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N U M E R O EXTRAORDINARIO 20 C E N T S AÑO VIGES 1 MOCTAVO. m k N LIMERO EXT RAO RDINARIO 20 C E N T S AÑO V I G E S I M O C TAVO. 5 5 5 DEL PANORAMA QUE FUE LA P R A D E R A DE S A N ISIDRO LA PRADERA D E SAN ISIDRO CUADRO D E V I L L A- A M I L QUE SE CONSERVA EN E L MUSEO MUNICIPAL A graciosa estampa del Museo Municipal en la propia pradera; las muchachas lucían que ilustra este artículo. es la que re- los trapitos que habían eshenado en. la forprodujo también Hilario Peñasco en mación del día 2, y viejos y mozos soñaban svts Páginas, de la Historia de Madrid, con la fiesta en que los caleseros hacían ufanándose el erudito cronista madrileño de su agosto. ¡Si sería día grande, que hasta poseer una copia del interesante dibujo. los dependientes de ultramarinos holgaban en él, lo mismo que en la tarde de Jueves A l pie de ella se insertan los siguientes Santo y el día de Viernes Santo, las tres epígrafes, con números que corresponden a únicas festividades en que se cerraban las los lugares y escenas, que. dan el comtiendas! pendio de lo que la romería era a mediados del pasado siglo: Ermita del santo, Los de mi generación recuerdan perfec- Montaña inmediata (la montaña no era tamente lo que era ¡a fiesta a fines del sisino el cerro que todavía existe) Puestos de glo anterior. didees y frasmietes, Camino de Madrid, En el punto de coches, de la entrada de Danza prima, de gallegos y asturianos; Cola calle de Preciados, junto al Oriental, y mida de campo, Puestos de cantarillas y napor excepción en aquel día, se situaban unos ranjas, Patrullas. viejos landeaux, arrastrados a tronco por Ño se necesitaba de más elementos, pues- unos jamelgos más viejos todavía, y no tardaban en alquilarse por familias enteras to que ellos integraban y siguen, integrancon chiquillería, criadas y cestas, que llenado la fiesta, en Yo que se refiere al lugar y a los personajes, con las modificaciones ban hasta el pescante. impuestas por los tiempos. En la Puerta del Sol, en a calle Mayor Pero existía, en cambio, otro ambiente de y en la de Toledo, el barullo era enorme; ingenuidad, y se daba entonces a todo una se le metía a Uno en los oídos el grito significación muy distinta de la de. ahora. de los mayorales, que a VOz en cuello voE l día de San Isidro, era esperado con ceaban: He! ¡Arriba, al santo! Eli... alborozo; culminaba en él la conmemora- Y por si fuera poco, el trajín incesante a ción de las festividades populares netamentodo lo largo del camino, y el pregón dé los te madrileñas, y el hecho de coincidir con vendedores de golosinas y baratijas, que la primavera, en el mes más florido y r i aturdían con sus pregones. sueño, aureolaba la fiesta con un cautivador En las cercanías de la ermita y en la pranimbo de poesía. De todas las provincias dera era imposible dar un paso. L o imacudían forasteros a la capital, contándose pedía la ag omeración, los tenderetes, los por centenares los de los pueblos inmediapuestos de pitos, rosquillas, botijos y betos, muchos de los cuáles solían acampar bidas y las instalaciones de los tíos v i 1 L vos y de los columpios. E l público pertenecía á todas, las escalas, y unos a pie, otros en coche y otros en tranvía o en ómnibus, acudían a visitar el santo y á beber del a -ua milagrosa, desparramándose por las orillas, del río, bajo un sol de justicia, sin un árbol acogedor, entre nubes de polvo y humo de aceite, a los, sones discordantes de los organillos, de las guitarras, de las gaitas y de los trompetazos de los murguistas. No hacían falta alicientes más sugestivos. E l principal se hallaba en él entusiasmo, en la alegría y en la juventud, porque entre los romeros predominaba. la gente moza: estudiantes, modistillas, dependientes, criadas de servicio, gente toda a la que no molestaba el sol, aunque picase, porque su sangre quemaba más y para la cual una merienda detonante, con tortilla de cemento armado, carne empanada, y ensalada de escabeche, huevos duros, aceitunas negras y pimientos de lata, era de lo más digestivo, rociada con peleón a placer, antes de la colación, en la colación y después de la colación, por ser rito de los romeros- -de muchos, desde- luego- -visitar la ermita, contemplar la fuente, ponderar el agua y... empinar la bota. Los versos que en marmórea lápida campean en una de las paredes. del santuario, sobre los caños de la. fuente, pueden tener el mismo valor que la estampa de Hilario Peñasco, para ilustrar esta crónica:
 // Cambio Nodo4-Sevilla