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Accidente ferroviario en Alcázar de San Juan. LA A C T U A L I D A D T A U R I N A A L R E D E D O R DE R A Y I T O ¡R a y i t o! que mientras en las tertulias taurinas tan apasionadamente se discute su último triunfo en el ruedo madrileño, lucha en l a cama entre la vida y la muerte. ¡C u a n ajeno está el torero a las discusiones que a su alrededor g i r a n! Hoy, por curiosidad, he estado a visitarle en el Sanatorio de T o reros. Como buen sevillano, tiene en l a mesa de noche dos manojos de claveles rojos, rojos como la sangre que por los ruedos vierte este maravilloso torero. Rayito, una vez enterado del objeto de m i visita, me ruega haga extensivo a mis compañeros, por mediación de A B C lo agradecido que está de todos. Estas palabras, que salen del corazón del sevillano, las pronuncia éste mientras sus labios marcan una sonrisa de amargura. Poco curtido el. periodista en los asuntos taurinos, pero- guiado por las corrientes de la opinión de estos días, ha oído comentar que el pasado año Rayito toreó en M a d r i d una corrida. T a n rotundo fué su triunfo, que el, público, entusiasmado, l o llevó en hombros por las calles. Algún tiempo después marchó a Colombia, donde, en las once corridas que toreó, obtuvo tales triunfos, que al regresar traía en el bolsillo el contrato p a r a l a temporada próxima. P e r o en España las Empresas son más olvidadizas o aprecian menos los triunfos verdad de los toreros... Razón sobrada tiene el querido amigo P a lacio Valdés cuando, al reseñar la corrida del domingo, dice: E l valiente espada sevillano Manuel del Pozo (Rayito) estará lolorosamente convencido de que la ingratitud y l a desconsideración son plantas que florecen de continuo a lo largo del camino de la desgracia. D e hada sirvió al excelente artista su labor del año pasado, la tarde del 12 de julio, lidiando en la plaza madrileña reses de Pallares, con las que logró un éxito tan grande, qué salió del coso en hombros, ya que no volvió a figurar en ningún cártel de esta capital, dándose además el hecho inconcebible de que al confeccionarse el presente abono, en el que no faltó el nombre de ninguna medianía, se dejase el suyo fuera de combate. í B i e n merece el animoso Rayito que, en adelante, esas plantas de desconsideración y de ingratitud se truequen en flores- -lozanas como las que sobre su mesilla tiene- -de gratitud y de aprecio a sus méritos, que le compensen de las pasadas amarguras... B. GARCÍA- HERREROS