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CONFERENCIA DE MR. WELLS EN EL TEATRO ESPAÑOL. -El ilustre escritor inglés disertó ayer, a última hora de la tarde, en el teatro Español, ante un público selecto, que llenaba por completo todas las localidades, acerca de El dinero y el hombre (Fotos Zegrí. QUE NO HAY ASUSTARSE is o se asuste nadie porque D. Francisco Maciá haya dicho que de no aprobarse i n tegralmente e ¡proyecto de Estatuto presentado por la Generalidad él lo implantará en Cataluña prescindiendo del Gobierno central y de la voluntad de las Cortes Constituyentes. N o hay cuidado. Las Cortes recortarán cuanto quieran aquel proyecto y no pasará nada que ponga en peligro a la nación ni tenga que- movilizarse siquiera una batería de artillería, N i el Sr. Maciá hará lo que prometiera, n i los diputados catalanes se retirarán al Aventmo, n i la pandilla del presidente de Cataluña i n tentará reanudar las proezas de Prats de Molió. Maciá y la esquerra aceptarán lo que se les dé, y graciasi E s valor convenido. N o irustrárán la aprobación del Estatuto, como sea o el que sea, por esencia más o menos. E l Sr. Maciá no se verá en el caso, a sus años, de montar a caballo, n i menos de llevar a la práctica su plan de guerra contra España, que tiene publicado en un folleto para que todo el mundo se entere. E l Estatuto no naufragará en el Parlamento por actitudes airadas ele la esquerra, y M a ciá seguirá gozando de las delicias anexas a su cargo, renunciando a toda aventura niarciai que pudiera comprometer su presidencia y la placidez hogareña de la Casa de los Canónigos. Como transigió el 19 de abril, pasando de presidente de la República catalana a presidente de la Generalidad, transigirá también con los cortes que se le hagan a su Estatuto. H a y demasiados intereses a salvar para comprometerlos con posturas de intransicencia. Interés ideológico que estriba en aprovecharse del Estatuto para convertir en separatistas a los catalanes que aún son españoles; satisfacción de vanidades provincianas y apetencias de mando y de cargos. Esto, sobre todo. Y a se han dado algunos en la Generalidad prescindiendo de toda reglamentación, de todo pudor y de toda justicia. ¡Pero los que faltan! Los abogadillos, ios escritorzuelos, los inútiles y los profesionales de la política de casinillos separatistas que aguardan el E s tatuto para formar en las filas del ejército burocrático de Cataluña en su primer grado de independencia! Como que no habrá- para todos! Y siendo tantos los que esperan el Estatuto para comer, realizar pingües negocios en potencia y tener enchufes no va a malograrse todo eso por una mayor o menor extensión estatutaria. E s posible que los diputados catalanes si no se les da cuanto piden simulen rasgar las vestiduras y amenacen con un levantamiento de Cataluña, pero no llegará la sangre al río. Saldrán de Madrid con cara hosca y es probable que en Barcelona se les reciba con escándalo, viscas y m o r i s golpe de Segadors y discursos de Companys, Lluhí y Maciá desde los balcones de la Generalidad. Dos horas después todo el mundo a casa. A h o r a que el problema inventado por el catalanismo no acaba aquí. Y a en otras ocasiones hemos dicho que no tiene solución, es decir, una solución española. Cuantos de buena fe dicen que va a tenerlo con la otorgación del Estatuto, pronto se van a convencer de que no sólo el Estatuto no es la paz, sino un arma formidable en manos de los separatistas para dar cima a sus execrables propósitos, negados en el Parlamento. E n cuanto se convoque al Cuerpo electoral para las elecciones de Cataluña, co- menzará la campaña de agresión al Estado. Se hará plataforma electorera de las libertados que a Cataluña le quedan por recabar y de los cortes que se le hayan hecho al E s tatuto de la Generalidad o del dictamen. Y esto se hará en los términos violentos, i n justos e injuriosos para la nación española a que nos tienen acostumbrados los nacionalistas particularistas. Maciá, tan prudente y callado estos días, volverá a ceñir la virgen espada de Prats de Molió, y con ella amenazará con una uerra de secesión; Ventura Gassol repetirá que los catalanes no somos, no podemos ni queremos ser españoles; la Reserva catalanista reanudará su interrumpida campaña dé insidias contra el Estado español que tiene a los catalanes sometidos a esclavitud la estrella solitaria se imprimirá en los carteles electora- les; la bandera de la República irá desapareciendo de donde hoy por táctica se despliega, al lado o en plano inferior de ja catalana, y lo demás ya irá viniendo según aconsejen las circunstancias. N o lo decimos por derrotismo ni por llevar la contra al Estatuto, sino porque es la verdad. Desgraciadamente cuántos vaticinios hemos hecho respecto al problema catalanista, con el tiempo se han visto confirmados. Con mucha anterioridad al señor Ortega y Gassct hemos sostenido que no tenía solución, posible, a menos de una de consecuencias catastróficas para Cataluña y el resto de España. Ahora, con el Estatuto en puerta, aseguramos que se agravará. L a actual moderación de ios diputadoscataianes y de la Prensa nacionalista particularista no abre nuestro pecho al optimismo, pues sabemos a qué obedece. ADOLFO M A R S I L L A C H