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NUMERO EXTRAOR D 1 NAR 1O20 C E N T S AÑO V 1 G E S 1 M O C TAVO. m A m TPX I J P 1 H M m- NUMEROEXTRAORD 1 N A R I O 20 C E N T S ANO V 1 GES 1 MOC TAVO. g g DE LA V I E J A T U R Q U Í A CEMENTERIOS U N CEMENTERIO TURCO F R E N T E A L BOSFORO ¡sr Turquía los lugares de eterno reposo rebosante de esencias perfumadas. Sobre no están, como en otros países, resguar- eso el Corán es concluyerite. A los descreídados de la circulación social por mu- dos y a los blasfemos, agua hirviente sobre ros y verjas. Allí la vida y la muerte se la cabeza, y a los fieles la eterna permanenconfunden. Roto el diálogo entre los que se cia en una región de paz, que el Profeta fueron y los que se quedan, esperando su describe en el capítulo X L Í V del libro sanpartida, la relación, sin embargo, no se inte- to. Los jardines y las fuentes servirán de rrumpe. L a gente transita por los cemente- recreo a los justos. Estarán vestidos de rios sin otra precaución que la de mostrar el seda y se contemplarán los unos a los otros debido respeto a la tierra en que se desorga- con simpatía. Las huríes de cuerpo alabasniza y se transforma la materia humana, a trino y de ojos negros serán sus esposas. la expectativa del juicio final. Los musulma- Podrán comer a discreción los frutos del Panes creen como nosotros en un más allá. Su raíso. Y a no podrán morir ni temer las penas infierno recuerda al nuestro por las llamas, del infierno. pero su paraíso, el que tiene prometido Alá Los reprobos, además de la ducha de agua a sus predilectos, difiere bastante de la Bien- hirviendo, se alimentarán del fruto de un aventuranza cristiana. Su cielo no ¡está, árbol llamado Zacoum que al penetrar en como el nuestro, lleno de la presencia de el estómago les hará el efecto de metal funDios. A l árabe que es muy sensual, no se dido. Después, Alá ordenará a los verdugos le hubiera podido satisfacer con goces es- que se apodere de los condenados y los entrictamente espirituales. H a sido preciso, cierre en mazmorras, suplicio muy conocipues, ofrecerle una mansión habitada por do en Oriente, pues los Sultanes lo han aplihuríes, en la cual los hombres vestidos de cado algunas veces a los caudillos rebeldes alba seda se pasearán por un vastó jardín y vencidos. E E n Turquía, como en todas partes, la muerte no deja en pos de sí dolores inconsolables. L a familia, dócil a la exhortación del Profeta, empieza por deshacerse del cadáver lo más pronto posible. E l texto coránico tiene acento imperativo: S i el muerto era un hombre piadoso, lo justo y razonable es llevarlo sin pérdida de tiempo al Paraíso, y si era un malvado, lo más conveniente es desembarazarse de él a toda prisa Como se ve, Mahoma lo preveía todo. E l cementerio turco no impone. Es un sitio que la muerte no ha conseguido entristecer. E l azul del cielo, el verdor litúrgico de los cipreses y la vecindad del mar, sin despojar totalmente a la necrópolis de la melancolía que sugiere el nó ser, la diluye en la poesía de las cosas. Los que duermen el sueño eterno a la sombra sagrada de las mezquitas son privilegiados de la fortuna: príncipes y magnates, que imaginan estar más cerca de Alá confiando sus cenizas al templo en que solían orar ¡durante su vida.
 // Cambio Nodo4-Sevilla