque, al revés de lo que practican el Gobierno y los partidos gobernantes, no estamos dispuestos a dejar ni una sola vez sin respuesta las falsedades y las balandronadas. E n primer término, la unanimidad de que se jacta el Sr. Maciá no es cierta; porque el Sr. Carrasco, y otros diE l viaje a Sevilla del ministro de l a Goputados, lian hecho constar ante los periobernación responde a un loable designio. E s distas que su adhesión era condicional. Y el en efecto, merecedor de aplauso el propósito compromiso ministerial de presentar a la de informarse personalmente, sobre el terreCámara como ponencia suya el engendro no, de la difícil situación socialde nuestra plebiscitario, está suficientemente desmentiprovincia, más grave aún en los campos que do por los hombres de la situación; sin peren la ciudad y la decisión de prevenir conjuicio de que pidamos, y esperemos, que al flictos en la próxima recolección, comenzancomienzo de los debates lo desmienta y. aclado, desde ahora, la confección de unas bases re una vez y para siempre el propio jefe del que regulen las condiciones en que habrán de Gobierno. Algo índrá que decir ese día el llevarse a cabo los trabajos derivados de Gobierno; no ha de faltar, en todo caso, aquélla. Esperamos que la Comisión nombraquien le requiera para ello. Y la mañosa e i n da, libre de sugestiones políticas, y atenta s ó tencionada afirmación del Sr. Maciá quedará lo a los factores económicos y técnicos, cumsolemnemente desvirtuada ante las Cortes. plirá con acierto su misión. Pero habrá que esclarecer algo más, y ello Mas aún dando por descontado que las ha de ser con urg- encia, sin esperar a las bases respondan a la realidad del momento sesiones del Parlamento; algo que sé ha desde nuestra economía agrícola, s decir que lizado, con evidente propósito efectista, en puedan ser cumplidas por los labradores sin la información oficiosa facilitada en Barcesufrir otro nuevo quebranto, creemos sincelona. Nos referimos directamente a la postura y actitud de- D. Marcelino Domingo. E l ramente que no tendrán verdadera eficacia si el Gobierno, el ministro de la Gobernación Sr. Domingo. habrá visto que en la nota especialmente, no proceden de un modo raoficiosa dictada ppr la Secretaría del señor dical, prescindiendo de toda suerte de comMaciá, luego de dar resalte al asentimiento promisos políticos, a- la revisión. de los A y u n unánime para mantener integro el voto partamientos de los pueblos y aun de las restanticular, que significa la intangibilida d del tes autoridades locales. proyecto catalán, se menciona, entre otras, Quiérase o no, a despecho de cuanto rela adhesión incondicional del ministro de glamentariamente se sustraiga a la intervenAgricultura a los acuerdos. S i el principal ción de estas autoridades y se encomiende a de ellos consiste en- rechazar el dictamen y los organismos técnicos o a las delegaciones. convertir en dictamen el voto, ¿en qué situade Agricultura y de Trabajo, 2 a realidad ele ción, en qué postura queda el Sr. Domingo? la vida, en los pueblos se impondrá, y habrán ¿Puede admitirse que a q u í admita el dicde ser los alcaldes, secretarios y jueces de tamen y que allá lo rechace? ¿Puede encada localidad los que, en último término, tenderse que, en el secreto de una deliberahagan triunfar o fracasar los acertados proción ministerial, esté convenida la libertad de criterio y de voto por la cual se autorice a- pósitos del ministro de la Gobernación. L o que son, por desgracia, si no la mayocada ministro a decir y a votar lo que se le ría, una buena parte de los Ayuntamientos antoje? Y si esa adhesión no significa ni rurales, no es preciso decirlo: eí Sr. Casares lo uno ni lo otro, ¿qué es lo que expresa, qué lo sabe mejor que nosotros. Mientras esos interpretación habrá que deducir? Ayuntamientos estén en pie nada de cuanto E l equívoco es manifiesto. Y ya. que los se haga desde las alturas por llevar la paz partidos continúan sin saber lo que va a voa los campos andaluces tendrá la efectivitarse en su nombre; y a que el país sigue i g dad apetecida. ¿Q u e la lucha por el predonorando los límites que cada grupo parlaminio electoral entre los partidos hace difímentario de la situación ha de marca. r a las cil la revisión sin suscitar en unos o en otros concesiones por lo menos separaos qué pienprotestas de parcialidad? ¿Q u e no es fácil san, qué van a hacer los ministros responencontrar en cada pueblo personas idóneas sables. Sépase, por el pronto, cuál es, de las que quieran arrostrar en estos momentos los dos que aparecen a este lado y al otro del Ebro, la actitud definitiva del Sr. Domingo, trabajos y las responsabilidades inherentes a los cargos públicos? Somos los primeros su pensamiento definido y concreto. ¿Es el en reconocerlo a s í pero no hay otro camide la Junta de parlamentarios, de cuyo asenno para llegar al fin que se persigue. L o deso al voto particular intransigente se vanamas es perder el tiempo. gloria el Sr. Maciá? ¿Es es del Gobierno? S i el Sr. Domingo cree que, como político y como ministro, tiene el deber de contestar, no para nosotros, sino para la opinión de toda España, sírvase hacerlo de un modo diáfano y categórico. N o queremos esperar sino que el Sr. Domingo aclare que su criterio es el del Gobierno. Aunque sospechamos que, siendo así, el ministro de Agricultura Visitas al ministro no pueda complacernos en lo del modo categórico. Porque si el Goiérnó no ha con E l ministro de la Guerra, Sr. Azaña, recluído acuerdo alguno, ni siguiera ha tratacibió hoy las visitas del encargado de Negodo del fondo del asunto, ¿cómo va a saber cios de Guatemala, del director gen- eral de el ministro de Agricultura si puede estar Agricultura, Sr. Valera; del director de C a conforme con sus compañeros? Habremos de rabineros, general Sanjnrio; del Sr. Corona contentarnos con que nos diga que rechaza y del abogado de Santander Sr. Pereda. el voto particular, ¿S e atreverá a decirlo. Manifestó el ministro que tenía el propon EL P R O B L E M A D E L C A M P O Y LAS A U T O RIDADES P E LOS P U E BLOS INFORMACIONES YNOTIC 1 AS POLÍTICAS En Guerra