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afrontar uña competencia lícita y honrosa. E l tema es complejo, indudablemente, y no puede exigirse a un ministro la preparación necesaria para legislar en este sentido: pero quizá fuese acertado, procediendo del mismo modo que otras naciones lo han hecho, crear una Comisión, integrada por elementos competentes, que, ejerciendo simplemente una función asesora, coadyuvase con presteza y eficacia a la realización de una labor tan urgente como necesaria. Por patriotismo y por dignidad es preciso librar á la cinematografía española del bochornoso atenazamiento de que hoy es víc- tima. ALFREDO MIRALLES ESTRENOS E N MADRID Callao: Cielo robado Joe ha robado un puñado de dólares. Quiere comprar con ellos un poco de felicidad, conocer la alegría del dinero, satisfacer, sus apetencias de paria. Quiere vivir, disfrutar unos días del cielo robado y, luego, saciada su ambición de goces inéditos, morir antes que volver a la miseria de antes. Mary, otra, desheredada de la fortuna, a quien, acaba de conocer, será su compañera en el maravilloso viaje y en el trágico final. E l sueño se realiza. Viven intensamente unos días; playas de moda, hoteles suntuosos, amistades aristocráticas. ¿Qué más pueden esperar de ia vida? La aventura llega a su fin. Pero Mary se rebela; no pueden morir ahora, la vida es algo más que todo lo que han conocido hasta hoy. L a Carmen Navascués, la artista de los ojos inmensos, una de las figuras españolas que más destacan en los talkíes filmados en los estudios franceses. (Foto Manuel Fréres. Chester Morris, el excelente actor del cine- ma yanqui, que ha substituido a William Powell- -elevado a la categoría de estrella -en la interpretación de villanos bien vestidos. (Foto Emmanuel. vida es sobre todo amor, y Joe y. Mary se aman. Vivirán el uno para el otro. Pagarán su deuda con la Justicia. Y el porvenir se abré ante ellos lleno de promesas, porque han encontrado el cielo cuando creían haberlo perdido con el último dólar. Excelente argumento. Limpio y conseguido con la mayor sencillez; m abandonar un momento la nota emotiva, pero sin complicaciones sentimentales, sin trucos, ni sorpresas, casi sin lágrimas. Excelente también