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partiera, tire l a muleta a un todo, me quite l a cofia, y l a tire también, hecho mano a una peinetilla que se estilaba p. sujetar dha. cofia, que seria como de dos dedos de ancha, di tres ó cuatro pasos hacia el toro, y viéndome tan cerca, me arrancó, lo agarré bien por lo alto de los Rubios, y lo heche á rodar, dejo á l a consideración de V qe. no se armaria en l a P l a z a salió el tercer toro, llegó l a hora de l a muerte, tomó l a muleta, se fue, y pasó al toro el qe. marcho á l a querencia de l a Puerta del t o r i l boíbió á pasarlo p darle las tablas, se presentó á la muerte, y le dio una estocada, bolbio á presentarse de segunda á l a muerte, y le dio un pinchazo, el toro se enteró demasiado, y cada vez qe. queria dejarse caer sobre el, lo desarmaba, de manera que le dio qe. hacer lo muy bastante; en este estado nos m a n dó llamar el Diputado qe. mandaba l a P l a za D n José de L i l a y nos dijo que no v o l viéramos á largar la muleta; respuesta mía, y o no me hé metido con el Señor en nada, ps. me há bascado l a boca como V S há v i s to, y por eso hé hecho lo- qe. V s há presenciado y asi el Sor. que queria liarse con l a gente guapa, ya se le logró, y asi no me estorbara que yo haga lo qe. quiera en l a P l a z a y si me estorba me marchare mañana que en M a d r i d me están esperando, y allí trato de amistarnos, sin embargo que ya h a bía arriado bandera: luego que bajamos á l a P l a z a ya el publico estaba repartido en bandos sonando varias voces diciendo Señor Delgado, mal le há salido á V l a cuenta ¿como no siguió V como comenzó a tirar l a muleta? parece que al forastero no há podido V enbolverlo; se acavó la función de toros matando todos con muleta, se hizo muy amigo m i ó lo más que solía decir por detras de m i y luego me lo decian, este hombre no se dá al partido en nada. F u i aquel mismo año con el á Sevilla su tierra, y sin embargo de estar hechos a m i gos, los Sevillanos siempre estaban por él, hasta que empezamos á travajár; de sus resultas principiaron los P a r t i d o s allí le maté un toro que no pudo hacerlo él por haberlo cogido, sin embargo que por librarlo me pu? é en más riesgo que él, por lo qe. todo, ó parte del Pueblo se hizo m i apasionado; no nos volvimos á ver hasta que nos juntamos todos en M a d r i d en l a jura del Sor. D n Carlos 4. para las funciones Reales; y p, ver quien había de ser l a i espada, nos mandó llamar el Sor. de A r m o na, Corregor. de esa V i l l a se sorteo quien habia de ser prim. espada, y me tocó á m i entonces me d i j o el Sor. Corregor, pues Señor Romero, supuesto qué le há bocado á V ser l a primera espada ¿se obliga V á matar los T o r o s de Castilla? respuesta m i a si son T o r o s que pastan en el Campo, me obligo a ello, pero me há de decir su Sia. porque me hace esta pregunta, bolvio la espalda, y abrió una cómoda, y sacó un papel con el que me dijo se lo pregunto a V por esto: era un memorial oe. habian dado D n Joaquin Rodríguez (Costillares) y D n José Delgado (111o) estando todos presentes lo leyó, suplicando se prohibiesen los T o r o s de Castilla, y por eso era l a pregunta qe. me habia hecho; si á m i me hüviera pasado este lance, alli me huviera caído muerto de repente: Llegó l a ora de hacer las funciones, y seguí matando todos los T o r o s de Castilla según me obligué, á escepción de uno de los Toros, que por equivocación de uno de los de Castilla, se lo echaron á Pepe Illo, que yo discurro fue á proposito, pues el tio Gallón, -qe. era quien los apartava en el T o r i l seria el que se lo hecho; tocaron á muerte, y se fue el toro al rincón del Peso R L y el reído. 111o derecho á é l y viendo yo en el sitio que estaba le lije, compañero deje V lo sacaremos de ahí; bolvio l a cara, y me i ñ r ó sin contestarme, yo que advertí esto, m t retiré un poco, y le dejé i r el resultado f. te que lo cogió el toro, y lo hirió muy m a l lo agarramos, y llebamos al B a l cón de la J xma. S. Duquesa de Osuna, esT en medio de l a P l a z a un palo p atar una mona, el T o r o que le tocó matar; al tpo. de la exécucion, se paró a l lado de dho. palo, fué á el, y le dio un pase, lo recibió á l a muerte, y lo cogió por los huesos; le dio otro pase, y le sucedió lo mismo, y lo tuvo erg i d o y viendo el Sor. D n Pablo V i s a r r o n que era el Diputado que presidia l a P l a z a de que sé entretenía demasiado, y y a atropellado, -lo mandó retirar, y tuve que matarlo, y p. hacerlo v o l v i la cata á los aficionados que tenian las espadas, y les dixe, muchachos mandad entrar las Muías, y diciendo esto, y dejándome caer sobre el toro, y matándolo, fué todo u n o S i v i v i e r a el Sor. D n José de l a T i j e r a que se halló presente, d i ría a l g cosilla mas. E l año que fue Perucho á M a d r i d de Espada, fue á V a l e n c i a con migo, y alli le mate al dicho u n t o r o y en Orihuela le maté otro. a A D n Bartolomé X i m e n e z el año qe. f u i á L i s b o a de orden del Sor. D n Carlos 4. (que Dios haya) estando este de segunda espada, sin embargo de que eran los Toros embolados, al tiempo de matar un T o r o qe. le tocaba, le cogió, y lastimó muy bien contra las Tablas, por íb que no pudo seguir, y tuve que matarlo. P o r ultimo, en la Ciudad de Jerez en la misma Plaza de las Angustias, salió e l p r i m e r T o r o y habiénJOSE DELGADO (HII. LO) FAMOSO TORERO dolo picado, y banderilleado, tocaron á l a D E FINES D E L SIGLO XVIII muerte; armé la espada, y muleta, v estando el toro en la Puerta del T o r i l fui, y lo pasé, lo reciví á la muerte, y k di una buena tuve por alia como un quarto de hora, y estocada; t a r d ó un poco- en morirse, y esquando bplvi á la Plaza, me hallé qué el tando ya mareado, y moribundo, teniendo toro estaba en el mismo sitio del Peso Real, yo la espalda b. uelta hacia el toril, oigo un asi que me vieron los demás Espadas, todos ruido, y al mismo tpo. una voz que decía empezaron á armar las muletas p. i r á ma h u y e buelbo ¡a cara, y veo que va llegantar al toro, les dije, Caballeros, con que al do á mi un T o r o y en aquel acto mismo, cabo de tanto tiempo ninguno há matado el como habia de echar á huir, deliberé el toro, y ahora quieren V d s todos hacerlo? recivirlo á l a muerte, lo agarré también que retírense ustedes: armé l a muleta, me fui murió mas pronto qe. el que tenia yo moderecho al toro, me presente á una distancia ribundo a- l a espalda; y para memoria los regular citándolo; y á una de las citas que caleseros los engancharon y sacaron arrasle hize rae arrancó: yo me cambie, y lo retrando ambos juntos; este toro lo tenían cj. ví á l a muerte matándole de una estocaentre Puertas p en volarlo y fue l a causa da, ban ya dos que le hé muerto á este ma- de jue saliese á la plaza. tador por un mismo estilo; hé de advertir S i huviera de contar lárices, seria nunca que ya se le habia olvidado á dho. Illo, lo acabar, y basta decir que á todos los. reídos, qe. le había pasado en Cádiz, y en su tierra matadores les hé muerto Toros, y á m i hé Sevilla, pues habiendo ido en casa del Maestenido la satisfacen. -de c ue no me h a n m a tro F é l i x el sastre á que me hiziera un vestado ninguno. tido, me dijo, voy a contar a V l o que me Habrá quizá quien crea que las palabras há dicho el Sor. Pepe Illo, ignorando yo qe. y juicios de Romero los inspiró e l orgullo lo vestía dho. Maestro, Maestro Félix, ó ó el amor propio pero todos los que hayan todos han de entrar por bajo de m i pierna, leído libros o folletos de aquella época haó me han de sacar arrastrando en un carro, brán comprobado la veracidad: del relato. respuesta mia, cada uno hará lo qe. pueda, Además, la edad que contaba cuando lo dicpues yo sé hasta donde su mzd. alcanza, y tó no es la más apropiada para sentirse su mzd. sabe hasta donde alcanzo yo. envanecido. Seguramente pasaba de los i seConcluyo con D n José Delgado (Illo) tenta años, porque habla de la muerte de E n jerez de l a F r o n t e r a le maté otro toro Carlos IV, fallecido en 1 8 1 9 y él nació en la P l a z a de las Angustias, por haberlo J 754 cogido, y dado una cornada en l a Ingle, sin Habían desaparecido todos los que preotros varios lances qe. me pasaron contra tendieron ser sus rivales, y, por consiguiené l E n la P l a z a de l a Puerta de Alcalá le te, no tenian objeto las vanaglorias de sus maté otro toro a l Sor. Joaquin Rodriguez triunfos. (alias Costillares) en estos términos: E s t a n T u v o siempre tan profundo conocimiento do el Sor. D n Carlos 4. viendo los toros, de su valer, que no aceptó competencias n i le suplicó queria matar un toro, y el Rey se luchas. A ellas le provocaron los que quelo concedió; tomó la espada, y la muleta, rían- superarle; pero él seguía su camino sehizo la venia á S. M y fué, y pasó al toro, reno y tranquilo, en la seguridad de que se presentó á l a muerte, le dio una estocada, ninguno le igualaba. y cogió los huesos; se preparó á la otra, N o hay escritor taurino de aquella época y le sucedió lo m i s m o y teniendo l a mano que no afirme rotundamente- que aventajó a algo inutilizada de aquel carbunco que le todos sus compañeros, y que jamás se mossalió en ella, y conociendo que no podía y a tró envidioso de nadie. Estaba persuadido matarlo, le hizo señas al Rey que no podia de su grandeza, sin que la inmodestia topor causa de l a m a n o respondió S. M que mara parte para nada en esta creencia; y si no podia, á que se presentaba; entonces por eso permaneció siempre ecuánime y tome l a espada y muleta, y fui, y lo maté. equilibrado delante de las malas pasiones que A D Franc. Carees le maté dos en éstos en. derredor sayo se agitaban. términos, uno en l a P l a z a de l a Puerta de P a r a retirarse no espero a sentir mermaAlcalá, habiéndole cogido el toro, y dado una das sus facultades; D e j ó la espada y la m u cornada en el pesquezo; otro en S e v i l l a su leta cuando estaba en el apogeo de la glotierra, estando el Sor. D n Carlos 4. prer i a y cuando los públicos le aclamaban con sente, le tocó matar un toro á dho. Garces, entusiasmo delirante, dejando creado el más dio en picotearlo, y viendo el Govno. que puro, clásico y severo estilo qué registra tardaba demasiado en matarlo, lo mandó retila historia del toreo. rar, y también tuve que matarlo. A D n Juan Conde en el Pto. de Sta. Alaria, habiendo NATALIO RIVAS 0 1 et 1 0