Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
LOS INTELECTUALES Y E L SPORT A fines del siglo pasado Francia lanzó con un aire romántico su moda para i n telectuales fieras como lanzó otras modas y como las sigue lanzando aún. E x i g i ó más pelo, más chambergo, más corbata y m á s cas- pa. D i o a Montmartre categoría de Z o o H i z o que el café dignificase y decorase el estatismo, hasta cierto punto. Puso en circulación la noticia consoladora de que la pobreza es un buen conductor de arte. Y acabó por asegurar, o poco menos, que l a ducha sobre una cabeza inteligente es la hecatombe reblandece el soneto. E l mundo entero copió la estampa, y a l gunos países la siguen copiando a estas horas. Hasta el punto de que todavía se cree sobre algunos divanes españoles, frente a los fríos cadáveres del café con leche, que el genio huye de la asepsia para refugiarse en el descuido barberil y en el artritismo. Pero como en toda moda, en ésta había un truco comercial también. N o nos explicamos cómo sus víctimas han aceptado y hasta divinizado la idea de la miseria productora de gloria con esa humildad, con esa persistencia y hasta con ese orgullo. Porque se llegó a hacer creer que no hubiera sido posible un Nietzsche con m á s camisas que aquellas dos que usó durante nueve años, a fuerza de cortarlas de abajo a arriba hasta que quedaron reducidas a una parte superior que apenas le cubría l a mitad del pecho Se comprende que haya habido gentes i n teresadas en el negocio de esta pobreza magnífica. Pero es todo lo m á s que llega uno a comprender... Y vino la generación sportiva. M á s sana, más generosa y m á s optimista. T r a í a claridad y un ímpetu desconocido. Gentes que pasaron ante los cafés sin detenerse y sin ningún deseo de tomar parte en reuniones de figuras de cera. Una especie de lucha, después, entre i n telectuales y spQrtivos. E n Francia se abrieron las hostilidades, y Jean Giraudoux tuvo que escribir estas m á x i m a s Son las naciones que tienen los mejores corredores a pie las que han llegado antes a los. dos polos N o hay un soló gran hombre cuyo prestigio pueda quedar disminuido por una hazaña de sport L o s héroes de los cuentos de hadas se pasaban la vida batiendo records Todo ciudadano mal constituido tiene el derecho de querellarse contra el país y de exigirle daños y perjuicios L o s intelectuales son la cabeza de l a nación. N o hay ninguna razón para que esta cabeza sea fea. U n poeta de Atenas tenía un dedo mal construido Todo el mundo se reía... F u é un pequeño poeta. Los escritores de mala traza son la conciencia diabólica del mundo Sólo dos cosas pueden substituir al sport en un p a í s el servicio militar obligatorio o la guerra. Etcétera, etc. L a incompatibilidad está ya abandonada en la mayor parte de los p a í s e s un poco porque Maeterlink escribía su Vida de las abejas cuando era campeón de pesas y un poco también porque hay una serie de molestias, de incomodidades físicas de se- Sfundo orden que no producen en el hombre ningún gran sentimiento, y es esto lo que el sport elimina Pero entre nosotros, muchos siguen creyendo que el deporte es la animalidad organizada. Son los que se imaginan que la posibilidad de captar emociones, de percibir los vientos m á s finos es una exclusiva de las almas que desdeñan su carrocería; son los que se resignan a que su cuerpo sea la primera fosa de su esqueleto. Esto es demasiado viejo ahora. M á s viejo todavía que lqs actos gratuitos que acaban de descubrir los surrealistas españoles. Se va comprendiendo cada vez más que el afeitado al día es una amabilidad del ciudadano y que el hecho de que haya meses prohibitivos para el consumo de ostras no es una razón para creer en las jornadas sin r para la barba. Se va admitiendo que no es verdad que el agua y el cepillo ahuyentan el genio. Se duda ya de que el fieltro y el foalard, en cantidades y perfiles románticos, haya estimulado nunca la producción de belleza. L o exterior, Jo accesorio de aquella moda lanzada, por Francia en la época en que les caülcles raffolaient des intellectucls se ha volatilizado de tal manera, que P a r í s tiene que hacer terribles esfuerzos en Montparnasse para conservar su Volendam de La vida de bohemia. Pero queda entre nosotros la afición al reposo, la inclinación a lo yacente, el fervor por el diván ante la losa de mármol, como si se jugara a cadáveres y tumbas. Y queda el desdén por todo lo que no es una disciplina espiritual, en una i n compatibilidad anacrónica y suicida. ¡Y triste! J. M I Q U E L A R E N A SOL ANDALUCÍA con sus rayos fertilizantes, enriquece en vitaminas la oliva sana y madura que produce el caldo delicioso encerrado en los envases de Aceite Giralda. El producto selecto y transparente que hace las delicias del gusto. Afina las salsas y mayonesas. Enriquece todas las viandas. El que Vd. debe usar. $4 T Hijos de Luca de Tena Sevilla Madrid