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A B C. M A R T E S 17 D E M A Y O D E 1932. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 4 i ambiente de monotonía. Únicamente tuvo e! arrancaba, lo hacía descompuesto. Creo que fué el nías peligroso de la corrida. Amorós mérito de la brevedad. puso dos pares de banderillas. D e Cecilio Barral, Mariano Sanz (E l M o reno) y José Alcántara, de Almería, que p i Con la muleta toreó por bajo, corno hasaba por primera vez el ruedo de esta plaza, cía falta; pero con mucha violencia, sin rematar, por lo que se quedaba en mal terreno podemos formular el mismo juicio: que cuando los novillos acometían francos componían y tenía que ir a reponerse donde podía, la figura en un lance o en la media verónica para volver otra vez a empezar. Tiempo y y en él quite adornado; pero cuando había valor perdido, porque en estos toros lo que que pisar el terreno del enemigo, tirar da cuesta trabajo es llegar al sitio, y cada vez él, consentirle y llevarlo toreado para domique el torero se despega tiene que andar narlo, que es el papel que ha de desempeñar un terreno peligroso, que no siempre está siempre el torero, ninguno de les tres novidispuesto a andar. Riesgo inútil, y pasar lleros pudo o quiso arriesgar, tendiendo sólo fatigas para matar. E n el quinto toro, de a hacer faena breve para despachar pronto, marcada querencia ¿mal lidiado, hizo A m o ligar algún que otro muletazo, más de efecrós la faena sobre las piernas, acosado y to que de eficacia, y salir rápidamente del sin plan. Así como el segundo estaba pelicompromiso. groso, éste se descompuso mucho a l llegar N o estuvieron mal los muchachos, sino al último tercio; pero, como se descompuso discretos; pero es que la discreción en esta el toro, se descompuso el torero, y estuvo fiesta, que tiene por componentes esenciales mal. emoción, valor y arte, aplicada a los diestros Pepito Bienvenida no tuvo sitio. M e parees sinónimo de inhibición de facultades, que ció que le venía un poco grande la corrida. imposibilita el avance en la carrera del l i Sacó el tercero a los medios, sitio donde diador, que en todo momento, si pretende el le agrada torear, al parecer, y no creo que triunfo habrá de superarse en los recursos sea el sitio de todos los toros. Allí le dio que le facilitan el vencimiento de la fiera, unos muletazos sin parar, y, como tiene empleando a fondo el impulso de la juvenmucha facilidad para quitarse los toros de tud, el cerebro y el corazón. delante, metió el estoque con habilidad, y Consideraciones aparte, consignaremos que rodó el toro. los tres diestros en determinados momentos oyeron palmas. Alcántara sufrió dos revolE l último fué duro en los primeros puyacones sin consecuencias. zos y acabó saliendo huido y coceando. Pepito banderilleó muy bien, con faciliMoyita y M a e r a se hicieron aplaudir bandad asombrosa, porque el toro estaba bronco derilleando. Carmona. y nada fácil. H e observado una tendencia E N VISTA A L E G R E a banderillear muchos toros que no deben banderillear los matadores. Porque el mataM u r c i a presenta un torero dor debe reservarse para momentos excepMadrid 16, 4 tarde. Después del asueto cionales. No, me refiero ahora concretamente de dos domingos y con una tarde completaa Pepito Bienvenida, que banderillea con mente sccialera reanudó sus festejos taurimucha emoción, sino que generalizo. E s que nos el acreditado coso de V i s t a Alegre. cogiendo banderillas en todos los toros, por Fuimos ¡cómo n o! llenos de optimismo, disun afán de superarse o complacer, se cae puestos a solazarnos con las proezas de f u en vulgaridad. Y el torero debe huir de lo turos astros coletudos y con el deseo de que vulgar. Y sobre todo, en aquello que no tóiy sin llevar al toro toreado, con mucho en un mañana muy próximo, esos muchaes obligado, sino que es un complemento o peligro, pero sin eficacia y sin técnica, y por chos que hoy modestamente hacen gala de adorno de su función. alto siguió, y por alto acabó. Hasta me pavalor y voluntad, asciendan en su escalafón E l toro acabó suelto y con tendencias a reció que desde el tendido le aconsejaban el tan vertiginosamente como en la política han irse. P o r el lado izquierdo achuchaba, por toreo por bajo, porque, hasta en el tendido subido algunos sacrificados discípulos del el derecho no doblaba y volvía al revés. U n había la sensación del defecto del toro. acreditado M a r x toro qué vuelve al revés. no tiene casta; los Como que cuando se perfilaba con nosotros, Y vamos a reseñar breve y sucintamente toros de casta vuelven por el lado que se a pesar de la altura, no le veíamos el molo que vimos en la tarde del- domingo. Desles torea, y a veces, antes de lo que de. rrillo. Pues Félix no d i o importancia a esto poseído de pasiones y afectos, como cumple seara el torero. Pepito toreó muy movido, tan importante, y cuando se echó el estoque y mató pronto, con su facilidad para meter a un buen crítico, rendiré culto a la vera la cara se dio cuenta que no veía. L a sidad, lisa y llana, para que resplandezca en el estoque. tuación del torero respecto del sitió de herir estas líneas, a falta de algo notorio por mi U n a corrida muy dura, y dura para los escasa competencia, una dosis considerable era lo que se llama un ángulo muerto. Así toreros; porque era una corrida de toros de psíquicas vitamhipsas, patrimonio espi, salió ello. Metió el brazo, y el estoque cayó que no tuvo buen estilo, y sin buen estilo ritual no desdeñable. bajo. Podía haber caído alto o podía haber aumenta el peligro tanto como disminuyen caído en cualquier parte. E l golpe iba al L a Empresa confeccionó u n cartel muy las posibilidades del éxito. Y a dije, y dicho azar. Allá en el sol un legionario se ponía en aceptable y el público, siempre agradecido, queda, que los toreros anduvieron mal, y pie y agitaba los brazos. Seguramente se mostró su reconocimiento llenando más de poco decididos. Los toros, a todos les viniemedia plaza. estaba acordando de los ángulos muertos de ron un poquito grande. Pero no ha sido buelas posiciones, que eran temibles. E l toro Manuel Rodríguez Rufo, primer matador na, ni para el ganadero n i para los toreembestía bien, pero con este defecto que no que figuraba en el cartel, no nos hizo feliz. ros, la corrida de Santa Coloma. -G. Corrose trató de corregir. Su actuación en sus dos toros fué gris y chano. N o vimos permita E l toro primero llevó fuego, porque desE N T E T U A N medrosa. esperanzas. nada en él que su haber concebir Apuntemos en pués del primer garrochazo 110 entró más, y una pequeña dosis de voluntad, pero ésta sin huía cada vez que veía un caballo. Félix puso U n o s buenos n o v i l l o s desapro- acompañamientos no es suficiente para triunvalientemente cuatro pares de fuego, a toro far en los toros. vechados muy vivo, como también banderilleó al otro, José Vera (Niño del Barrio) francamente ¡Buenos fueron los novillos jugados el porque los matadores de ayer eran banderinos gustó. Es un novillero murciano que domingo último! E l ganadero Zaballos enlleros fáciles, y de los seis, banderillearon está enterado de todas las suertes del toreo, vió seis bichos parejos de tipo, de no mucuatro los matadores, con aplausos. A este y que emula en valor al vetusto Ruy Díaz toro, blando, manso y huido, le sujetó Félix ¡chas arrobas, bien puestos de pitones y brade V i v a r vucones, especialmente el tercero y sexto, Rodríguez, valiente, muy valiente, en un como para que los diestros que figuraban en Su primer toro yo le hubiera apodado obligado con la derecha, y le mató de una el cartel se hubieran arrimado con deseos Estatuto, en gracia a sus deseos de romper estocada. Se le aplaudió. E n el otro toro la de conquistar aplausos y nombradía; pero la unidad del ruedo. Señores, ¡qué ganas de petición de oreja de unos, motivó la prode estos buenos novillos, que arremetieron molestar y qué ansias de quebrantar la línea testa de otros. bien contra los caballos, no supieron sacar de los toreadores tenía el morlaco separatisHubo un picador que picó muy bien: el e l debido lucimiento- los espadas, ya porque t a! Pero el Niño del Barrio no se arredró hijo de Relámpago, que ya le he. visto otra no acertaran a pisarles el terreno con domipor ello. Después de darle unos lances, que tarde y me gusta cómo va al toro soío y nio y seguridad, o acaso por apatía o falta fueron muy aplaudidos, y de ponerle dos cómo se agarra con los toros. Este toro, que de entrenamiento. S i n que a la novillada puepares de banderillas de las cortas, en forma era el segundo, recargó, estuvo bien en los da tachársela de mala, porque en ella hubo que fiaría palidecer a ios miembros de la caballos, pero mal con la gente de a pie; detalles aislados de arte, quedará en lo justo región, se fué con la muleta hacia su eneacudía enterándose, era tardo, y cuando al consignar que aquélla- se deslizó en un m i s a defendiendo palmo a palmo l a ijitesión; otras decae, etc. con todas las alternativas de las razas predominantes y las razas dominadas, climas, pastos y el criterio ganadero, que todo esto, y algo más, influye en la ganadería. P o r lo cual cuando vemos una corrida de Santa Coloma asistimos al espectáculo del toro. Y atento a este espectáculo del toro bravo, tengo que decir que no me lia satisfecho l a corrida de Santa Coloma. Y no me ha satisfecho, porque no considero suficiente que algún toro, no pudiendo negar la casta, se recreciera en un puyazo o en otro momento de la lidia, cuando la nota general de la corrida ha sido de reserva, de defensa, de blandura, de irse sueltos de los caballos o de volver la cara y algunos cumplir más en la apariencia por aquerenciarse hacia adentro; que muchas veces por esta presencia, que es. casi una huida, parecen bravos toros que no lo son. U n ejemplo de toro de esta tendencia, el quinto. U n ejemplo de toro que. se recree y se acuerda de la casta, el cuarto, puede satisfacer plenamente. Él toro no humillaba, el toro embestía con la cara alta, y este es un defecto grande de los toros. Los toros que no humillan a coger, más atropellan que embisten. A este defecto del toro contribuyeron cuanto pudieron los toreros, que no se enteraron- -y si se enteraron, lo disimularon- -de la característica del toro. A un toro ensillado, alto de cabeza, que tapaba el morrillo- -un toro de lámina de carnicerito- -una elemental regla de lidia aconseja picarle delantero. Pues le picaron trasero y bajo, en sitio sensible y dolorido, y el toro, al dolerse, humillaba cada vez menos. También aconsejaban las circunstancias que se le torease por bajo, que se le metiera la muleta entre las manos, que se le enseñara al toro a mirar al suelo, a embestir por bajo, al menos que se intentara. ¿N o? Félix Rodríguez, matador de este toro, no le dio n i un pase por bajo. Empezó por alto, siguió con la izquierda, sin aguan 1
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