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H a y que traerlo a l a realidad. -O t r a s horas... -P u e s luego, a eso de las dos, como. Tengo devoción por las comidas caseras. Cuando he de asistir a un banquete hago un sacrificio. Y eso que yo como lo mío; pero, vamos, me gusta que sea también lo tío, l o de mis costumbres, lo de m i hogar, lo de m i país. P o r eso la invitación a que voy con más gusto es a la de Pepito Lainorena, que me obsequia con cocido. D e tres a cuatro despacho asuntos, contesto caitas... ¡Hombre, a propósito! H a z me el favor de decirle a los noveles desde el periódico que no es camino el dirigirse a mí. Aunque una obra me guste y o no puedo ponerle música sin saber dónde se va a estrenar y cuándo. E l camino más recto para los autores te lo voy a d e c i r es llevar la obra a la Empresa que ellos crean más conveniente, y, una vez admitida... ¡a sus órdenes, q u e r i d o ¡muy gustoso... ¡encantado... ¡que no nos l a m u e v a n f Sí, hay otros peticionarios. ¡L a s cosas están tan malas y hay tantos parados... Y o creo que donde hay más parados es en el teatro. E s más, creo que actualmente e s t a m o s parados todos, autores, músicos, cól m e o s por l o róenos a mitad del trabajo que pudiéramos rendir. P o r eso vo he pensado que debiéramos pedir a l Gobierno un apoyito... ¿qué menos, hombre... para fomentar la continuidad de los espectáculos. L a s Empresas que hicieran diez meses de temporada, exentas de todo impuesto: las que hicieran ocho, un mínimo de impuestos; las que hicieran seis meses, un poco más, y así sucesivamente... Porque si no, chico, vamos a l a huelga, pero a esa, huelga que declaran los presos cuando quieren la l i b e r t a d la huelga del hambre, EL MAESTRO GUERRERO Y IjGS OBREROS DEL COL 1 SEUM Andante en el Coliseúm. Andante es el segundo aire en que vive ahora Guerrero. Este no es aire; es un vendaval. -L a s tardes me las paso en l a obra... -dice- La obra... N o sé si sabrán ustedes que Jacinto está haciendo el gran Coliseum. al final de l a Avenida de Dato. P a r a atenderlo se ha mudado enfrente. Después de su devoción a Euterpe (y a alguna otra musa que debe permanecer incógnita) Jacinto no tiene más quebradero de cabeza, ilusión y preocupación que la obra. Antes recibía muchas v i sitas. A h o r a forman nube las aspirantes a taquilleras, acomodadoras, señoras de tocador... para no citar más que ai bello sexo. -H e tenido que decir a las pretendientes que en el Coliseum no v a a haber taquilleras, porque no va a haber taquillas... porque no va a haber billetes... ¡porque se va a entra g r a t i s A y Jesús! ¿grat i s ¡S í señora; g r a t i s Y no lo BOCA D E L ESCENARIO Y PALCOS LATERALES. E L MAESTRO SEÑALA E L ENORME F O S O quieren creer... E n cuanto a los sablazos que antes recibía, el Coliseum me ha proporcionado una venta i a. L o s he reducido al 50 por 100, alegando que ahora necesito el dinero... para ladrillos, para yeso, para l a mano de obra... ¡L a mano de obra, chico, me trae loco! ¡E l capataz, los obreros! Jacinto nos explica ahora el uso de los gemelos. L o s tiene como tenía Felipe I I la silla de E l Escorial. P a r a vigilar los trabajos. Jacinto, que se ha mudado enfrente, como hemos dicho, empuña los gemelos al levantarse, y antes de ponerse ai piano, y al i r a comer, y al tomar el postre... ¡y contempla la o b r a! ¡y v i g i l a a los obrer o s ¡A q u e l gachó lleva ya tres cigarros. ¡Cori lo caro que está el tabaco... 1- -Tienes que venir a ver las obras. S i no ¿cómo vas a hacer mi día... Y allá vamos saltando por escombros, saludando a capataces, trepando por las pendientes que serán las gradas, a v e n t u r á n d o nos p o r b a n q u e t a s de 75 centímetros de ancho sobre una profundidad de doce metros, como para partirse el cráneo a una vacilación. L a banqueta será asiento del escenario, sobre un foso que parece u n a b i s mo... L o mismo pasa el turista por las banquetas de los Andes, camino del Perú, cuando el guía le dice, entre consejero y amenazador: ¡N o me toque la muía! ¿S a b e Pues por estos Andes del C o l i s e u m a n d a Guerrero como por su casa. Que será de ustedes... -M il o c h o c i en tas localidades ¡figúrate! Cinco pasillos de- butacas, es. c en a r i o s en ascensor, sirviendo el DEL TEATRO