Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C. M I É R C O L E S í í D E M A Y O D E 1932. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 16. mientras las Cortes no acuerden su rectificación. Sus representantes en Cortes serán elegidos de acuerdo con las leyes de la República española. E l artículo 2. dirá E l Poder regional otorgado a Cataluña encarna en la Generalidad, que lo ejercerá por medio de sus organismos políticos, d ¡e acuerdo con Is. Constitución y las leyes de la República española y con su Estatuto. E l artículo 3. dirá: L a Generalidad de Cataluña comprende el territorio que forman las provincias de Barcelona, Gerona, Lérida y Tarragona. Cualquiera de esas provincias o parte de ellas podrá renunciar a su régimen y volver al de provincia directamente vinculada al Poder central. P a r a tomar este acuerdo, será necesario que lo propongan la mayoría de sus Ayuntamientos y lo acepten, por lo menos, dos terceras partes de los electores inscritos en el Censo de l a provincia, desacuerdo con lo dispuesto en el artículo 22 de la Constitución de la nación española. E l apartado c) del artículo 4 dirá: Que lo aprueben el Parlamento de Cataluña y la mayoría absoluta de las Cortes de la República española. E l artículo 5 dirá: E l castellano es el idioma oficial de la República. Su conocimiento es obligado a los ciudadanos catalanes. E l idioma catalán será considerado como oficial dentro de la región autónoma. E n l a s relaciones oficiales en la región y con el resto de España, así como entre las autoridades de la República española con las de Cataluña, la lengua oficial será el castellano. Ante los Tribunales de Justicia y ante los órganos de la Administración, los ciudadanos de lengua materna no catalana usarán el castellano. Asimismo los ciudadanos de lengua materna catalana tendrán el derecho de hablarla y escribirla en sus relaciones con los organismos oficiales de Cataluüa. Toda disposición oficial dictada dentro de Cataluña, deberá ser publicada y notificada en castellano y en catalán. E l artículo 7. dirá: L o s derechos individuales de Jos catalanes serán los fijados por la Constitución de la República para todos los españoles. E l artículo 8. dirá: P a r a los efectos particulares del Estatuto, se consideran como ciudadanos catalanes los nacidos en territorio de la región autónoma y los residentes en. la misma de otras provincias, que les sea otorgada, mediante el oportuno expediente, sin menoscabo d e j a total vigencia de los artículos 23 y 24 de la Constitución española. E l apartado v del artículo 11, dirá: T o das las materias que no estén explícitamente reconocidas en este Estatuto a la región catalana se reputarán propias de la competencia del Estado español, de acuerdo con el artículo 18 de la Constitución. 0 1 problema regional, pues hoy es, y lo será por el tiempo que dure su examen, el nervio de la vida, parlamentaria. De estos diálogos, sostenidos con quienes dentro del campo republicano mantenían una posición opuesta al Estatuto, se desprende que el problema se sitúa, ahora, en el terreno de. los regateos. Todos los republicanos están coiafoímes en la necesidad de hacer concesiones políticas y administrativas; sólo se diferencian en el grado. Y las declaraciones del Sr. Lerroux, que en otro lugar publicamos. evidencian que ha de propugnar por una autonomía amplia y absolutamente descentralizadora; y tal vez un régimen de concierto económico parecido al de las Vascongadas. E n una larga conversación con el señor R o y o V i l l a n o v a d o n A l e jandro L e r r o u x deja entrever su pensamiento en el pleito catalán Las anteriores declaraciones, cuya importancia no se puede negar, atrajeron la atención de diputados y periodistas sobre el jefe del partido radical, que permaneció largo rato en los pasillos, contra su costumbre. U n o de los diputados que le saludaron efusivamente fué D Antonio Royo Villanova, quien, a las pocas palabras, inquirió del señor L e r r o u x su opinión sobre el dictamen del Estatuto catalán. Y concretamente le preguntó qué actitud había de sostener mañana o pasado mañana al intervenir en el debate de totalidad. No q u i s o D Alejandro contestar concretamente la 91- egunta, porque, según dijo, no iba a desflorar su discurso en una conversación de pasillo. Se limitaba? pues, a decirle que defendería lo que conviniera al interés de España. -Pues entonces, ya sé lo que piensa usted decir- -exclamó el Sr. Royo. ¿Qué? -Q u e no se puede romper la unidad nacional. -H a y dos maneras de entender esa unidad, Sr. Royo. ¿Hay unidad nacional en, Suiza, en Alemania y en los Estados U n i dos? -Sí. -Pues entonces ya ve usted cómo hay, distintos criterios en un mismo problema. A todo esto el grupo de oyentes se hizo tan numeroso alrededor de ambas personalidades, que ocupaba buena parte del pasillo central. Él Sr. Royo Villanova, con su característica vehemencia, recitó le tesis del señor Lerroux. -Y o lo que sostengo- -dijo- -es que na se puede otorgar a Cataluña una autonomía a costa del resto de España. -E v i d e n t e pero todo eso se discutirá ahí dentro. L a minoría; radical tiene un solo criterio y lo mantendrá con todas sus fuerzas. Comprenderá usted que hemos aguantado años y años un régimen económico autónomo en tres provincias españolas y nadie ha protestado. -E s cierto; pero eso se hizo para liquidar dos guerras civiles, y todavía no ha empezado la guerra civil con Cataluña. -N o querrá usted- -argüyó sonriendo el Sr. Lerroux- -que haya una guerra para luego darnos el gusto de arreglar la cuestión. -N o Y o quiero simplemente que se cumpla la voluntad nacional y ésta es opuesta al Estatuto de Cataluña. E l Sr. Lerroux dijo luego que él, como muchas veces ha dicho, es anticatalanista, pero no anticatalán. M e declaro- -añadióautonomista y partidario de una autonomía lo más amplia posible. -P e r o lo que no se puede tolerar- -le i n terrumpió rápido el Sr. Royo- -es lo que pretenden los catalanes en materia de enseñanza pues esa solución es exclusivista. -T i e n e usted razón. Ellos deben tener la enseñánza que quieran y el Estado también. i- -Pues entonces se acabó el Estatuto, porque en la enseñanza hacen hincapié los catalanes y entienden que si no se les da por entero el Estatuto estará fracasado. Oyéndolo a usted me doy por satisfecho. E l Sr. Lerroux terminó el diálogo con está frase: -L o que hay que evitar a toda costa es que cuando nosotros digamos viva España se entienda como un muera a Cataluña, y a la inversa. Además, hay que tener presente que en esta campaña que se realiza hay gentes que con el pretexto del patriotismo íia- i cen la guerra a la República. Interesante manifestación de d o n Alejandro L e r r o u x N o le interesa la vida de las C o r t e s Desde primera hora se hallaba D -Alejandro Lerroux en el pasillo central de la Cámara, rodeado de varios correligionarios. Se acercaron al grupo los periodistas y uno de aquéllos manifestó al jefe radical que se comentaba mucho entre los grupos parlamentarios la actitud adoptada por la minoría en el salón de sesiones el viernes. péj; ado, al solicitar la votación del quorum para aprobar el proyecto de ley de Delegaciones P r o vinciales de Trabajo. Esos grupos parlamentarios creían que el incidente era el comienzo de un plan a desarrollar por los ra dicales. Dpn Alejandro sonrió al escuchar esto y dij jcon energía: -H a y plan; pero el que se desarrolle o no dependerá de ellos. -S e dice también- -agregó el periodista- -que si esa actitud de los radicales se prolongara, la vida de las Cortes se haría i m posible. Y el Sr. Lerroux, recalcando la frase, contestó: -A mí no me interesa nada la vida de estas Cortes; desde que acabaron la Constitución, me tienen sin cuidado. -P e r o esa actitud- -siguió el periodista- -supone una disolución, y ésta no puede llevarse a cabo, porque no está aprobada la ley Electoral. -Tampoco me importa. Pregunte usted a estos diputados que me rodean cómo vinieron a las Cortes, si por una nueva ley Electoral. Vinieron por la antigua, y han hecho nada menos que una Constitución. H a y que advertir- -siguió diciendo- -que nosotros no queremos reciprocidad n i la tenemos. Siempre que el Gobierno presente proyectos de ley que, como el de Delegaciones, sean detestables, votaremos en contra, y ejercitaremos nuestro derecho. E n cambio, si los proyectos son buenos, colaboraremos en su aprobación. Todo lo demás- -terminó el Sr. L e r r o u x- -son ganas de hablar. Y a sabemos qua la República se hizo contra nosotros por esos señores... A c t i t u d e s políticas y p a r lamentarias ante el E s t a t u to de Cataluña E l problema regional concentra la total atención de Ja Cámara Se discute en el salón de sesiones la reforma agraria, y en los pasillos se habla de; Estatuto de Cataluña. N o hay otro tema d comentario. E s en balde que se quiera atraer la atención de los diputados hacia el tema agrario. de tan amplias repercusiones en la. vida económica de España y de tan enorme trascendencia social y política. Invariablemente la conversación se desvía y vuelve al O P O SI C I O Á C o n v o c a d a s 107 plazas, 76 de A u x i l i a r e s y 31 de oficiales. P a r a p r o g r a m a s oficiales, C o n t e s t a c i o n e s y p r e p a r a c i ó n c o n jefes 3 el C u e r p o en e l I N S T S T T J T O R E Ü S P r e gados, 23, y P u e r t a d e l S o l 13, M a d r i d R e g a l a m o s prospectos detallados. AGRICULTURA N S C o m p r o C a j a s de C a u d a l e s R e g i s t r a d o r a s E s c o p e t e s M á q u i n a s de E s c r i b i r PISTOLAS, NO. CASA SI X BAIiC O N E S