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EL INVENTO DE UN INGENIERO INDUSTRIAL. -En la Central de energía que posee la Compañía del Metr, politano en el Pacífico se han efectuado, ante una nutrida representación de ingenieros industriales, las pruebas del h vento del ingeniero de esta especialidad D. Pedro Cuadra, afecto a dicha Compañía, sobre señales automáticas de línea Las pruebas han sido coronadas por un éxito pleno. Mediante la aplicación del invento, se evitarán en las nuevas línea transbordos molestos a los viajeros, (Fot Zegrí. CON LOS OÍOS ABIERTOS No cate duda de que España es un país impresionable. Y además de impresionable, como todos los pueblos de raza latina, es ágil y elegante en todos sus movimientos, incluyendo las evoluciones políticas. Para un espectador que tenga los ojos bien abiertos, lo que está ocurriendo estos días es harto significativo. E n un año el ambiente político ha cambiado por completo. Y o no voy a entretenerme ahora en analizar las causas, que, además, son bien conocidas de todos. Sólo quiero subrayar algunos síntomas. Y de entre ellos, los más significativos. Primer síntoma. Los republicanos no están satisfechos. Pasada la borrachera del triunfo, que fué muy breve, no tienen la satisfacción interior que correspondería a las circunstancias externas. L a Prensa, hoy dueña de. la situación, viene agria. No tiene la señorial benevolencia del que se siente seguro de sí mismo y del terreno que pisa. H a bla todo el tiempo de boycots y torpedeamientos que no existen más que en su imaginación. Como si tuvieran necesidad de convencerse ellos mismos, repite todo los días que la República está afianzada para siempre. Esto no es normal. Como no lo sería, por ejemplos que Romanones nos dijera a diario que tiene mucho dinero. Acabaríamos por desconfiar. Y como la Prensa, las personas. E l que más y el que menos, por muy antiguo régimen que sea, tiene amigos, parientes o conocidos republicanos. Pues yo vengo notando en estos últimos tiempos que el buen humor y la ecuanimidad no es su característica. Están exaltados, incómodos, agresi- vos. Cuando, lógicamente, debíamos ser nosotros los que lo estuviéramos. Otro síntoma. Casi a diario viene en la Prensa la noticia de la suspensión de un mitin de derechas. Primera consideración: esos mítines tendrán ambiente. Si no lo tienen, ¿para qué suspenderlos? Segunda consideración: L a suspensión de un acto público cualquiera, aun en régimen de libertad y democracia, puede ser una medida saludable, aisladamente y en casos concretos. Como sistema no resuelve nada. E l mitin es la válvula de escape de un estado de opinión que así se desahoga. Cerrar del todo esa válvula o abrirla con demasiada parsimonia es ayudar a hinchar un globo y ponerlo a una presión que puede hacerlo reventar. Lo importante para un Gobierno no debe de ser poner mordaza a una opinión, sino procurar que no se forme. Más síntomas: E l ambiente de la calle. Y o ya sé que en esto les ocurre a los gobernantes lo que a lo maridos engañados. Son los últimos en enterarse. Pero todo tiene un límite. Por muy aislados que estén en sus poltronas oficiales, hay un momento en que el runrún callejero llega hasta los despachos ministeriales. Y si no llega, ¿qué le vamos a hacer? L o importante es que existe. Y sin apasionamientos, sin mala intención, pero con franqueza, hay que reconocerlo. L a calle no piensa como pensaba hace unos meses. Y la culpa no es de los enemigo del régimen. ¿Pruebas? E l discurso de D. Melquíades Alvarez en Mora de Toledo. Leedlo con detenimiento, porque es un republicano el que habla. Es un republicano el que dice que las formas de Gobierno son accidentales Un republicano el que afirma que cuando la República se divorcia de la libertad y de la democracia n merece ningún sacrificio o c y puede llegar a ser un instrumento de tiranía que menoscabe todos los derechos No es un cavernícola el que afirma que la Constitución es un plagio de Constituciones extranjeras, extraña a las realidades v sentimientos del país Es el decano del Colegio de Abogados, elegido libremente hace bien poco tiempo, el que dice de las Cortes que seguir sus funciones es tanto como una usurpación. No es el dueño de tierras de señorío, es un hombre de toga y un trabajador del cerebro el que afirma que la ley agraria es absurda, disparatada y antijurídica. ¿Os habéis fijado bien? ¡Qué lejos parecen estar ya aquellos tiempos, tan cercanos sin embargo, en que otro hombre jurídico que ocupaba el mismo cargo no perdía ocasión de adular al régimen naciente, aun a trueque de hacer para ello piruetas políticas incompatibles con su peso específico! ¡Qué espaciados resuenan ya los ditirambos de los intelectuales que hoy gruñen en la intimidad su descontento, aunque todavía salgan alguna vez al campo a romper una endeble lanza por la Dulcinea, que les salió coqueta, y que, desdeñando la borla académica, flirtea más de lo discreto con la blusa proletaria Por eso, y por muy sabio y muy intelectual que se sea, es peligroso dogmatizar. Incluso en la propia profesión, cuanto más en política, de la que resultan unos mediocres aficionados esas lumbreras médicas, jurídicas, literarias y filosóficas, que tan poco lucido papel vienen desempeñando. Mucho más sensato es caminar por los senderos de la vida pública con las alforjas repletas de sentido común, sin soberbia, sin humo, pero con los ojos abiertos a la realidad, que no es la misma todos los días, afortunadamente. HONORIO MAUIÍA