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A B C. JUEVES DE ABRÍL DE 1932. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 20. LA SITUACIÓN D E L A PROPIEDAD URBANA E N ESPAÑA Manifestaciones del señor C o m a s de A r g e m i r Madrid 20. Se encuentra en Madrid don Santiago Comas de Argemir, ilustre personalidad catalana, secretario de la Comisión de Estudios de Orientación Tributaria, quien desda hace muchos años viene actuando en defensa de los intereses económicos y gran conocedor del problema de la propiedad urbana, al que ha dedicado largos estudios. L a situación creada, por la publicación de los decretos del ministro de justicia, señor Albornoz, a los propietarios de toda España, sin excepción de los más modestos, aun de aquellos cuyas rentas no les permiten abandonar en muchos casos las herramientas de su oficio para atender a su subsistencia, nos ha movido a solicitar del Sr. Comas de A r g e m i r algunos informes sobre lo que representa para la propiedad y para la r i queza pública en general las disposiciones por las cuales se rigen en la actualidad los arrendamientos de fincas urbanas. M u chos de nuestros lectores, ignorantes de l a situación actual, podrán adquirir con estas líneas una orientación que les permita enjuiciar un problema que abarca zona tan enorme de intereses nacionales. E l Sr. Comas de Argemir, antes de pasar á exponer la situación creada cuya trascendencia se deriva de sus propias palabras, nos hizo breve historia del problema económico de los alquileres, que debió su origen a la escasez de viviendas. E s t a escasez- -nos dijo- derivada de la conmoción que siguió a la guerra, puede decirse que ya no existe en España, de suerte que la índole del problema ha cambiado sustancialmente. E n la actualidad, y según datos conocidos de todo el mundo, existen en M a d r i d y Barcelona un número considerable de viviendas desalquiladas. A fines del año 1930 había en M a d r i d 1.135, de las cuales más de seis m i l correspondían a alquileres inferiores a cien pesetas. E n Barcelona, en los presentes momentos, hay más de 1.000, con una proporción análoga a la de Madrid, en cuanto a los cuartos de alquiler menores a veinte duros mensuales. A la vista está que la gran oferta de habitaciones ha obligado al descenso de precios que desde hace algunos años se viene advirtiendo y que ha colocado a los propietarios en condiciones de no poder hacer frente a la pronunciada crisis económica por que el país atraviesa, porque no hay que olvidar que los impuestos se siguen pagando como en los pasados tiempos de normalidad económica. ¿Está afectada toda la propiedad? urbana por los decretos de tasa? Es preciso dividirla en dos grandes grupos la anterior al año 1914, nacida con posterioridad a la expresada fecha. L a construida en los dieciséis años últimos representa un 25 por 100 de la total. E l primer grupo, o sea el integrado por las tres cuartas partes de la propiedad urbana está afectado directamente por los decretos de tasa e indirectamente el resto. L a contratación libre se extiende a la nueva propiedad; pero está sujeta a precios de construcción superiores, que hoy llegan a triplicar. Todos los elementos del ramo de construcción con relación a la fecha de 1014, sufren también los efectos del régimen de tasa, toda vez que los bajos precios de las casas antiguas regulan forzosamente la oferta de las nuevas edificaciones. L a situación actual- -nos dijo el Sr. Cosías de A r g i m i r- -e s la siguiente: Las Cor- íes actuales, percatándose de la realidad del problema y de la necesidad de ir resolviéndole gradual y prudentemente, aprobaron con carácter de leyes los reales decretos de 26 de diciembre de 1930 y 1 de marzo ele 2931, debidos al ministro de Justicia del último Gobierno de la Monarquía. Este régimen no se alteró durante un año, y todo hacía esperar que iría gradualmente dulcificándose la tasa, ya suprimida en todos los países de Europa, con excepción de Rusia y Austria, según datos del Comité Internacional de la Propiedad Urbana, que reside en París, el cual h a demostrado los efectos contraproducentes que aquél ha producido en la economía de todas las naciones. E n efecto, las relaciones entre- propietarios e inquilinos habían perdido todo carácter de lucha y lo prueba el hecho de que durante el año 1931 sólo llegaron en M a d r i d a ochenta y cuatro los juicios de revisión. Pero ha sucedido todo lo contrario. L o s decretos del Sr. Albornoz fueron dictados en términos tales de daño a la propiedad, que han hecho surgir una situación pavorosa y un problema que no tiene posible solución para la economía del país. Se otorga el derecho de revisión a partir del año 1914, esto sin limitación de plazo. Todos los decretos anteriores consignaban el transcurso de un año como derecho reconocido al i n quilino para pedir tal revisión. Las disposiciones de! Sr. Albornoz no respetan la vigencia y la fuerza de la ley votada en Cortes- -el valor jurídico de estos decretos no tiene defensa posible- ley. que consolida los derechos de los propietarios con respecto al plazo de un año; suprimen la excepción de no ser revisables todos los contratos de cuantía superior a dos m i l pesetas otorgados a partir del primero de enero de 1931, y elevan al duplo la indemnización a percibir por el inquilino cuando se trate de vivienda o local industrial. Por lo que respecta al decreto aclaratorio de 11. de marzo último, la impresión de estupor que produjo está en armonía con el espíritu de destrucción de la propiedad urbana que representa dicha disposición, pues no hubiera ido más allá el Sr. Albornoz si se hubiera propuesto su liquidación total. Se reconoce a los inquilinos el derecho a la revisión a partir de 1914, es decir la vuelta a los. precios que regían en dicha época, y se extiende l a prueba en actos de juicio, a las certificaciones del Registro Fiscal. N o hacen falta, pues, recibos, ni contratos. U n a certificación del Registro Fiscal, que puede estar referida a una renta inferior a la verdadera- -por circunstancias que no pueden ser imputables al propietar i o- será bastante a fijar un alquiler igual, y hasta inferior, al de 1914, con la sola aplicación de los tipos de bonificación de la escala de alquileres a que se refiere el decreto, bonificación análoga a la propina que se da en los hoteles; el diez o el quince por ciento. -Entonces, ¿cuál: es l a íituación de la propiedad? -L a propiedad sufrirá el trasladó de sus rentas al año 1914, indefectiblemente. Son J U E V E S 21 ESTRENO A U T O R DEIJ MONSTRUO Si padece del corazón o es propenso a desmayarse, absténgase de ver, esta cinta. Si quiere tener una buena instalación de coarto de baño, cocina y termosifón, en- cargúela a Industrias Guillen. Resolana, 9. Sevilla. muchos miles las peticiones de certificados del Registro fiscal, formuladas últimamente. Hay quien las hace ascender a doce mil. Y todo esto, ¿qué representa? Pues que el propietario, dadas las comprobaciones del actual Registro fiscal, que, cuando, menos, ha duplicado la valoración de las rentas, cobrará los alquileres de 1914 y pagará los i m puestos por los del año 1932 incluso los arbitrios municipales. Teniendo en cuenta que estos impuestos representan actualmente el 30 por 100 del importe global de la renta, ai rebajarse ésta al tipo de 1914, representarán un 60 por 100. S i a esto se añade el quebranto actual por el gran número de cuartos desalquilados existentes, no es exagerado deducir que el 80 por 100, o sea las cuatro quintas partes del importe total del alquiler, irá a parar al fisco. Esto quiere decir que cí propietario va a quedar en la situación de un mero administrador de bienes del Estado, mediante el percibo de una comisión del 20 por 100. -I Afecta la medida a la economía nacional? -Evidentemente. Desvalorizada la propiedad, puesto que el interés es la base de la capitalización, quedan desvalorizadas las casas para la venta. Nadie comprará casas. Los. mismos efectos afectarán a la constitución de hipotecas. Habrá que capitalizar las fincas a los precios que rigieron en dicha fecha. H a aquí lo que la medida, representa para la economía nacional. ¿Y qué diremos respecto de los modernos adquirentes de fincas urbanas? Porque no son los propietarios de 1914 los que solamente ven regresar sus rentas a la valoración antigua: son los nuevos compradores, a quienes el Estado hace perder gran, parte de su capital en los expedientes de revisión; ¿qué razón justifica este proceder? ¿Es que la estabilidad de la riqueza urbana lia de depender exclusivamente del ministro cíe Justicia y de, sus orientaciones, de un extremismo exagerado, L a abstención de los capitales antes dedicados a la construcción es ya definitiva; la aspiración a vender la propiedad es sentida unánimemente, y el quebranto de su valor representa una realidad innegable. ¿C u á l es, a su juicio, el porvenir de la propiedad urbana? -i- a propiedad es una institución de derecho natural y una J las br cs ir. aJierabks en que descansa la sociedad humana. Su quebranto ocasionará daños irreparables a la economía del país, porque si al ciudadano se le suprime su legítima aspiración a acumular el producto de su trabajo para emplearlo en una rama de la riqueza, con el fin de asegurar su vejez, en época en que su debilidad no te permite la concurrencia a la boba con sus semejantes, esta destrucción d- eí ideal matará toda su iniciativa y aspiración. E n la Asamblea de la Propiedad, celebrada en el teatro de la Comedia, decía el Sr. Cotano, representante de las Vascongadas, que, hijo de un obrero, había logrado labrarse un seguro para su vejez, del cual le despojaba el Estado el Sr. Tejeiro, representante de Galicia, sé alarmaba ante la acritud que adoptarían los emigrados españoles en América, periódicos remitentes cíe capitales Esp? ña, aquienes estos ataques a l a propiedad retraerían para lo por; -n f; y el Sr. Correcher, de la Unión Patronal, hablaba de seis mil industriales del ramo de la construcción que tenían paralizados sus heg ocs, has a el punto de no habetse solicitado en todo lo que va de año ni una sola licenc a de construcción en Madrid. Para terminar- -nos dijo el Sr. Comas de A r g e m i r- no se debe olvidar el principio consagrado en Ginebra, en una conferencia económica celebrada por la Sociedad de N a ciones: E l elemento más determinativo de la riqueza de una nación es el estado de j inmoble proclividad s r queza
 // Cambio Nodo4-Sevilla