Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
DE MI ROTA DE VIAJERO P o f tí 6 0 (JeArtigjáll. MQNZON Y SU CASTILLO es una población arcaica, de rancio sabor legendario. L o único que se despega de la vieja ciudad aragonesa es el paseo de la estación, llamado del Barón de Eróles, en el que existen unos cuantos hotelitos de moderna construcción. P a r a entrar en el vetusto lugar existen dos puentes sobre, el río Cinca. U n monte; n l a cima, el histórico castillo de la época de los Templarios, del que nos ocuparemos más adelante; y en las faldas del monte, l a villa de Monzón, rindiéndole vasallaje, que es como un acatamiento a su tradición. Rodeándolo todo, una hermosa y fecunda huerta, pródiga en toda clase de cereales y frutas. Sus calles son estrechas, empinadas, portalones antiguos, arcos de j j i v a Todo envuelto eri ese gran silencio que lleva todo lo vetusto, evocándonos las glorias y grandezas de un tiempo pasado, que si careció de progreso nos aventajó en espíritu. Monzón es interesante en cuanto a su parte artística. I- n su iglesia existen joyas de un gran valor artístico. E n la iglesia de S a n Juan, del siglo x v existe un retablo del siglo x v i de Jerónimo Vicente (Corida) autor del retablo del Museo de Zaragoza. O t r o retablo del siglo x i v L a iglesia mayor es románica, del siglo x m Cuando visité Monzón, el director del M u s e o de Zaragoza, D M a r i a n o Paño, se hallaba en su casa solariega. Como gran amante del arte, desde mego, su casona había de cobijar joyas de inestimable valor. E l Sr. Paño me enseñó su magnífica b i blioteca. Tiene, el Quijote en cincuenta idiom a s en ruso, inglés, italiano, sueco, griego, -etc. E l Padre nuestro, en trescientos idiomas, siendo ésta una obra interesantísima. L a s Siete edades del mundo, del año 1493, del doctor H a i t o n Sechedal, de Nuremberg, y otras obras, todas ellas de gran interés. Cuadros, retablos del siglo x un reloj de l a Reina María Cristina y muchas obras ONZÓN M KL HISTÓRICO C A S T I L L O D E L A ÉPOCA D E LOS TEMPLARIOS, Q U E PRESIDE MONZÓN Y SU FECUNDA VEGA. (FOTO CASTELLVl) más, pues Museo. su casona es un verdadero L a ciudad de las Cortes generales del reino aragonés sólo Con esto tendría base para ser visitada por los turistas ciel mundo entero; pero aun esto, con ser tan i m portante, no aparece hoy tan a la vista como otras circunstancias; sus magníficos puentes, sus recuerdos artísticos, sus templos como y a hemos dicho, su situación én el centro de la zona del gran canal de A r a gón y Cataluña y, sobré todo, su célebre castillo, que nos trae á la memoria aquel gran rey y famoso conquistador que vino aquí a recibir l a educación religiosa, social y guerrera de los Templarios. i i i á éste su castillo principal en A r a g ó n y su residencia, y huérfano el rey por la muerte de su padre en la triste algarada de Muset no se halló residencia más segura para él por lo inexpugnable de. la fortaleza de Monzón, ni mayor centro de educación, porque si los Templarios eran monjes, eran también, militares. Hasta unos cien metros de altura se eleva el castillo de Monzón. Desde el siglo i x se tienen de él noticias concretas. E n épocas posteriores, y entregado el castillo a los Templarios en el siglo X I I éstos construyeron torres y edificios alrededor de la torre central, y, sobre todo, edificaron el templo. E n todas estas construcciones domina el carácter románico, con sus signos masónicos, su anagrama de Cristo y sus muros espesos de sillería. A la disolución de la Orden Templaría, la única fortaleza que resistió al Ejército enviado por Jaime I I para reducirla fué ésta de Monzón. D e los Templarios pasó el castillo a los Sanjuanistas, que tuvieron el señorío de la población por largos años; mas el emperador Carlos V ante el temor de invasión francesa, reconstruyó el castillo con grandes murallones de ladrillo, con foso y con rastrillo, con grandes troneras y plataformas para la artillería y con gran acopio de municiones. E n la guerra de la Independencia fué motivo este castillo de grandes luchas y hazañas. E l año 1809, tomada Zaragoza, fueron cayendo en poder del enemigo todos los castillos de Aragón. Puso el general Espoz y M i n a sitio, y la defensa constituyó un capítulo de lucha subterránea, del cual se ocupan con gran alabanza lo ¿historiadores. Son importantes las galerías subterráneas de defensa, por medio de las, cuales tantas veces como se intentó volar la montaña aparecieron los invasores franceses, cortando el ataque e inutilizándolo. H o y el castillo de Monzón está desarticulado. L o s recursos modernos de la guerra han inutilizado todas las defensas posibles. E s un gigante agotado y rendido. Solamente queda de él el recuerdo de lo que fué. E s hora de que se le declare tnonumento nacional. L l e v a impresa en sus entrañas g r a n parte de la historia de Aragón, lleva los recuerdos del gran rey, lleva tal vez, el secreto de las Cortes aragonesas, que tantas veces se celebraron en la población. Resultan en extremo interesantes las v i sitas a estas viejas ciudades aragonesas, evocadoras todas ellas de una gran historia. E l transitar por sus callejas y comer en un antiguo mesón en esos platos toscos de barro, bebiendo el vino en jarro, es como volver a v i v i r el pasado esplendoroso de Aragón, haciendo un alto en estos vetustos lares y huyendo un poco de las c o r r i e n tes modernas de la época, carente en extremo de toda espiritualidad, época de dislocamientos y de música negra, en que todos, desgraciadamente, tenemos hasta muy poco de humanos, porque eí corazón esta lleno de vapores... E l whisky, el cock- tail... V i v i r tinas horas en las poblaciones alejadas del gran ruido es como alimentar nuestro espiritu de algo que en las grandes urbes no se puede encontrar... A. GIL LOSILLA