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clamores auténticos, recoge el nombre y lo vocea y lo mece en repercusiones de notoriedad. Ismael Blat, Ismael B! lat, Ismael B l a t E l nombre ya está hecho. Que no. otra cosa se necesita sino que el leve rumor de un comentario privado lo amplifiquen hasta nacerlo atronador las ondas periodísticas. ¡E l nombre, el nombre! Pero bien; ¿qué importa el nombre, hecho a tan poca costa, cuando detrás de él no hay una obra? Y o creo que esta reflexión ha a r r a n cado a Ismael Blat, aun en las horas brillantes de apoteosis, lágrimas hermanas de aquellas lágrimas infantiles que grabaron en su alma el horror al amaneramiento. Con ascética renunciación a lo? halagos de un nombre que se siente besado por las hadas de l a fama y aun del prestigio. Blat se obscureció de nuevo, después de aquella reveladora y relevante Exposición. Tornó a sus peregrinaciones, a su estudio, al quehacer substantivo y bienamado, que es la esencia y el sentido de su vida, de no amanerarse, de buscar siempre nuevas interpretaciones del ideal estético prendiendo afanes insaciables en el espíritu renovador. 1932. Hace pocos días. Nueva fiesta de arte en el Museo M o derno; otra Exposición de Ismael Blat. Quiero decir, otra cumbre lograda a través de urt nuevo vuelo del artista en busca del ideal. P i n t u r a realista- -a l a usanza inmortal de la tradición española- -y pintura de acentos expresionistas, arte moderno que emociona l a sensibilidad, pero que estimula y pone en tensión el pensamiento. Aquel chiquillo de Benimámet que lloró el día en que le advirtieron sobre el peligro de amanerarse, hace triunfar, en cada exhibición de su obra, los nuevos matices y pliegues del estilo ondulante y vario en que envuelve la vigorosa e insobornable conciencia clásica, que es base de su génesis y de su evolución de pintor... Luis D E G A L I N S O G A (Fotos Leony y Medias. HORA SANTA Valencia, y en l a sagrada paz del hogar, en Benimámet, hace sus ejercicios espirituales, su meditación y su cura de recogimiento. Otras veces, el artista se pierde, sin- que sus más íntimos sepan de su paradero. Y es G a licia, Castilla, L a s Hurdes, Cataluña, A n d a lucía, Marruecos, donde, a l fin, da fe de su existencia, plantando su caballete... N u e v o eclipse. E s la excursión a los Países Bajos, a Italia, a F r a n c i a no para pintar, sino para estudiar l a pintura inmortal y estudiarse a s i mismo, para encontrarse, para i r haciéndose él también Un poco inmortal. Atraviesa en Francia por entre las hordas cubistas, y sale indemne y más clásico que nunca, ¡se satura de Museos y de aire de clasicismo, y- -caso singular- -retorna dé l a excursión académica con maneras nuevas en su modernidad... Ismael Blat. 1930. E n el Museo de A r t e Moderno, junto a unos retratos de traza tan correcta como elegante, aparecen en una E x p o sición del más alto interés de revelación unos cuadros de encendida pincelada i m presionista: paisajes de Galicia, de A n d a lucía, de Marruecos... H a y en torno al artista un largo rumor de admiraciones. E s Ismael B l a t Un muchacho valenciano se oye decir a los críticos y a la inteligente grey de espectadores habituales de nuestra vida: artística... L a Prensa, como en altavoz que no puede desentenderse de estos CONTINUACIÓN D E SANGRE
 // Cambio Nodo4-Sevilla