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sastre, sencillos, tienen chaquetas extracortas, poco entalladas y sin cinturón. Algunos bonitos vestidos de lana, más largos, más ligeros, rueños ceñidos, y, por tanto, más atractivos. Adornos de organdí blanco con lunares bordados, o de tul un poco armado, dan una nota de novedad, porque no se trata de lazos, sino de trozos de organdí fruncidos, pasando entre almenas, o de volantes fruncidos, adornando el- cuerpo. Los vestidos de tarde presentan infinidad de estampados; entre ellos, uno precioso, cuyas hojas, inmensas, blancas, se destacan sobre el fondo negro, apenas visible; domina la línea que modela la figura; volante en forma o bieses casi lisos envuelven a la mujer. Dos de estos modelos son ideales; uno, de crespón de China, violeta, se llama Anemone, y el otro, blanco y negro, se denomina Diane. Los trajes de noche, por cantidad y calidad, tienen gran importancia. E l talle corto, casi Imperio, da una línea larga muy Diane; las faldas, de dos formas: anchas, inmensas, un poco rígidas por lo engomado de algunos encajes, o ceñidas con una línea muy aristocrática; los escotes, cuadrados, más o menos abiertos, pero siempre correctos, nunca atrevidos. Dominan el blanco y el negro; hay bonitos. azules y algunos rosas desvanecidos, cuya viviente representación es Ausí atnbassadettrs. Los tiempos actuales han inspirado a Philippe et Gastón, que demuestran ideas encantadoras en los diversos dominios de su colección. Digamos en seguida que el beige, el negro, el verde y el azul son los colores preferidos por este modisto. Se advierte desde el principio que los modelistas han querido hacer, ante todo, conjuntos sencillos, jóvenes y parisienses. Los trajes cómodos, fáciles de llevar son una legión; el talle, flexible y en su sitio; el largo habitual, el ancho suficiente para no entorpecer los movimientos; los hombros, normales, sin esa anchura tan poco estética de la moda actual. Los canesúes permiten toda clase de adornos; los hay calados, o con trabajos delicados, de color vivo, distintos al del vestido. Passe partout es el tipo soñado entre esas creaciones; es de lana azul, salpicada de dibujaos blancos; la parte superior del cuerpo es de piqué blanco con solapas, que caen sobre la chaqueta corta, su complemento. Anoto bonitos boleros muy cortos, pelerinas iguales o desiguales a los vestidos de crespón de China, que aportan su concurso a los trajes estivales de tarde. E n cuanto a los abrigos, acentúan la nota confortable, base de esta colección; su linea es recta, pura y correcta. Entre los trajes más bonitos de noche sobresale Rosine, de encaje rosa muy pálido, con faja de terciopelo mor d o r é y c u y a guarnición de tul, c o l o c a d a detrás, es muy original. En general, los trajes de noche en esta Casa son graciosos en su l a r g o un p o q u i t o acortado, porque Philippe et Gastón permiten este año que se luz gan los zapatítos encantadores, o, mejor dicho, los encantadores piececitos femeninos. Edmond Courtot se ingenia para hacer sobre bases, nuevas modelos que convengan a la mayoría de las mujeres. Parece que su color preferido es el azul, sin que prescinda de los otros. Algunas de sus lanas tienen d i bujos menudos de color diferente al del fondo, lo que permite h a c e r combinaciones afortunadas. L a pin! MaS r GEORGETTE NEGRO, ADORNADO CON PUNTILLA NEGRA Y P U N T I L L A ROSA- CREMA (MODELO EDMOND COURTOT)