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A- B C. V I E R N E S 20 D E M A Y O DE 1932. E D I C I Ó N D E ANDALUCÍA. P A G 23. COMO C O N S E C U E N C I A D E L DESCUBRIMIENTO D E L PLAN TERRORISTA SE E N C U E N T R A ÉN S E V I L L A E L D E P O S I T O C E N T R A L D E BOMBAS Y EXPLOSIVOS U n depósito de bombas en la calle Cardenal Sanz y F o r é s A c t u a ciones del Juzgado especial. E l movimiento en los pueblos. E n Morón, la G u a r d i a civil repele una agresión- hiriendo mortalmente a un extremista. Alteración del o r d e n en M a i r e n a del A l c o r noticias. Otras Quién alquiló la accesoria L a accesoria donde estaba el depósito de explosivos pertenece a D Manuel Fernández Palacios, quien la alquiló a un sujeto que dijo llamarse Antonio García de San Antonio. Este individuo manifestó al Sr. Fernández Palacios que pensaba dedicar la cochera a almacén de cajones vacíos de los que se usan en el comercio. Se dice que el García San Antonio- -nombre falso a toda seguridad- -fué fiado por persona. conocida. Parece también que el capitán Doval conoce el verdadero nombre del arrendatario. L a fabricación de los casquetes de hierro Los casquetes de hierro que se emplearon en la confección de las bombas han sido fabricados en una fundición de Capuchinos y en otra de la calle de Oriente. E l gobernador civil manifestó a los periodistas que le visitaron por la tarde, que tenía la convicción de. que los industriales de d i chas fundiciones no sabían a qué fin se destinaba el hierro que fundieron, creyendo de buena fe que se iba- a emplear en puertas claveteadas. U n depósito de bombas en Ja calle Cardenal Sanz y Forés A las cuatro y inedia de la tarde de ayer, los comisarios de Policía señores Ramos y Aparicio, con agentes a sus órdenes y fuerzas de la Guardia civil, se personaron en ia calle Cardenal Sanz y Forés número I, accesorio, donde habían descubierto el depósito de bombas y explosivos, que se buscaba en Sevilla, desde que se encontró el de Morón, como consecuencia de la explosión sobrevenida en Montéllano. Abierta la puerta de la accesoria, que es una cochera, se apercibió a primera vista gran cantidad de cajones de los que se usan para embalajes comerciales, y mucha paja de empaque. L o s comisarios Ramos y Aparicio, auxiliados dé los agentes Poveua y Fidalgo, procedieron a la práctica de un. minucioso reconocimiento, que dio por resultado la comprobación de que allí estaba el depósito de explosivos que se buscaba, y que pudiera llamarse parque central de los terroristas. E n la pileta de la cochera había un gran paquete de cartuchos de. dinamita, explosivo empleado en l a fabricación de los artefactos. E n diferentes cajas ya dispuestas para el trasporte, fueron apareciendo las bombas cargadas, hasta un número aproximado de doscientas. Son estas bombas de l a misma forma y características que las recogidas en Morón y Montéllano; esto es, dos casquetes esféricos de fundición atornillados, y con una arandela de cartón entre ambos para el mejor ajuste. P o r un taladro, convenientemente dispuesto se introduce la mecha, cebada en su extremo interior, con un estopín detonador. L a P o l i c í a fué separando los explosivos dé la. broza, y ésta se transportó a un camión municipal de basuras, como asimismo los cajones vacíos, con objeto de que cuando viniesen los técnicos militares a hacerse cargo de los artefactos, quedasen éstos solos en la cochera. U n a vez efectuada la operación de desbroce se pudo apreciar exactamente que la accesoria de la calle Cardenal Sanz y Forés era un verdadero. parque. Además de las bombas enunciadas había gran cantidad de materiales para fabricación de otros artificios. Dinamita, mecha, fulminantes, de todo se encontró buen. repuesto, y sin duda sólo esperaban los terroristas más casquillos de hierro para rellenarlos. L a caja, donde estaban los estopines contenía media docena de bombas, del. modelo descrito, y. además, en otro departamento, cuidadosamente; dispuestas para que no tu- vieran movimiento, se encontraron dos grandes bombas de forma sensiblemente cilindrica que, a juzgar por la cantidad de explosivo que deben contener, han de ser de enorme potencialidad. Esta caja tiene un tercer compartimento donde se guardaban algunas caj as de cartuchos de pistola de varios calibres y quince o veinte cargadores de cartuchos de fusil maüsser. U n a vez apartados sobre un rincón los explosivos, los comisarios y agentes de P o licía quedaron custodiándolos, en espera de que llegasen los técnicos militares a hacerse cargo de lo hallado. Registro de salida y destino de las bombas L a Policía recogió también una- nota en que estaban registradas las salidas de bombas y su destino, pero sin que constase otra indicación que- el pueblo a que se habían remitido. Este es un documento de gran importancia, porque permite fijar el número de los artefactos. C ó m o se descubrió el depósito E l inicio de las diligencias para descubrir el depósito de bombas de Sevilla, se determinó por la misma explosión de las de M o n téllano. E l capitán de la Guardia civil de E c i j a D Lisardo Doval, expertísimo en asuntos sociales, por haber prestado servicio durante muchos años en la cuenca minera de G i jón, se encargó desde el primer instante de buscar las ramificaciones del asunto. E l Sr. Doval fué quien, personalmente, descubrió el depósito de Morón. U n o de los detenidos en este punto confesó al capitán Doval que había comprado bombas en Sevilla, y que se las había facilitado un sujeto a quien no conoce, para Jo que le llevó a las inmediaciones de la Catedral, donde le hizo aguardar. E l vendedor desapareció- -dijo al Sr. Doval el interrogado- -para volver a poco con los artefactos. Lorda, que tal es quien d i o la pista a la Guardia civil, añadió que el que le había traído las bombas tardó como unos quince minutos, y que sólo sabe que fué a buscarlas a un almacén. Sobre estos datos comenzaron a trabajar policías y guardias. Los comisarios buscaron durante la noche del jueyes los parajes cercanos a la Catedral, extrañándoles que la accesoria del número 1 de la calle Cardenal Sanz y Forés estuviese cerrada con candado nuevo. Se decidieron a registrar la cochera, encontrando el depósito. E l capitán D Lisardo Doval, no pudo participar en el servicio que había promovido, con sus diligencias, por estar a ía misma hora ocupado en seguir pistas interesantes en relación con; e! plan terrorista. 1 E l Juzgado especial E l juez especial nombrado para que entienda en todo lo relacionado con el plan terrorista, Sr. Astola, con el secretario, señor Ballesteros, se personó en el depósito de bombas, practicando diligencias propias del caso. También estuvieron en la calle Sanz y F o rés algunos concejales y otras autoridades. L a Guardia civil, colocada estratégicamente, impidió que los curiosos se acercasen al lugar del suceso, previniendo así cualquier imprudencia. L a verdadera personalidad de A n t o n i o García San A n t o n i o E l individuo que alquiló la accesoria al se. ñor Fernández Palacios con el nombre de Antonio García San Antonio, es un mecánico afiliado a la F A I. que se llama R o dolfo Cabeza San Antonio. Este, con otro afiliado a la misma organización, llamado José A r i z a Banza, se dedicaba a la fabricación de las bombas. Los casquillos se fabricaron por encargo de Cabeza, que para el caso d i o el nombre de Antonio Jiménez, en la fundición de R a fael Espejo García, instalada en la ronda de Capuchinos, número 38. Allí Cabeza encargó 500 clavos de puertas semejantes, aunque un poco mayores, a los de una de- las puertas del Ayuntamiento. Hace pocos días retiró 30, diciendo que eran para la prueba, y el miércoles de la semana pasada retiró 710, diciendo que le había satisfecho la confección. Para el transporte Cabeza empleó un carrito de manos. Otra partida de estos clavos se ha hecho en la fundición de Gabriel Ruiz Pucha, de la calle Oriente, 20. E n la misma forma los encargó. Cabeza, llevándose tan sólo 30 de muestra. E l resto del pedido, en número de 500 semiesferas, se iba a fundir hoy precisamente. 1 G E N T E M E N U D A -E n este suplemento infantil de B L A N C O Y N E G R O correspondiente al domingo próximo, llaman í á atención un cuento, L A C A S I C E N I C I E N T A por José López Rubio, y C E L I A DICE... C I N E S O N O R O por Elena Fortún.