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PANTALLA MUNDIAL RAS D E L- C I N E Y D E L TEATRO 59 N o he pensado este artículo. Experimenté dos sensaciones seguidas, una. en la butaca de ur. cinematógrafo, otra en- mi lecho, leyendo, una comedia, y como me dormí con ellas, sin legrar t o d a v í a q u e fueran ideas, ni 2 salieron durante el sueño del fondo de lo subconsciente, quién sabe en qué vuelo misterioso, para volver a mí por la mañana, mientras remoloneaba el último duermevela, convertidas en inquietud. Para librarme de ésta me pongo a escribir, y así pienso con palabras; mejor, voy pensando por las palabras, y el lector va a tener seguido y junto lo que salió a poquitos, casi balbuciente, elaborándose con pausas, sin método y sin enlace. Acaso no sean bastantes los puntos apartes y hagan falta unos suspensivos que llenen el- hueco de lo incongruente; tal vez unas plecas. N o sé. Todo ello me parece que va a ser como una melodía en que se cambia de tono sin modulaciones. Pudiera el lector no advertir las lagunas; pudiera ahogársele en ellas la atención y el interés. N o sé. Vamos a v. er- E n una ocasión, con ser, como soy, enemigo del teatro melodramático y del cinematógrafo, en lo que pudiera tener de folletinesco, opiné, sin embargo, que para afirmar que una obra escrita para el teatro tenía- viables calidades escénicas importaba averiguar si era fácilmente convertible en película muda. E n ello parecíame encontrar norma segura para descubrir si tras las bellezas del diálogo, que. puede seducirme en la lectura sólo por sus virtudes literarias y sus riquezas de matiz, susceptibles casi siempre- de borrarse para el oído en el correr de la representación teatral, late vivo el enredo de una acción dramática verdadera. H o y empiezo a creer que antes de dar por buena una película sonora y hablada conviene cerciorarse de si continuará conservando su i n terés cuando la priven de ruido y de palabra. Así pudiera decir el lector que el valor de la letra queda disminuido, desdeñado por igual en el cinematógrafo y en el teatro. N o tanto, no; pero algo hay de verdad en todo ello. Desde luego la palabra, aunque es lo principal en el teatro, es siempre lo último. M á s veloces que ella el pensamiento, la actitud y el gesto, al producirse inmediatamente después puede extenderse, impedir l a réplica pronta y retardar la acción; por eso su abuso, el divagar, el perderse en lo que en un sentido peyorativo solemos llamar retórica y literatura, estorba casi tanto en la escena como en la pantalla. Pero es que las palabras del cine no son las palabras del. teatro, y lo que en uno es fundamento es en el otro añadido, y los vocablos del teatro, motivos de las acción, que la explican, que muchasveces l a producen y la enredan, y que son indispensables en la comedia y el drama, y no pueden ser otros sino los estrictamente necesarios, sobran en el cine, donde la acción es todo, donde no se. piensa en decir, sino en sugerir, en expresar con l a universalidad de un lenguaje sin lengua y sin signos vocales; donde se deja a la fantasía imaginar con celeridad de pensamiento no explicado, por donde, por el ahorro de tiempo, se multiplican los episodios v se amplía la extensión de la fábula. E l cine, que n a c i ó mudo, que hablaba sólo a. los ojos; que era acción y plasticidad, que en su mudez asentaba su pretendida, superioridad, i n negable en cuanto a. rapidez y a fuerza expresiva, acabó por enfermarse del mal de la perfección que no quiere limitarse, y ya, no contento de sí mismo, como el hombre que no tiene inquietud de m á s allá y sufre una ansia sin consuelo ulterior, se inventó algo que no podía nacer de él, y se añadió el elemento de l a palabra, e x t r a ñ a a su esencia y a su finalidad. Cuando tenía todo lo que podía tener para ser fiel a sí mismo, puesto que había nacido para visto y no para oído, quiso tener m á s y dejó de ser lo quesera. Porque la palabra, pensamiento y teoría, cabe en el ámbito pequeño, donde Lo que no llevará este año ningún hombre de buen gusto. Jimmy Durante, el narigudo del ctnema yanqui, luce este modelo que se ha empeñado en poner de moda. Jimmy asegura que. los pantalones pueden servir en caso de apuro para jugar a las damas. La cámara fotográfica ha sorprendido a Buster Keaton, tan gran deportista como actor, en una elegante figura -ritmo, linea, gracia- -de baseball su juego favorito, (Potos Metro.
 // Cambio Nodo4-Sevilla