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M a s nunca des ni recibas la medalla por moneda: y cuando versos escribas ten por ídolo a Esoronceda, pero por modelo a Rivas. Reconozco io que adeudo a Lope y a Calderón cual, vasallo de su feudo, mas no quiero ser ser un seudoclásico de importación. Y proclamo en rudo estilo sin esperar a m i fin, que me empalaga Batilo y me aburre M o r a t í n 5 Y me quedo tan tranquilo! Mas, ya sano, ya expirante, al Dante m i amor invoca, pues para adorar al Dante me basta un verso: L A BOCCA MI B A C C I Ó TÜTTO T R E M A N T E Luego, desierta aridez sin grandeza n i horizonte; v i ñ e d o s que, en su vejez, m á s que mosto brindan hez a a l g ú n falso Anacreonte. M á s por las llanuras pardas, voy con tu Duque a tu Sierra, ¡Sultana que fiel me aguardas! Y, al verle, las alabardas un golpe dan en la tierra! I Noble realismo ideal, gloria de l a patria m í a! I Burgalesa Catedral que une a la audacia ojival la clásica s i m e t r í a! Si cual yo la B i b l i a abierta de su fachada recorres, h a l l a r á s t u norma cierta, no en el frontón de la puerta, 1 en la igualdad de las torres! Y en la Acrópolis cristiana que es templo y tumba a la vez, donde a la ley soberana hasta l a hueca altivez de la bóveda se aplana; v e r á s que el genio, al alzar su mole, ejemplo y lección, nos quiso a un tiempo brindar de equilibrio y proporción en su nave y en. su altar. Pues por virtud prodigiosa al subir como una llama que arde hasta ser luminosa, para hacerse el tronco rama y hacerse el capullo rosa, basta que sumiso y fiel, el arte a l canon se ajuste, pues al par que, según é l se abre en flor el capitel, se adelgaza en tallo el fuste. Medallas y onzas troquela de oro puro y plata fina- -sol que arde o luna que riela- -que luzcan en tu v i t r i n a y suenen en tu escarcela. En. unas y en otras pon, al labrar de un golpe justo cara, reverso y cordón, contra tu efigie o tu busto, tu victoria o tu blasón. Así, España, al levantar, como una oración, m i cántico, quisiera hacerle vibrar, al par clásico y r o m á n t i c o y antiguo y nuevo a la par. H a z pues, que l a ley acate, para que, cuando celebre tus glorias, no me arrebate ni el delirio de la fiebre ni el vértig- o del combate. ¡Y conserva m i r a z ó n m e t r ó n o m o que acompasa con su ritmo y con su son, como m i vida y m i casa, m i mente y m i c o r a z ó n! MANUEL DE i SANDOVAL (Dibujo de Regidor.
 // Cambio Nodo4-Sevilla