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5 K B C. S Á B A D O 21 DE MAYO VE 1932. S I J I C I U N JJfS A N U A L i U C l A P A G 3 g. E l fomento del cultivo de determinadas plantas, como el algodón, el maíz y el tabaco, que tienen la virtud de dar ocupación a número grande de obreros, precisamente en las épocas en que los cultivos cerealista lo tien e sin trabajo, y el desenvolvimiento de las pequeñas industrias rurales deberían ser debidamente protegidas y apoyadas por el Estado, y ello proporcionaría ocupación y, recursos extraordinarios para los hogares modestos, que es difícil pueda facilitarles el intermitente cultivo cerealista. Precisa establecer la justa excepción y d i ferenciación racional y legítima de aquellos agricultores, que por sí han venido cultivando la tierra y aquellos otros que durante años y años la vienen teniendo en arrendamiento y para los cuales la tierra no s más e que un motivo de renta. Asimismo es esencial que cualquiera que sea la extensión de una finca en cuanto constituya una unidad de cultivo debe ser respetada. E n unos casos esa unidad de cultivo será 400 hectáreas; en otros, 200; quizá en otros 800. E l l o lo mandan la Naturaleza, el clima y el suelo y, por consiguiente, será siempre injusto, será siempre caprichoso, señalar cifras que en muy pocas ocasiones podrán estar de acuerdo con la realidad. ANTE LA REFORMA AGRARIA Opiniones y comentarios E l marqués d e la F r o n t e r a E l ilustre secretario general de la Asociación de Ganadero. s no tiene que esforzarse en concretar sus opiniones, en distintas ocasiones manifestadas, sobre aspectos parciales del proyecto. H e aquí cómo las sintetiza, examinando globalmente el proyecto con el cual estima se infiere un serio peligro para l a economía del país. Aparte el aspecto de lesión a la propiedad, es de temer que el efecto de esta ley sean los asentamientos inmediatos, que tienen la ventaja de poder apoderarse de las fincas que se estime oportuno, sin expediente de expropiación y sin indemnización, haciendo estos asentamientos de carácter temporal o preventivo. Induce a pensar así, entre otras razones, la escasísima cantidad de cincuenta millones que se consigna para la implantación de la ley, con la que seguramente no habrá para empezar si se quiere dotar a esos obreros de los elementos necesarios para la explotación de las propiedades que se les dé. E l carácter temporal con que se van a hacer esos asentamientos impedirá exista, en, tre los que ocupen la tierra, el menor estímulo para la conservación y la mejora de l a producción. Gtro perjuicio está ya causado: los agricultores y ganaderos, asustados con el anuncio d e l a reforma agraria, y por la sitúa- ción social creada en muchas regiones, no han tenido n i tienen más preocupación que deshacerse de sus ganados y no- pueden emplear los recursos precisos en el desenvolvimiento y mejora de sus explotaciones pecuarias. N o merece tampoco hacerse ilusiones con la concesión de grandes cantidades de terreno para la creación de grandes fincas, para ser explotadas direciamente per el Estado o que se cedan a particulares o Empresas y Compañías explotadoras. M a l administrador ha sido y será siempre el Estado, pero es peregrino que el Estado se apropie de fincas cultivadas, quizás por sus mismos propietarios, para entregárselas a Compañías explotadoras, que no indica si deberán ser nacionales o extranjeras, para que vivan o negocien con ellas. S i no se concreta esto lleva un indiscutible sello de inmoralidad. Por otra parte no puede olvidarse que el carácter de nuestra agricultura de secano y la contextura del terreno, el clima y la falta de lluvias harán imposibles o muy difíciles determinadas parcelaciones para que con escasa cantidad de terreno pueda vivir una familia, ya que durante seis u ocho meses la tierra no está en condiciones de poder ser trabajada. Durante todo ese período de tiempo los ocupantes de la tierra no podrán trabajar en ella, ni podrán procurarse los medios de vida necesarios para su hogar. Por ello los asentamientos en secano constituirán un evidente y notorio fracaso en la mayoría de los casos. Aunque la reforma amenaza a todas las explotaciones del país, ninguna con tanta intensidad como a la ganadería, puesto que ella requiere cuidados esmerados, sacrificios continuos, labores de perfeccionamiento y ni estas preocupaciones pueden pedirse a los que se entrega la tierra de una manera temporal, n i a aquellos, otros que la conservan, pero pendientes a la amenaza de la aplicación, de una ley, que les impedirá la continuación de sus explotaciones y ello, debe preocupar hondamente al Poder público, puesto que otros errores, otros atropellos, en un período relativamente corto pueden subsanarse; pero el daño que se haga a la gana- dería no tiene fácil n i breve arreglo, necesitándose el transcurso de muchos años, para rehacer esta clase de riqueza, una vez destruida, y téngase en cuenta que la ganadería no es sólo la que da la carne y la leche para el abastecimiento público, sino que es la que proporciona los abonos para la explotación del campo; la que contribuye con sus pieles y lanas, con sus huesos y con sus grasas a la vida de la mayor parte de las industrias nacionales, y el día que la ganadería desaparezca o disminuya de manera considerable, no habrá posibilidad de abastecer los mercados, n i de sostener esas i n dustrias y tendremos que v i v i r de la producción extranjera, saliendo ríos de oro de nuestra Patria, que no podrá sostener tan enorme sacrificio. N o puede n i debe negarse la necesidad de una reforma agraria que estimule el cultivo de la tierra por más manos que en la actualidad. E s también evidente que había que procurar solución al triste espectáculo de centenares de obreros, que muchos días del año carecían de ocupación y de jornal; psro esto que era necesario reparar no quedará subsanado con la ley, sino agravado. Las orientaciones para conseguir estas aspiraciones deben inspirarse principalmente en los terrenos suceptibles de regadío. E n el fomento de las obras de riego se halla en gran parte la solución de la crisis de trabajo. E n los terrenos de regadío sí que cabe la parcelación y que en poca extensión con un cultivo intensivo pueda vivir una familia campesina y también debe procederse a evitar el hecho abusivo de que haya tierras en zonas suceptibles de ser regadas, que por apatía de los propietarios no lo hayan sido. También coadyuva a la solución el estimular los contratos de aparcería en que los obreros cultivan ya la tierra, llevando una participación considerable en sus beneficios, y si sé hubiera fomentado y reglamentado esto, asegurando los intereses del aparcero, incluso dándole la posibilidad al cabo de un número de años de convertirse en propietario de la parcela que trabajaba, hubiera sido una orientación acertada para ir de una manera lenta y progresiva a la transformación de la propiedad de muchos terrenos. INFORMACIONES MILITARES Para ingreso en la Escuela Superior de Guerra Las pruebas de ingreso en la Escuela S u perior de Guerra empezarán el día 16 de j u nio, concurriendo los siguientes jefes y oficiales aspirantes: De Infantería: Teniente coronel D Pablo Martínez Zaldívar; comandantes, D. F r a n cisco Rovira, D. Juan Asensio, D Francisco Buiza, D. Manuel de Fuentes y D Juan Andrade; capitanes, D. Miguel Martínez: V a r a del Rey, D. Vicente Rojo, D Federico Gutiérrez Laguia, D José Otaolaurruchi, D. A r t u r o Dalias, D Rafael Tejero, don Eduardo Rodríguez Madariaga, D. José Gistau, D. Gonzalo Sastre, D Jerónimo Llompart; tenientes, D Antonio G i l de P a lacio, D Joaquín Babe, D. José Peña, don José Centeno, D. José Ortiz Díaz, D. A n t o nio Gorrita, D Antonio Revuelta, D. Salvador Santos, D Félix Belloso, D Antonio Lago, D Manuel Barroso, D Alfonso O l i veda, D Honorio Inés, D Manuel Calderón, D. Sergio Martínez Mantecón y don José Furundarena. De Caballería: Capitanes, D. Fernando Lossada, D. José Fernández Marcos y don Joaquín Romero; tenientes. D. José de T i e dra, D Luis López Muñiz, D Francisco Dans y D Claudio Parrilla. De Artillería: Comandantes D Manuel Ortiz de Landazuri, D Antonio Morales y D José Señante; capitanes, D Luis Sartorius, D Gerardo Gómez Palacios, D. Antonio Quilez, D Rafael Padilla, D. Federico Castaño, D. Ángel Calderón, D. Pedro de Leyva, D Joaquín A r a n a y D Carlos Pérez Herce; tenientes. D Domingo López V a r e la, D. Manuel Roig, D Antonio Rodríguez Alvarez, D Fernando Lloréns, D. José T a laverón, D Enrique Fernández Castillejo, D. José Pérez García, D Ángel Paz, don Manuel García Alvarez, D. Ricardo García Carellán y D José Fernández de Bobadilla. De Ingenieros: Capitán D Paulino Coll Másaguer; tenientes, D Antonio Jiménez de Blas, D. Luis Gorozarri, D. Víctor M a k g r a v a D. Ángel Sánchez de Rivera, don Mariano Fernández Gavarrón, D. Antonio Barrera, D. Ange! Scandeila, D. Cándido Fernández Vega, D Víctor García Santos, D. Enrique Fació, D Ramón Abenia, D. E n rique Paniasua j D. Guillermo Ortega. P r i m o r e s ele Arée Entre las artísticas páginas en color del número de mañana de BLANCO Y NEGRO figuran: J A R R Ó N J A P O N E S del Palacio de San Telmo, en Sevilla. YACHTING E N E L MEDIT E R R Á N E O por Lambarri. V I G O R escultura del Salón de Bellas Artes, de París. EEf CERCLE INTERALLIE por Carlos de Tejada. L A ALEGRÍA D E L A CASA, cuadro de Gabriel Esteve. EMPRESA SAN MIGUEIi SERVICIOS DIARIOS Salidas: 1 mañana. Placentines, 63 (junto a la Giralda) Uno, por Víllamartín, a Ronda. Otro, por Moron- Oivera, a Ronda. Salidas de Ronda para Sevilla: por Olvera, a las 2,15. Otro, por Villamartín, a las 3,30. Salida de Morón para Sevilla: a las siete de la mañana. Salidas de Sevilla, para Morón, Pruna y Olvera, a las cuVro de la tarde. Salidas de Sevilla, sólo para Morón, a las 5,30. Se reciben encargos y se despachan billetes en Placentines, número 63 Teléfono 24736, SEVILLA A RONDA
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