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G E N I S I S Y EVOLUCIÓN D E I S M A E L B L A T A Q U E L CHIQUILLO DE BENIMAMET... I I M w i i, m i I H i i 11 mmi. rt E aquí una historia Muy sencilla! en el corazón de la huerta valenciana un labrador que, viudo, regía por entero el hogar humilde, tema elítre sus hijos un rapaz de apenas quince años ¡ue a diario se escapaba al vecino Matiises, en una de cuyas fábricas de cerámica lorara encontrar, más que ocupación retriuida, deleite inefable para sü gusto en brote. Y no había en el padre demasiada autoridad para corregir la travesura del chiquillo, porque también al padre le tentaban con éxito las Musas al ponerle irresistiblemente entre las manos un violín en los instantes que el labrantío dejaba libres... Éft esta complicidad en que envolvía a la progenie el espíritu artístico, enseñoreado de aquel hogar de trabajo, como un paradigma del Renacimiento, el padre asistía con seci e to embeleso a las andones del muchacho, disciplinadas bien pronto por el primer impulso de un carácter que tiabía de ser después maestro en disciplina sobre sí mismo. Y luego de haber dirigido unos hornos cerámicos a los quince años, nuestro rapazuelo comenzó sus estudios en la Academia de Bellas Artes de San Carlos, de Valencia, adonde, recorriendo diecisiete kilómetros en la H CHUPANDO SANGRE f jornada, Benimámet- ManisesiValencia- Benifnámet, llegaba por la noche para dibujar durante dos horas. Unos meses más tarde el tierno ceramista y alumno de San Carlos ingresaba por oposición en el Colegio Mayor para pensionados, instituido por doña Carolina Alvarez en Burjasot. Entre estudiantes de Derecho, de Medicina, de Farmacia es por aquellos días el único que tiene la excentricidad de estudiar para pintor Pero ¿qué digo? ¿Es aquello estudiar? ti O es echarlo todo, por la b rda: pinceles, colores, temperamento... Así lo piensa el dómine severo e incomprensivo que rige los studios, y acorta al pintorcillo la ración dé elementos de trabajo, le regatea colores y pinceles e intenta cortarle alas al temperamento. ¡Todo inútil! U n día en que le es negado lienzo para pintar descubre el arrapiezo en las camas de los escolares unas lorias sobre el colchón metálico. ¡Arrambló con todas, y a los pocos días eran paisajes... 1 Pero no todo habían de ser travesuras y picardías. Había también torturas infinitas que, como las travesuras, estaban llamadas a ser fecundas en la vida del artista. Las torturas de crear sobre la basé académica EL PINTOR BLAT
 // Cambio Nodo4-Sevilla