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MADRID- SEVILLA 2 7 DE ABRIL D E 1932. N U M E R O S U E L T O 10 C E N T S REDACCIÓN: PRADO D E SAN SEBASTIAN. SUSCRIPCIONES DIARIO ILUSTRADO. A Ñ O VIGÉSIMO O C T A V O NUMERO 9.130 X ANUNCIOS, MUÑOZ OLIVE, CERCANA A TETUAN, SEVILLA E l Sr. Lerroux sonrió y eludió una contestación categórica. Nosotros creemos que el jefe del partido radica! ha decidido intervenir y exponer el criterio sobre el problema catalán tan pronto como el Estatuto sea puest a debate. Y la minoría radical ha sostenido distintos cambios de impresiones respecto a éste trascendental problema, y aunque no ha concretado aún- su criterio de una manera terminante, puede decirse que se inspirará en lo siguiente: H a y que examinar y resolver l a cuestión de la autonomía catalana con la mayor amplitud de miras y para cumplir los compromisos del pacto de San Sebastián, pero sin que la solución menoscabe cu lo más mínimo ia unidad nacional. E l punto que será más debatido por la minoría radical es el de la atribución de i a enseñanza a Cataluña. También lo será el apartado relativo a la Justicia y al nombramiento de jueces, magistrados, notarios y registradores por el (gobierno autónomo L A S I T U A C I Ó N POLÍTICA Y PARLAMENTAR! A D e s p u é s del interregno. A n t e la d i s c u s i ó n del Estatuto catalán y la reforma agraria Gran animación desde primera hora. Los diputados, requeridos por sus respectivos jefes de minoría y, sobre todo, por leu expectación que produce la- interpelación anunciada sobre el caso del juez Sr. Amado, acuden puntualmente y se dedican al comentario de la ¡situación política, mientras transcurre la sección de ruegos y preguntas. Se nota en el ambiente algo de tirantes, producida, sin duda, por los choques de la propaganda en las pasadas vacaciones y por el recelo de las distintas agrupaciones politicas ante los dos asuntos que han de solicitar la atención de la Cámara en esta etapa: la reforma agraria y el Estatuto de Cataluña. Se sabe que, no obstante la premura con que desean la discusión de su Estatuto los representantes catalanes, el debata ha de diferirse unos días, los precisos, para que. la comisión de Presupuestos emita- su informe sobre la parte económica del proyecto y se sebe también que, el de reforma agraria no será puesto a discusión ¡vasta la semana que viene. Se considerará, por tanto, que las sesiones siguientes hasta la del martes próximo serán degrellcno y dedicadas exclusivamente a algunos asuntos de escasa importancia del orden del día y a continuar el examen del proyecto de ley sobre delegaciones provinciales y regionales de Trabajo. -La minoría radical persiste en su misma actitud de oposición a este proyecto y lo combatirá a todo trance, según acordó en el cambio de impresiones que sus- diputados sostuvieron por la mañana, presididos por el Sr. Guerra del Río. Reconocemos que es deplorable y amenazadora la situación del orden público; prevista, esperada y anunciada, también. Pero parece que todavía la exageran las preocupaciones y las pasiones de la política imperante. Hfso el Gobierno, junto a la flamante Constitución, una ley que la quebranta en muchos preceptos y la suspende en otros. Es lina ley de guerra contra los discrepantes y los sospechosos: una dictadura, no meramente defensiva, sino agresiva y belicosa, de- manos Ubres- para seguir, acometer y arrollar por donde quiera y como quiera. No le basta. El equívoco peligroso que vimos y señalamos en las declaraciones del Sr. Casares Quiroga, cuando. por primera ves habló del concurso que pensaba exigir a los Tribunales, está despejado; y el peligro que temíamos es desde ayer una realidad. Las necesidades del Gobierno en la cuestión de orden público, las que justifiquen la, situación- y las que añadan el espíritu y el hábito de guerra son, por lo visto, de tal monta, que le parecen muchas para su propia responsabilidad, aunque su responsabilidad sólo es teórica, inefectiva, de puro efecto moral. Por generoso que sea el- Gobierno, y lo es, niel gasto de. su autoridad, las prisiones- gubernativas, las deportaciones, las imillas- -que con repetirse pueden ser también confiscaciones- -han de tener un límite, conviene que lo tengan, y si este límite supone déficit, en la represión que se estime necesaria, lo Herbarán los Tribunales; desde lue- go, bajo su responsabilidad- -y ésta sí es efectiva- pero no libremente, con la independencia que. se les reconocía y era su primer atributo, sino sometidos a ía ley de dictadura; es decir, al criterio del ministro de la Gobernación. Esto es lo que fácil y expeditivamente acordó ayer el Consejo de ministros y lo que iras un debate inútil para el espíritu hermético e incondicional de la mayoría, quedó corroborado y aplaudido en las Cortes. Que no hay ataque a la dignidad de la Justicia, ni a la libertad, y a la responsabilidad reglamentada y única de función, eso ¡o dijo, y aun es posible que lo crea el Gobierno. Que el ministro y sus delegados no van a decir nunca a los jueces cuándo tienen que procesar, encarcelar o libertar a los detenidos, eso es seguro y se declaró ayer en el debate; pero igualmente seguro y declarado que la ley de Defensa caerá sobre los jueces, si el ministro juzga que se han extraviado en su función. Será el ministro de la política y no el órgano judicial correspondiente quien los. juzgue. Las sanciones descubrirán el criterio del ministro; ya- lo puntualizan sus declaraciones ante ¡a Asamblea. Si el criterio de los jueces, el que fundan en la ley, el que a pilcarían bajo su responsabilidad reglamentada y única no es el del ministro, ¿qué harán? ¿Qué pueden hacer? Despojado de su. independencia, el Poder judicial tendrá que ser necesariamente, mientras dure la ley de excepción, un Cuerpo más de Policía, un coadyuvante forzado de la gestión ministerial en los asuntos que anota la vigilancia del ministro. No se limitó ayer el Gobierno a exponer su tesis; quiso no dejar a nadie en la duda sobre su actitud. Echó sobre eljuez del Centro una- diatriba injusta e innecesaria; execró a otros jueces que no lian sabido armonizar sus providencias con- el criterio de las autoridades gubernativas, y anunció el propósito de menudear las sanciones. Todo en holocausto a la seguridad pública, amenazada por el pistolerismo, por esta resurrección del pistolerismo, reorganizado y municionado en condiciones que dan tanto que hacer y cuya per- vivencia suscita la indignación de los gobernantes. ¡Buena jornada la de ayer! No hay que decir lo que significa, después de otras semejantes. Y aunque pudiéramos, nos costaría trabajo calificaría. O p i n i o n e s y comentarios de Ja sesión Cuatro horas duró la interpelación sobre el caso del Sr. Amado, lo que quiere decir que, salvo el breve período cíe ruegos y preguntas, la. sesión se dedicó por entero a este asunto. Los comentarios en los pasillos sobre los incidentes de la interpelación fueren muy apasionados. Socialistas y radicales- socialistas no regateaban sus aplausos al ministro de la Gobernación por su discurso, y decían que era preciso ya que la República diera una sensación de fortaleza y de imposición a los elementos que la combaten desde sus puestos oficiales. Don Melquíades Alvarez, que, como se verá en el extracto de la sesión, pronunció un discurso de gran alcance político y de razonamientos vigorosos en orden a la medida del ministro de la Gobernación, fué muy felicitado por diputados de distintas minorías. Se mostraba satisfecho el Sr. -Alvarez de las interrupciones frecuentes que le hizo el ministro de Obras Públicas, Sr. Prieto. -M e ha dado ocasión- -dijo- -para que mi conducta rectilínea de toda mi vida l a conozca lá Cámara. Un diputado que le oía le interrumpió: -N i puesto de acuerdo con el Sr. Prieto hubiera usted conseguido de él mayor favor. -E n efecto- -replicó el Sr. Alvarez- L e estoy muy. agradecido. E l Sr. Maura se limitó a decir que el debate le había parecido lamentable de- ule el principio hasta el fin. A c t i t u d del s e ñ o r L e r r o u x y de ia m i n o r í a radical E l Sr. Lerroux, mediada la sesión de ayer, abandonó su escaño y subió ai estrado presidencial para conversar breves momentos cori el Sr. Besteiro. E l jefe. radical no suele acudir a. la presidencia y su cambio de impresiones con el Sr. Besteiro no pasó i n advertido. L e preguntamos después en los pasillos el motivo de la conversación y nos dijo que deseaba conocer el plan parlamentario para esta semana y la próxima. ¿Le ha pedidomsted turno para hablar? -N o He- querido saber las fechas de discusión de la Reforma- A g r a r i a y del Estatuto de Cataluña. ¿Intervendrá usted en- la discusión de totalidad de la Reforma A g r a r i a? -No creo que ese sea mi momento. -Entonces. ¿E n el Estatuto? Manifestaciones del S r Besteiro E l presidente de la Cámara recibió a ú l tima hora a los informadores y sostuvo con ellos una interesante conversación. Se refirió, en primer término, a la interpelación sobre el caso del Sr. Amado, y d i jo q u í consumió todo el tiempo sin que él pretendiera interrumpirla, por su. importancia. Afortunadamente, -habla terminado. -M i p r ó p ó s i t c a g r é g ó e r a el de reanudar, en el orden del día, ia disensión del proyecto de ley sobre delegaciones provinciales y regionales de trabajo. Tenía en mi poder dos telegramas del ministro, Sr. Largo C a ballero, en los que me rogaba que reaaada-