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ABC N I M V forfc. Concluía í cuenta su villa, sus éxitos f s i i i r a c i lacione éii la a u r é o l a man intensa de su arle exquisito. ¡mi jciüsma, y me encuentro. Y me decido a, cantar otra vez. ¿Y España? -Entonces. M a d r i d de mis ensueñas. M a d r i d de mi vida. Se me acoge con entusiasmo. Madrid. E l público. L a gente. L a critica. E l Gobierno. L o s toros. M a d r i d de mis amores. E n M a d r i d me embriago de españolismo. E n M a d r i d me transporto a otras regiones m á s allá del Bien y del M a l Madrid. M a d r i d Y digo a mi marido que s e g u i r é cantando E l muy caballero, no consiente que yo cante, y pueda él convertirse en el marido de la cantarde Acordamos el divorcio. Adquirimos la nacionalidad h ú n g a r a para podernos d i vorciar. E n Italia no hay divorcio. Mucho dinero. E l divorcio. M i marido, siempre caballero, cede en todo, y me deja todos los derechos sobre mi hijo Conciertos. P a rís. Londres. Opera. Carmen. Triunfos. Madrid. Madrid. V i v e ese M a d r i d ep mí como algo adherido a mi corazón. Parece que cuando estoy respirando mis pulmones exhalan rítmicamente algo que yo sola entiendo; que yo sola puedo escuchar, y que me dice muy bajito: M a d r i d Conozco en Londres un hombre que me adora. E s un inglés. U n hombre de negocios. U n inglés sereno y con un gran corazón. Nos Conchita Supervia cuenta al Sr. Fernándes Arias su vida, y, entusiasmada, casamos. Quiere a mi hijo como si fuese suyo. P o r acuerdos con mi primer recuerda a España con ilusión. marido mi hijo cambia de nombre y adquiere el del segundo esposo. ¡Y soy muy feliz, muy dichosa! ¡No- hay una mujer L a sala de conciertos T o w n H a l l N o hay más feliz que y o! ¡N o puede haberla! mos teatros italianos. D e triunfo en triununa localidad vacía. E l público escucha ferfo. L o s maestros me enseñan; pero los- ¿Y sigue cantando? voroso el recital español que Conchita Sumaestros de orquesta m á s que los de canto- -M i marido actual dice que yo debo pervia le ofrece. U n éxito formidable. L a ¡S o y tan joven! Todos se toman por mí cantar E l se ocupa de sus negocios. Y o artista española ha triunfado en absoluto. un gran interés. Y conozco a un oficial, itacanto. E l está seguro de que, dejándome E s p a ñ a vibra en el corazón de Nueva Y o r k liano, de Ñapóles. L a guerra. Me enamocantar, llegará un día, quizá muy p r ó x i Aquella noche l a cantante sale para el C a ro de él. Y él de mí, ¡c l a r o! Nos casamos. mo, en que yo misma, espontáneamente, nadá. Luego va a ir a Chicago, donde M i hijo. N o canto m á s Sigo a mi marido cantará Carmen en la Opera. Pasan unos al frente. D e línea días. en línea de fuego. Asisto a grandes U n hotel magnífico. E l piso decimoquinto. batallas. Miedo. T e Conchita me hace entrar por la habitación, mores. Angustí a s. a ú n desarreglada, en la que la cama deshecha ofrece la impresión maravillosamente Zozobras. Se terartística del desorden natural de todo bomina l a guerra. U n hemio del A r t e U n saloncito. U n piano. hogar. A l g o nuevo. Conchita Supervia, sonriente, feliz, expreAquello no es l o siva, habla: otro V i d a extraña. Caracteres en- -M i padre, aragonés, y mi madre, catazigzag. ¿Soy dicholana- -me dice- A l l á en Barcelona me sa? N o M i marieduqué con L a s damas negras Primera do, un caballe r o. revelación; muy niña, quizá siete años. E n Rico, elegante, guael Colegio hago protagonista de Caperupísimo, muy culcita roja. Lecciones de música y canto. to, distinguidísimo; Tengo voz, me dicen, y formo parte del ¡pero nada m á s! coro de á n g e l e s de l a capilla. Vacaciones. M i madre, un encanto de mujer, ale- Aquella v i d a de guerra, de z o z o gre, optimista, muy madraza. Se busca un bras, de inquietumaestro. Recomendaciones í n t i m a s creo des, de contrastes, que fué un peinador; total, un tal Ferrer, en que viví desde figura de segundo plano del Liceo, me eduque me casé hasta ca. Se me enseña, así, de sopetón, Sanentonces; alternansón y Dalila, Aida... ¡F e r r e r el pobre, vive do mi vida de ca de mi casa toda la familia... Pasan los sada con la guerra, meses Ferrer se entusiasma y entusiasma que me alejaba de a mi madre. Consejo de familia. H a y que mi m a r i d o p a r a presentarme a Goula. Se le invita a casa; volvérmelo a traer, me oye. S í puede ser Total, que mi como esas barcas madre se decide y. me lleva a Buenos que el mar maneja A i r e s Debuto durante, l a temporada de durante un oleaje, Goula en el Colón. sin permitirles lle- ¿C u á n t o s años tenía usted? -pregunto. gar a la orilla no -Catorce- -me responde, tranquilamenes la vida monótote. Conchita Supervia. na y sin perfume Y continúa subrayando su. relato con gesque m i m a r i d o tos expresivos y. ademanes exquisitos: después de la guc- -De regreso a España, mi madre no duda ya. A Italia. Estudio. Y debuto en rra, me proporciona. Y me busco a B a r i É x i t o Se me contrata en muchísiUn autógrafo de Conchita Supervia para ABC.