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que ve cerrado el paso a los cuartos de final. D. Steimborn alineó a los contendientes de esta forma: A t h l é t i c B e r m ú d e z Corral, Hiera; Santos, Ordóñez, R e y Marín, Cuesta, Losada, Buiría y del Coso. A l a v é s U r r e t a Arana, Deva; Urqúiri, Antero, Fede; Paco, Trillo, Olaso, Lecue y Juanito. E l M a d r i d frente al D e p o r t i v o de Coruña Madrid 15, 1 madrugada. Después del espléndido triunfo de los atléticos, el público está impaciente por ver a los merengues en Chamartín. L a diferencia no es tan abrumadora como la que soportaban los r o j i blancos, y la distancia entre los equipos debe ser en este caso m á s patente, m á s terminante. Llegaron ayer los coruñeses, que vienen, como es lógico, pertrechados con grandes entusiasmos, y en el Madrid, a lo que parece, las resoluciones son también heroicas. Con todo ello, puede surgir un gran partido. E l club local alineará este equipo: Z a mora; Ciríaco, Quincoces; Gurruchaga, Prats, L e ó n Eugenio, Regueiro, Rubio, H i lario y Olaso. E l encuentro será arbitrado por el vallisoletano H e r n á n d e z Areoes. BOXEO BRO A H A C E R CÁLCULOS NO ACOS ANTICIPADO S ACERCA D E MIS F U T U R O S COMBATES E s l o que dice M a x S c h m e l i n g en una entrevista -No- -me dice M a x Schmeling- no acostumbro a hacer cálculos anticipados acerca de los combates en que he de tomar parte; no pienso en ellos hasta encontrarme en el ring. Todos los periodistas me preguntaron cómo voy a batir a Jack Sharkey. N o lo s é esperemos que llegue el momento y después ya veremos. E s posible que Jack no use las mismas tácticas que puso en juego la vez pasada. U n a vez en el ring será, cuando tendré que hallar l a mejor manera de pelear con. él. Nos encontrábamos frente a frente, 5 enriados en cómodas poltronas, en el lujoso compartimiento del campeón en el hotel Commodore. L a s demás habitaciones estaban llenas de curiosos... el mismo grupo que siempre se encuentra alrededor de los campeones. Schmeling habla con soltura. y gracia; su conversación es agradable; algo que no se espera siempre de un fornido pugilista, cuya preocupación primordial es ver. la manera de deshacerse de sus rivales en la forma m á s efectiva posible. Schmeling es un joven bien parecido y elegante. A cada nueva visita que le hacemos parece, dar la impresión de que sus hombros siguen haciéndose m á s atléticos y formidables. ¿C u á n t o pesa? -inquiero. -Unas 194 libras. E s posible que pese entre 191 y 192 cuando llegue el momento del combate. P o r esto no necesito entrenarme mucho. M i vida es metódica y mis costumbres morigeradas; como y duermo bien, y m i Sistema nervioso se encuentra en excelentes condiciones. Esto es todo lo que necesita u n boxeador: encontrarse en buen estado físico y con los nervios calmados. Boxeadores hay que lucen bien durante la tarea de entrenamiento... pero cuando llega el momento de subir al cuadrilátero todo cambia. E s m i opinión que algunos de ellos se. entrenan demasiado. Dejan todo lo que tienen de sí en el gimnasio. N o seré yo el que cometa tal equivocación. M i única preocupación es entrenarme lo suficiente para tomar buena medida de mi contrario, a fin de que mis puños funcionen al unísono- con mis ojos. Y como m i vista se encuentra en buen estado, el poner los puños 1 tono con ella no requerirá una labor excesiva. U n mes será m á s que suficiente. Según todas las indicaciones, Schmeling se suscribe a l a teoría de Tunney, quien afirma que muchos boxeadores se ag. otan en el gimnasio, en vez de reconstruir su estado físico. Tunney hablaba siempre de acumular- e n e r g í a para usarla en el momento crítico. -Me sorprendió usted en su combate con Stribling- -le digo- Su técnica mejoró notablemente; estaba por lo menos un cincuenta por ciento mejor que; cuando se enfrentó con Sharkey. -S i era un cincuenta por ciento entonces- -contesta- cuando vuelva a verme frente a Sharkey será un cien por ciento. Soy m á s fuerte, m á s- g r a n d e y algo m á s viejo. N o me encontraba, en las mejores condiciones cuando me las v i con Sharkey por vez primera. Actualmente estoy como nunca. Tengo veintiséis años y s e me dice que esta es l a mejor edad, para. un boxeador. Por 1o menos sé algo más y tengo m á s experiencia. En este momento, Joe Jacobs, el manager de Schmeling, quien también se- hallaba presente durante nuestra entrevista, nos. interrumpe para decir: Nunca pensé siquiera en que Sharkey podía derrotar a Schmeling. Y el próximo combate no será m á s que una cuestión de rutina. N o hemos hecho m á s que esperar hasta que llegase el momento que considerábamos oportuno para el encuentro. ¿P o r qué habría M a x de temer a Sharkey? Jack BMJEJ R 10 DE ARCHENA- Murcia Tratamiento Insuperable para reumáticos, obesos, luéticos; d e l l de abril al 30 de junio. Todo confort Clima Ideal. no pudo hacer nada con Mickey. Walkér, uri boxeador que dicen los críticos que sería ua rival ridículo para Schmeling. E c h ó a C a m e r a al suelo, pero no lo pudo noquear, y C a m e r a peleó muy pobremente con Pierre Charles, un boxeador a quien nadie conoce. N o dice mucho esto en favor de, Sharkey. I Jacobs me asegura que Schmeling recibí rá el entrenamiento que necesita en su p r ó xima gira de exhibición, que lo llevará a muchos lugares de los Estados Unidos y e l Canadá, y que empieza dos. días después de: la fecha en que tiene lugar esta entrevista. Después t r a t a r á de distraerse algo, asistiendo a las carreras de caballos en Kentucky, y a otros actos deportivos. -No empezará el entrenamiento para el combate con Sharkey, hasta el 11 de mayo, que tendrá lugar en Kingston, a unas noventa millas de Nueva: York. Jacobs me dijo que se volvería a criticáis la forma en que se seleccionan los sparríng, parlners para Schmeling, pero me asegura que para ello no se sigue otra norma que la, de facilitarle personas que le ayuden a encontrarse en condición, perfecta cuando He gue el momento del encuentro. 1- -Blancos movibles para práctica y e x perimentación- -dice. ¿Sigue usted listo para pelear dos vece 3 en el curso de este año? pr. egunto a campeón. -Y a lo creo. N o tienen. más que buscarme rivales. Pero esas cosas a cargo de Jóe. H a r é lo que él nue aconseje. L o importante es el dinero. Y que no se hable m á s de fouls o arbitros. M e puedo proteger de los primeros y mis puños serán, mi propio arbitro. N i esta pelea que se avecina, n i otra cualquiera que se me depare, toe preocupan en. lo m á s mínimo. L o único que interesaba a Schmeling cuando nos dispusimos- a conversar, era hablar de caza. Se siente ufano con el ciervo que cazó poco antes de salir para los E s t a dos Unidos y hace planes para sus jiras pop, Canadá. Lamenta, empero, l a facilidad coa que se conceden licencias a cualquiera que las solicite. -D a n una licencia- -dice- -a cualquiera que sea. capaz de llevar una escppera. E n Alemania es distinto. H a y que probar que uno es cazador y sabe apuntar. L a caza es. un arte, a cuyo estudio sé de dican bastantes horas; hasta leemos libros especializados. Debemos de. saber algo acerca de los animales que nos disponemos a cazar y sus métodos de vida. Debemos saber también cómo usar la escopeta. Invertí seis meses en cazar ua ciervo. ¡O h! era una cosa magnífica. T e n í a astas con diez puntas. ¡Mírelo a q u í! M e enseña una- flitografía del mismo. E s tá entusiasmado. -A l g ú n día me encontrarán ustedes cazando en Wyomirig y el Canadá. Y a t r a t é de hacerlo una vez, pero me pidieron un depósito de 2.000 dólares antes de ciarme l a licencia... Y entonces no tenía dos m i l d ó lares. E l joven teutón, alto y atrayente, lucía más que nunca. Y que se le quite a cualquier lector de l a cabeza la noción de que esté M a x Schmelir; g no sabe, boxear. E s un pugilista de cuerpo entero. -Wálfer (Exclusiva para A B C y para l a Nortíi American Newpaper Alliance. 1 TIRO D E P I C H Ó N E n el chalet d e T a b l a d a E l día ifi del corriente, a las tres de l a tarde, habrá tirada ordinaria, tirándose pre míos. SOMIER El mejor. El mis caro.