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MADRID- SEVILLA 30 DE ABRÍ L D E J 932. N U M E R O EXTR 1O.20 C E N T S REDACCIÓN: P R A D O D E SAN SEBASTIAN. SUSCRIPCIONES DIARIO ILUSTRAD O A Ñ O VI G E SI M O O C T A V O NUMERO 9.133 Y ANUNCIOS, M U S O Z O L I V E C E R C A N A A T E T U A N SEVILLA LA BURGUESÍA N U E VA Y EL P R O L E T A RIADO Todos los que antaño celebraban la fiesta socialista eran trabajadores auténticos; todos los caudillos también dejaban la blusa y la herramienta para concurrir a la gran procesión de los desheredados. Todos eran desheredados que vivían del sudor de la frente y de un jornal. Por entonces la condición del obrero, sin justificar el patetismo y la truculencia de los manifiestos y de los discursos revolucionarios, no era ni con mucho tan ventajosa como la de hoy. Se comprende que hayan renunciado a la formación y al desfile de su ejército, a todo lo que había de amenazador y de sombrío en sus celebraciones, y que dediquen la fecha a los actos de solaz y de triunfo, a la alegria del- vivir. ¿Contra qué Poderes han de alzarse, de qué abandono o injusticias van a reclamar si son suyos los Poderes, participan decisivamente del Gobierno y de la representación parlamentaria y hacen las leyes? ¿Y en qué postura seria podían concurrir al gran desfile a lanzar el grito de la miseria, y de dolor de los desheredados los ministros, les subsecretarios, los directores generales, los gobernadores, los diputados, los miembros de los altos Consejos... Pero E s p a ñ a no es tan feliz como puede prever por los festejos de alegría y de triunfo de los que antes nos atribulaban con sus lamentaciones. N o lía desaparecido el proletariado, aunque no está donde estaba ni es el que era. H a ido formándose otro proletariado más abundante, que sufre, calla y no se organiza ni se defiende. E l personal de la Administración pública y del Ejército, el de la Justicia, el profesorado de todas las enseñanzas viven pobremente y el clero de l i mosnas. S i algún día puede el Estado aliviar la penuria. de sus trabajadores no podrá hacer lo mismo con las muchas profesiones y empleos de las clases medias, que no dependen de lar. nóminas oficiales y est á n sujetas 1 un tipo de vida generalmente inferior al de los funcionarios públicos, los que a su vez quedan en el comienzo y aun en el avance de sus carreras por bajo del tipo general de los jornales en las industrias urbanas. Teníamos una legislación, una política, organizaciones oficiales y sociales para proteger al proletariado. Los numerosos administradores de tanta providencia no pecaron por falta de celo con la clase que monopolizaba el título. Bien se nota en el desnivel de vida qué denuncian sus comparaciones y qué será mayor, de más graves e inicuas consecuencias por el rumbo actual de la política en favor del ser proletariado, de la nueva burguesía, que sigue pleiteando por pobre a costa de los pobres que fueron burgueses. E l espíritu del derecho, el qnp debe reflejar la legislación, es acudir a l a desigualdad y a la miseria, pero donde e t é n realmente. L a tutela no consiste en trasladar de sitio y transferir de una clase social a otra, la desigualdad y la miseria. Y este camino lleva la fecunda labor socializante d. e la República. E n la jornada de angustia y tristeza que- e le impone para mañana, tendrá el nuevo proletariado una demostración aplastante del porvenir que le prepara la nueva burguesía. LA O P I N I Ó N D E LOS PARTÍ DOS A N T E E L ESTATUTO Más bien que día- faltan horas para que se abra en las Cortes el debate sobre el E s tatuto de Cataluña, y sigue inédito el criterio de cada uno de los partidos de la situación. Antes de que se elaborase el anteproyecto de la Generalitat y de efectuar el famoso y teatral plebiscito, era admisible la excusa de no opinar -sobre una demanda i n correcta. Entregado el Estatuto al Gobierno, ya la explicación inhibitoria era recusable, porque existía un texto categórico, con todo detalle articulado. Sin embargo- -se objetaba- -hay. que esperar al dictamen, verdadera ponencia para el Parlamento. Y vino el dictamen, y no se ha roto el mutis- mo. Es que- -se dice ahora- -donde hav que opinar es en la Cámara, sobre el curio de la discusión; al iniciarse, o a lo largo de ella, cada minoría irá discutiendo, irá diciendo. No hay duda que irá opinando, y lo que no se diga con palabras, por fuerza se expresará en el voto, o, en último caso, con la abstención, que es siempre una manera del voto negativo. Pero- -preguntamos nosotros- ¿es que los partidos, ante la opinión, no tenían el deber de pronunciarse a priori? O, en oíros términos, ¿e- s que no importa recoger e i n terpretar el pensamiento de la masa de los partidos, y puede sustituir cada minoría a las masas con una especie de señorío? Se alardea de vivir en régimen democrático, y lo que resulta es que se actúa a nombre de los partidos, sin consultar a los partidos. L o único que a éstos se les dijo, ya personalmente por los jefes, ya por los órganos d i rectivos, es que se había cerrado un pacto en San Sebastián, por el que la República llevaría con presteza a las Cortes el pleito de Cataluña. Nada más. N o se ha instruido a las masas del alcance detallado de aquel compromiso. N o i c ha planteado en Asamblea alguna el cuestionario, ni aún el croquis esquemático de la materia, para que, democráticamente, el partido se pronunciase. Y acontece que desde varias provincias- -en días sucesivos será desde ca ¡todas- los propios electores de los diputados m i nisteriales tienen que manifestar espontáneamente su parecer, ya. que los diputados, ni antes ni después de las elecciones, se dignaron preguntarlo. nes se interroga contestan, un poco ruborosos, con la misma, negativa. N o saben nada; no se les lía dicho nada. También ellos esperan a las sesiones a ver qué hace su m i n o r í a ¿p a r a aprobar- lo o reprobarlo luego en referendum del partido? ¡N i aun eso! Verdad es que sería ocioso y hasta grotesco en el caso desgraciado de un error que lesionara el interés nacional. ¡Buen remedio vendría- a ser el voto de ¡censura, cuando el daño estuviera ya inferido! Conste, pues, que se va a los debates del Estatuto sin consulta a los partidos, sin mandato de los mandantes a sus representantes en las Cortes y que los grupos parlamentarios se conceptúan plenipotenciarios para ellos decidir. Sea enhorabuena. N o pretendemos gobernar a esos ni a ningún partido, y desde luego nos desinteresamos de sus m é todos. Pero, bueno es que quede acusado y registrado el hecho. A l menos para exhumarlo en adecuada réplica cada vez que en artículos o discursos de baja temperatura se repita ¡a cantinela de que se han renovado los procedimientos y todo se hace hoy a nombre del pueblo republicano. A l pueblo republicano no se le dijo nada concreto sobre el Estatuto al llamarle a los comicios, ni se le ha preguntado después absolutamente nada. Su opinión sobre las pretensiones y exigencias de los catalanistas y sobre los límites infranqueables que han de oponerse, no se ha pronunciado; nadie ha sentido el deber ni la curiosidad de. conocerla, ni en M a d r i d ni en provincias. E l propio partido radical, que en Barcelona obtuvo en julio muchos miles de votos, no podría, demostrar que ha recabado pública y colectivamente el criterio de esos millares de ciudadanos de la que ha de ser capital de Cataluña. iV o E L CONSEJO DEM 1 N 1 STROS D E A Y E R Proyectos y expedientes de trámite Madrid. 29. E l Consejo de ministros de boj comenzó a las once y media de la mañana y terminó ya dadas las dos y media de la tarde. A la entrada el Sr. Giral anunció que se proponía hablar a sus compañeros de las posibilidades de construcción de un sumergible en el Arsenal de Cartagena. Pensaba el Sr. Zuluéta dar cuenta de su reciente viajé a Ginebra y D Marcelino Domingo dijo a los informadores que sometería al Consejo los. proyectos de Estatutos sobre el corchó y él aceite. Los restantes ministros se refirieron sólo a expedientes de trámite. Se ha censurado y se ha maldecido aquel procedimiento de gabinete y camarilla que en los partidos monárquicos permitían monopolizar la orientación y conducta, descoritando a los correligionarios y a. veces sorprendiéndoles. Se han agotado la critica y l a sátira contra la política de conciliábulos y de primates, que hacían herméticas e inaccesibles las deliberaciones más trascendentales en la que se decidía el desenlace de una batalla parlamentaria. Y lo que resulta es que se reprod u c e y perfecciona el método y nada, menos que para un asunto que- toca a la médula de- la unidad de España, y cuyas consecuencias de- todo orden pueden ser inconmensurables, si no presiden el acierto y laprudencia. N i aún siquiera se han cuidado las apariencias con la hoja de parra de los Comités o juntas superiores. Los miembros caracterizados de estos organismo, a quie- La referencia oficiosa Diversos problemas de Justicia L a nota oficiosa del Consejo dice a s í Guerra. Proyecto de ley reduciendo a un uño el plazo para el ascenso al empleo inmediato de los alféreces y asimilados de las distintas Armas y Cuerpos del Ejército. Varios expedientes de adquisición de material. Gobernación. Decreto fijando las bases para el establecimiento del servicio oostal de suscripciones a periódicos.
 // Cambio Nodo4-Sevilla