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B C. M A R T E S 24 D E MAYO D E 1932. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 09. INFORMACIONES DE MADRID M a d r i d al día A fin de que Su Alteza Imperial el Jalifa 1 su llegada q Madrid, castillo famoso, no echase de menos lo que tanto abunda por su tierra, se montó un domingo con. sus miajas de sol africano y todo. Los taxistas, volvieron al trabajo para que la villa ofreciese a la Alteza marroquí su aspecto brillante de diario. No mostramos a Su Alteza, por no tenerlas, una Giralda sevillana, ni una Alhambra granadina, ni una Mezquita cordobesa, pero sí el Campo del Moro y la Puerta del Moro, que tenemos para andar por casa. En la mañana de ese día hubo profusión de mítines políticos, entre ellos uno sindicalista, cuyo presidente ganó, por pie; la salida para evitar un efusivo apretón de manos de la Policía. Horas antes había sido condu ¿ido el doctor Albiñana a las Hurdes, en viaje de propaganda práctica de libertad gu berr. amental. De la jornada deportiva fueron episodios un amigable partido de balón ganado por el Madrid al Racing de Santander; las carreras de caballos muy animadas, y con el premió de la Diputación, en la Castellana; partidos de los demás deportes que crecen y se multiplican en Madrid... La corrida de toros, una capea que movió a indignación multiforme y multisqnora a la defraudada clientela. La colonia levantina acordó crear su casa. El mismo vistoso, decorado ostentó él lunes para que se luciesen Su Alteza Imperial y su- séquito, en su visita oficial al jefe del Estado en Palacio, con el cambio de muy corteses discursos y para que después, por la tarde, el representante del Sultán recorriese los hermosos jardines de Aranjuez y gustase de las afamadas fresas y acreditados espárragos pericos de aquel que fué Real Sitio. De lo trágico: un. hombre apuñalado en la calle de la Encomienda. Un accidente motorista con tres heridos graves, cerca de Torrelodones; marcha de parte del servicio de incendios para atajar un incendio importante en el vecino Fumlabrada; traslado, desde la cárcel a un Manicomio, de uno de los autores del atraco en la calle de Santa Clara, por haberse vuelto loco. De la actividad cultural, conferencias en el Casino de Madrid, Ateneo, Academia de Jurisprudencia, Acción Popular, Casa Charra. De política no se habló nada, y al buen callar llaman Sancho, desde que habló Lerrou. v. Estrenos, siendo noche de lunes, como era, sólo en la pantalla. La noche, aireada y fresquita, también para recreo de nuestro ilusire huésped y buen amigo en Alá, el Jalifa Muley Hassán. -Aemecé. 1 m J VISITA -PORQUE YO M E FIGURO, SEÑORA, i SIEMPRE H E TENIDO A USTED POR DIPLOMÁTICA HARÁ L O Q U E S U MARIDÓ DISPONGA. D E GRAN IMAGINACIÓN HOMBRE QUE USTED L a organización de éste corrió a cargo de la Junta directiva de l a Sociedad E l P r o greso, que atendió solícitamente a sus invitados, y en especial a la representación de la Prensa, que estaba constituida por fotógrafos, redactores y personal administrativo de algunos diarios. U n miembro de la directiva dio comienzo al acto, leyendo las adhesiones de los directores de los periódicos de Madrid. Seguidamente subió al estrado la bellísima señorita Elena Alvarez, madrina de l a bandera, que fué recibida con una entusiasta ovación, la señorita Alvarez leyó unos versos, de Luis de Tapia, alusivos al acto, en los que el poeta hace el elogio del vendedor callejero. A continuación usó de la palabra D. Antonio Rodríguez, que en un elocuente discurso hizo votos por la prosperidad de los vendedores de periódicos. L a poesía y el discurso fueron aplaudidos. Dio fin al acto una peroración de un representante de l a U G. T. que habló de las vicisitudes por que tienen que atravesar los vendedores de periódicos. Terminada la peroración se hizo entrega de la bandera y se dio por terminado el acto. E l cuadro de Zuloaga, como todas las obras que salen de sus pinceles, es sencillamente admirable, a juicio de los académicos. i Waw, Lecturas y conferencias L o s n i d i o s excepcionales de de! E s t a d o defensa A c a d e m i a de Bellas A r t e s U n cuadro de Zuloaga Madrid 24. L a Junta ordinaria celebrada ayer por esta Corporación, fué presidida por el conde de Romanones. Lo más interesante de lo que se trató, después de aprobada el acta y despachados los asuntos de trámite, fué el de un regalo hecho, a la Academia por el insigne pintor eibarrés Ignacio Zuloaga. Se recordará que el director de la Academia, conde de Romanones, anunció en una de las sesiones de este año, que no había logrado vencer la modestia del gran artista guipuzcoano para que aceptase la designa ción de académico, pero que obtuvo la promesa de regalar a la Corporación un cuadro suyo, que aumente el tesoro artístico del M. useo de la Academia, y del cumplimiento de tal oferta es. dé lo que la Corporación se felicitó ayer, al acordar mostrar su reconocimiento al ilustre artista, según propuso el Sr. Herrero. L a bandera de Jos v e n d e dores de periódicos de M a d r i d 23. E n la calle de Augusto F i gueroa número 33, donde se halla instalada la Sociedad de Periódicos de Madrid E l Progreso, se celebró el domingo el acto de inaugurar oficialmente la bandera de la entidad, que sustituye al antiguo estandarte que figuraba en lo. actos oficiales. L a nueva ¡bandera, de seda roja, con los emblemas bordados en colores- sobre el modelo, hecho expresamente para la enseña por el dibujante Bagaría se hallaba expuesta sobre un estrado, desde el que los oradores dirigieron la palabra a los numerosos concurrentes al acto, Madrid. E n la Academia de Jurisprudencia disertó anoche el diputado a Cortes D Ángel Ossorio y Gallardo, sobre el tema expuesto. Ante el público acostumbrado que asiste a tales actos de la Academia, el Sr. Ossorio, después de exponer la s i tuación por que atraviesa el mundo, que obliga a los Poderes públicos de todos los países a adoptar medidas contra el avance revolucionario, expuso su convicción de que los medios excepcionales que hayan de otorgarse al Estado deben llegar a él por el cauce jurídico y legal. Consecuencia de este criterio fueron las censuras que el señor Ossorio dirigió a la ley de Defensa de l a República, que permite castigar a un juez por mediación de un agente de Policía, y abochornar ante la sociedad a quien tendrá después que juzgarla. Habló de la conocida proposición que, en unión de otros diputados, tiene presentada a las Cortes, en la cual se determinan los procedimientos jurídicos que los G o biernos podrían emplear en lo sucesivo para atajar la ola anárquica, a base de rapidez en la substanciación del procedimiento, supresión del Jurado en los delitos políticos y sociales, rápido sumario en los delitos de Prensa, que podían sancionarse por Jos T r i bunales en cinco días; disolución de asociaciones, sindicatos, etc. que sean considerados por sus respectivas faltas como perturba, dores de la paz pública, y otras medidas que se suelen aplicar gubernativamente por los Gobiernos en los diversos países, de más varia significación política, y que el conferenciante trata de afirmar y consolidar llevándolos a la legislación penal. E l Sr. Ossorio propugna su proposición de ley, temeroso del avance del fascismo y de la amenaza del comunismo, porque, ante el desatado furor de las pasiones, entiend que la Justicia es. el único remedio que puede tener virtualidad en los momentos presentes.
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