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nósticos. Ni M a r c i a l ni Ortega han añadido nada a su historia, ai V i l l a l t a h a sido e l complemento. El complemento han sido los otros. Nicanor ha sido, flwo. de la corrida y de la feria. H a cortado orejas, rabo; ha salido en hombros y lina vea; más ha confirmado que nadie, J J A D I E puede disputarle el título de AS. H a toreado con verdadero clasicismo, agotando el vasto repertorio de suertes que pueden ejecutarse con el capote: revoleras, serpentinas, gaoneras, faróles... -todo; pero poniendo en ello salsa, esencia torera, esencia finísima, de la más cara. Con la muleta... con la muleta, la mejor descripción de su labor podemos hacerla diciendo que hizo una faena de las suyas, una fanea vittaltista, que el p ú b l i c o- ¡e l publico de Sevilla! entusiasmado, frenético, ovacionaba estrepitosamente. Y con el estoque probó una vez mas que hoy por hoy es E L MEJOR MATABOK H E TOROS que pisa los la figura máxitm, el ruedos taurinos. N che a b r i l e ñ a de feria sevillana. Animación grande. Entusiasmo extraordinario. A l e g r í a Chatos de manzanilla. Repiqueteo de castañuelas. Las mocitas, en las casetas, bailan sevillanas. Los hombres hablan de toros; c o m e n t a n las corridas. -Y e l eje de los comentarios es la actuación de Villalta. i Qué bien ha estado Nicanor! ¡Qué g r a n t o r e r o es! ¡Q u é formidable matador 1 ¡Bien ha estado el m a ñ o Bien. E l martes, v í s p e r a de la corrida, llegó V i llalta a la i g l e s i a de San Gil, llevando en ia mano un hermoso ramo de flores, que ofrendó, con una oración, á la sevillanísima Virgen de la Macarena. Seguramente pediría, a Nuestra Señora de la Esperanza que le concediese una buena tarde Y la Madre de Dios, agradecida al fervor Con que aquel hombre, tan hombre, acudía a ella, concedió la gracia solicitada, haciendo que el diestro alcanzase uno de sUs mayores triunfos. E n el altar de la Macarena quedaron unas flotes que irán marchitándose poco a poco, y en el corazón del torero una gratitud inmensa, que nunca ha de Marchitarse. ¡Enhorabuena, Nicanor! ¡Enhorabuena, Sr. P a g é s! Y enhorabuena también, aficionados pamplónicas, que en vuestra feria de San Fermín podréis saborear el arte supremo de este gran torero, por cuyas venas circula la sangre noble y el arrojo de aquellos sus antepasados, a los que siempre recordara la- historia de la Tauromaquia. También a Villalta se le recordará como un caso de eienv plaridad profesional, de escrupulosidad en el cumplimiento del deber, en cuyo empeño pone siempre su. gran corazón y su arte inimitable. -j Salve, Villalta, torero glorioso! -B. Ga- rcía- Nicanor Villalta ha dejado escrita en la plaza sevillana de la Maestranza una nueva y brillante página para su dilatado y honrosa historial taurino. Se celebra la tercera y última corrida dé la tradicional feria. Tarde espléndida, tarde de primavera en Sevilla! Ligera brisa con olores de azahar y de claveles, de esos claveles sin igual que, orgullosos de sí mismos y como si quisieran mostrarse mejor a la contemplación de las gentes, salen por entre los hierros de balcones y rejas. Animación extraordinaria. Las calles de Adriano y el paseo de Colón semejan un enorme hormiguero humano que, camino de la plaza, inunda el barrio del Baratillo. E l entusiasmo es enorme. Los pronósticos, halagüeños. Hoy sacan en hombros a Ortega dicen unos. Hov va a ser la tarde de Marcial pronostican otros. ¿Y Vil! a! ta? preguntan bastantes que saben lo mucho que vale el maño. Veremos, veremos. E l cartel no puede ser mejov. Marcial, Domingo y. como ornplemento, Nicanor... Excelente programa. Pero... ¡l o que. son lsrs cosas! Nadie ha acertado en sus prof (Foto mtim de l r i
 // Cambio Nodo4-Sevilla