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un bordado nuevo, imitando la piel, y con el cual se hacen los cuellos de algunos gabanes, manguitos pequeños y chaquetas blancas, acompañando vestidos obscuros. Ingeniosamente se transforman en un cerrar de ojos una serie de vestidos sencillos en trajes de vestir; su corte es muy afortunado y es preciso poseer verdadera ciencia para reunir esas incrustaciones. Por último, los modelos de noche demuestran el misino espíritu, j u i c i o s o y resultan lan atractivos, como los más lujosos. F i e l n esa concepción de sobriedad para 1932, A l a r t i a l- A r m a n d la aplica a todas horas. Venimos de comprobar que M i r a n d a conserva el sport en el lugar conquistado, que numerosas modistas no han querido conservar. Asistimos a la reaparición del svieater, bajo fases diversas, en general rojo, con falda de lana con dibujos de fantasía. Las chaquetas soft cortas, sueltas o entalladas, con o sin cinturón, bolsillos pequeños y bufandas de tres colores. E l traje de lana se adorna con anchos calados trazados al bies. L o s abrigos tres cuartos acompañan a esos trajes y tienen la originalidad de ser diferentes de color, atrevido, pero elegantísimo. Anoto armoniosos pliegues ovalados en crespón de C h i n a que rodean él cuello y caen hasta la cintura como un collar, sin serlo, y que debemos pensar que sencillamente son M i r a n d a simplemente. Entre los adornos más bonitos me atrae la toile rosa calada para cuellos y- puños, encaje tieso como madera, brillante como laca, para hacer solapas al bies muy simétricas; luego tiene el foular en forma de bolero atado detrás y, por fin, bonitas hebillas anchas, personales, que animan los vestidos obscuros. U n a bonita novedad es él traje sastre geovgette marino. -la falda- corselete monta sobre la camiseta blanca, y esto, en su sencillez, es un verdadero regalo. L a s mangas son diferentes a todas las conocidas y hace falta tiempo para que nos acostumbremos a ellas; pero dejaríamos de ser mujeres si las rechazásemos. Así, pues, presento a ustedes la manga corta de farol, la de volantes voluminosos en el codo y la- estrecha arriba y muy ancha por abajo; todo esto se modifica con arreglo a la silueta, por lo cual no puedo hablar de la líne a de M i r a n d a puesto que tiene muchas. 5 ¡n embargo, el D i rectorio 1932 triunfa de noche. Luego pasa un modelo de encaje celeste, un modelo que recibe una brazada de rosas magenta, sobre una sola manga; un vestido de georgette blanco con faja y gabán de crespón c o r a l pelerinas de pieles, entre las que se distingue una magnífica ele renard argenté; un vestido entero es de seda azul lino plisado, torzadas de terciopelo para cinturonés, organdí blanco y múltiples gabanes de tonos variados. Este talle alto, ese busto menudo y esa anchura de, hombros me parece la silueta para el año 1932. TERESA CLEMENCEAU VESTIDO AZUL Y DE voir. rr MARTIAL VAÍ. ENCIENXE (MODELO Y ARMAND)
 // Cambio Nodo4-Sevilla