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N U M E R O EXTRAOR D Í Ñ A R I O 20 C E N T S ANO V 1 GES 1 MOCAs A NUMEROEXTRAORD I N A R I O 20 C E N T S AÑO TAVO. V 1 GES 1 MOC S 5 5 j f kj 3 ALENCIA, primavera, flores, arte, sentimiento... parecen conceptos que se congregan para cristalizar en l a fiesta poética que las mujeres valencianas y los artistas levantinos dedican a la V i r g e n de los Desamparados en el segundo domingo de mayo. Luces, música, tracas, flores: E s o sobre todo flores, muchas flores en los templos, en los balcones- (diminutos jardines aéreos, o graneles corbeüs colgadas) en el mercado, en los V i veros, en el pecho de las Amparos, en las enramadas callejeras, en la fuente de l a plaza y en el altar que l a ciudad dedicaba á su P a traña. ¿V a a interrumpirse este año esa fiesta tradicional? L a s coronas de oro son más costosas, pero menos sentimentales que las de flores. Así también los tapices de flores son menos ricos y duraderos pero más poéticos y románticos que los tejidos y bordados. Será quizá porque su vida- es más efímera o porque a ellos aporta l a Naturaleza los colores y perfumes de sus jardines en auxilio del arte, o quizá, en fin, por su difícil realización, ya que exige l a concurrencia de dos requisitos nada vulgares: artistas especializados y una abundancia y variedad de flores verdaderamente extraordinarias, E n el valle de Orotava, allá en Canarias, perdura l a costumbre de alfombrar en cierta festividad del año el arroyo de. las calles V RETABLO D E FLORES NATURALES DEDICADO A LA VIRGEN D E L O S D E S A M P A R A D O S E N V A L E N C I A E L AÑO U L T I M O A L T A R D E F L O R E S N A T U R A L E S D E D I C A D O Eüí 1930 E N V A L E N C I A A S U FATRÜNA, L A V I R G E N D E L O S D E S A M P A R A D O S con vistosos dibujos, formados de flor natural. E n Levante, el domingo de l a Rosa (también a comienzos de mayo) los mozos hacen su enramada callejera ante l a puerta de l a novia, y el más valiente corona de flores la cruz del C a l v a r i o Valencia, por antonomasia la ciudad de las flores, en la nota cumbre y final de los festejos de feria agosteña, en l a insuperable batalla de. flores las ofrenda en obsequio a sus mujeres, y éstas las dedican a l a V i r g e n de los Desamparados en el segundo domingo de mayo, adornando profusamente su capilla y convirtiendo los artistas jardineros en algo fantástico l a fuente de l a Catedral y cubriendo el frontispicio de l a capilla mañana con gigantesco tapiz de flores y luces, figurando ideal retablo. E l arte y los jardines, en amigable consorcio, dan una nota única en el mundo por lo bella y original en l a Atenas del Mediterráneo. Siempre fué V a l e n c i a un inmenso museo; pero en ese día del amor y de las flores se convierte en un vasto jardín que se dilata por sus plazas y avenidas, patios, alamedas, templos, balcones, alquerías y barracas. Y es que l a mujer valenciana, toda poesía y sentimentalismo, tiene a las flores por compañeras inseparables. P a r a suprimirlas habría que suprimir en Valencia, como en Sevilla, a las mujeres. Tenían razón los Quintero al decir que si allí las flores son caras, es porque las caras son flores.