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MADRID- SEVILLA 22. DE MAYO D E 1932. N U M E R O EXTRIO. 20 CENTS. REDACCIÓN: PRADO J %I Ljf jL l J Mm Y SUSCRIPCIONES 1 MUÑOZ OLIVE, DIARIO 1 LUSTRA- DO. A N O VIGESIMO OCTAVO N U M E R O 9.151; CERCANA A TETUAN, SEVCLIÍA D E SAN SEBASTIAN. ANUNCIOS, LO O U E S D E A CATAL U Ñ A SE H A D E DAR A LAS D E M Á S REGIONES Mucho o poco, lo que consigan arrancar los catalanistas, será una merma para la unidad nacional, porque ha de serlo para la suma de as facultades del Poder. Pero, edemas, será el comienzo de una merma mayor en la extensión. H a y en efecto, una hipótesis lógica- -que más tarde se convertirá en realidad- -y es l a multiplicación dé concesiones no parecidas, sino idénticas. A Cataluña no se le puede otorgar nada a título privilegiado. ¡Pues no faltaría m á s! E l otorgamiento ha Ae ser no cesión única y singular, sino rerfa común. Quiere decirse que, con el mismo derecho, lo pedirán luego las otras demandas de Estatuto- que ya se preparan. S i a Cataluña fe le ceden t r i tej, orden público, sanidad, enseñanza, otro tanto- -no más, pero no menos- -babrkín d obtener muy pronto las Vascongadas, G a l i cia, el antiguo reino de Valencia... ¿y por qué no Canarias, y por qué no Baleares? De los reparos del discurso de D José Ortega y Gasset sobresale, por cristalino, inconcuso y asequible a todos los entendimientos, éste: no hay que atender tan sólo en lo que quiere Cataluña, también lo que quiere E s p a ñ a N o hay que pensar tan sólo en cómo ha de quedar Cataluña, también en cómo ha de desenvolverse el Poder nacional. ¿Y cómo podría desenvolverse y ac, tuar si se desprendía de. facultades soberanas, repartiéndolas a jirones? ¿Q u é mandato quedaría? ¿Q u é unidad de acción? S i el Estado, bajo el disfraz de cooficialidad, desistía de tener Universidad propia en Cataluña, no la tendría tampoco en otras regiones. S i renunciaba a. dirigir en las provincias catalanas la Sanidad, no podría tampoco coordinarla, en otras. S i entregase ahora las contribuciones en Barcelona, L é rida, Tarragona, Gerona, de antemano renunciaba a recaudarlas en- las provincias valencianas, en las gallegas, en tantas otras. Este es un aspecto del problema sobre el que acaso no se ha insistido bastante, y que conviene tener ante los ojos cuantas veces se habla del Estatuto catalán. Desde el punto de vista catalán, claro es que se procura descartarlo; sencillamente, porque el catalanismo, en su orgullo y en su tono de superioridad, se sitúa por encima de todas las demás regiones; por algo habla siempre de nacionalidad y de pacto. Pero mirando el tema desde cualquier otro lugar de España, surge como previa cuestión l a de identidad de derechos. L o xiue Cataluña logre no ha de ser para ella s la. Se trata, pues, de un desprendimiento, i u y a gravedad está acusada con sólo advertir que es un desprendimiento inicial, el principio de una serie de iguales desprendimientos. A l Gobern de Cataluña y al Parlamento de Cataluña seguirían el Gobierno y los Parlamentos de tres seis regiones más. Se llenaría España de Gobiernos y de Parlamentos, y esta profusión de órganos iría nutriéndose a expensas de las potestades y prerrogativas soberanas del Gobierno central único Gobierno verdadero, y de las Cortes, único Parlamento soberano. T a l es el panorama. Los que hablan tanto de comprensión -deberían dedicar un ooco de ia suya a contemplarlo. ENRIQUECIENDO EL N O M E N C L Á T O R CIVIL N o se dirá que no había en España libertad suficiente para que el padre o l a madre usara de su facultad c fuero de dar al recién nacido el nombre que mejor la pareciera, sin. más limitación que la que. imponía la defensa y protección de los. menores, impidiendo que se les forzara a llevar durante toda sü vida apelativos extravagantes o impropios de personas. Para ampliar aquella libertad ha invocado el ministro de Justicia, en la Gaceta precisamente, los antecedentes legales que existen sobre tal materia: una Real orden de o de mayo de 1910 y el apartado tercero del artículo 34 del Reglamento para ejecución de las leyes del matrimonio y. Registro civil, coincidiendo con la misma doctrina de aquellos preceptos, si bien queriendo exculpar y corregir algunas de sus limitaciones) fundándose en el hecho de que los términos de extravagantes e impropios de personas, principalmente el primero, carecen de precisión, y han dado l u gar en la práctica a interpretaciones vacilantes y desatinadas muchas veces, aparte de que, con el variar de los tiempos y de las opiniones dominantes, sufre honda alteración el contenido de aquellas previsiones. Así el ministro declara que no hay que poner barreras infranqueables al uso y abortar una costumbre nueva ya que el nuevo orden de derecho instaurado en España y las ideas triunfantes han hallado reflejos entusiastas en los sentimientos de muchos ciudadanos que desean sencillamente designar a sus hijos con nombres evocadores de tales favorables circunstancias políticas... Explicados; así los fundamentos de la reforma, aun insistiendo el ministro en la vieja doctrina de que. la facultad atribuida a los padres no puede ser arbitraria, se recomienda a los encargados del Registro civil que en lugar del precepto reglamentario de rechazar nombres extravagantes o impropios de personas tengan por únicos límites de su consentimiento los del buen gusto y una discreta oportunidad Con perdón del señor Albornoz, nos parece que esta fórmula es tan vaga, imprecisa e inconcreta, como la anterior, y dará lugar a las mismas interpretaciones vacilantes y desatinadas. E n la disposición ministerial se precisa, sin embargo, que podrá darse a los niños nombres que originariamente expresen los conceptos políticos que forman las modernas Democracias, como el de Libertad, el mismo de democracia, etc. E n este e t c é t e r a m i nisterial, el paternal o maternal cuidado, puede creer incluidos todos los neologismos que. encuentre en la abundante literatura sindicalista, soviética y anarquista, de que se ha provisto abundantemente a la. bibliografía española, quedando a merced del encargado del Registro apreciar. la discreta oportunidad de que un niño s é l l a m e R e parto y una niña Confiscación o cosas semejantes, incluyendo el- -ya clásico E n chufé como augurio de predestinación dictado por un hada madrina. También, según la disposición ministerial, pueden darse a los recién nacidos nombres que originariamente designen cosas, como, para mujeres, los de flores: Violeta, por ejemplo, y los de astros, como l Sol. etcétera. Otro etcétera ministerial, que producirá graves perplejidades, ya que estará la decisión a merced del buen gusto de los registradores. N o queda sin limitaciones la libertad otorgada por el ministro de Justicia. Además de aquella prescripción de la discreta oportunidad, no se autoriza a utilizar la botánica y la astronomía para espigar nombres de varones, y, además, se prohibe convertí! en nombres los apellidos y seudónimos; prohibición que parecerá inexplicable a los m á s sutiles razonadores. Posiblemente se ha querido impedir qué invadan el Nomenclátor civil los cientos de miles de alias y apodos que, de generación en generación, designando a familias- literas, se transmiten en las aldeas, villas, pueblos y aun ciudades populosas de toda E s paña, ya que la orden ministerial no dice palabra de este aspecto importantísimo de Ja personimia hispánica. Nosotros coincidimos con el Sr. Albornoz en que la protección debida a los menores impide que sea arbitraria la facultad paternal de nominar, a los recién nacidos; pero no entendemos, una vez aceptada esta doctrina, cómo puede entregarse al arbitrio paternal la Enciclopedia entera para que en ella elija el nombre de los hijos y se. le impide convertir en apelativo familiar Un seudónimo honroso con que se hubiera ganado fama literaria, a r t í s tica, tauromáquica, o deportiva, o un apodo o alias, consagrado por el tiempo o el uso y surgido generalmente dé un particularismo, que tieneen nuestro pueblo la misma fuerza y autoridad v equivalencia de un escudo nobiliario. L a libertad debe ser, ante todet equitativa. INFORMACIONES YNOTJC 1 AS POLÍTICAS En Agricultura La reforma agraria. E l Consejo Ordenador de- Ja E c o n o m í a Nacional Madrid 21, 6 tarde. E l ministro, señor Domingo, al hablar con los periodistas, les dijo lo siguiente: -Yeo que algunos periódicos han dado una interpretación equivocada a las palabras que pronuncié en el salón de sesiones, con motivo de la reforma agraria. E n forma clara y categórica, dije esto: A la Comisión, cuantas enmiendas vinieran a completar, a perfeccionar, á depurar el proyecto. E s decir, que sobre las bases que señalan la orientación y la finalidad del proyecto, yo acepto cuantas sugestiones tiendan a dar a la aplicación de estas ba ses una mayor eficacia y una mayor justicia. Pero esto no significa retirar el proyecto. Este proyecto último, se ha articulado, teniendo en cuenta los votos particulares que habían sido presentados a los proyectos anteriores, y de los cuales se han incorporado al nuevo proyecto algunas ideas. M i criterio, en resumen, es que ha de darse toda amplitud a la discusión, y que aquéllas enmiendas que procedan del sector que procedan ganen, evidentemente, la ¿tención y el asentimiento de la Cámara, deben aceptarse. Esto es, a mi juicio, la qolab.