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MADRID- SEVILLA 25 DE MAYO NUMERO D E 1932. DIARIO ILUSTRADO. AÑO VIGE- 9.153 SIMO OCTAVO S U E L T O 10 C E N T S NUMERO REDACCIÓN: PRADO D E SAN SEBASTIAN. SUSCRIPCIONES Y ANUNCIOS, MUÑOZ OIJVE, CERCANA A T E T P A N SEVTLEA EL PROYECTO D E ESTATUTO CATALÁN A N T E LA OPINIÓN NACIONAL 1 Manifestaciones del señor Lerroux. Conjeturas acerca de la posición que fijará el señor Azaña en Ja Cámara en nombre del Gobierno. El señor Besteiro se propone que la discusión de totalidad quede terminada el viernes. Protestas y apelaciones patrióticas de corporaciones y entidades. La Asociación de Españoles de Ultramar, en defensa de la unidad nacional. Actitudes y juicios de la Prensa, i Comentarios y actitudes Importantes manifestaciones de don Alejandro Lerroux U n a conversación de interés Madrid 24, 7 tarde. Como siempre en estos días, la conversación de diputados y periodistas giraba ayer alrededor del Estatuto de Cataluña. E n un grupo que figuraban eí ex ministro D A b i h o Calderón, se discutía si D Alejandro Lerroux, en su discurso del viernes había dejado en libertad a su minoría para votar en contra o para abstenerse. E n aquel momento llegó a la Cámara el Sr. Lerroux. Los periedísias le interrogaron y el jefe radical se expresó en estos t é r m i n o s ¡Cuidado! Eso no está decidido todavía. M a ñ a n a se reunirá el Comité ejecutivo del partido, para tratar el tema, y pasado m a ñ a na lo h a r á la minoría parlamentaria. E n vista de la deliberación se a c o r d a r á lo que sea; pero siempre c o n e l fin de q u e l a minoría no aparezca dividida en el salón de sesiones, porque daríamos entonces un mal espectáculo. Como en el grupo se hallara el diputado radical Sr. Rey Mora, que mantiene dentro de la minoría una posición extremista frente al Estatuto, el Sr. Lerroux le recordó el mal rato que debió pasar en la tarde del viernes. -E n efecto- -le contestó el Sr. Rey M o ra- tuve una depresión de ánimo. -S i n embargo- -objetó, sonriendo, el señ o r Lerroux- con mi discurso ha sucedido algo análogo a- lo que ocurre con un chiste, que al principio nadie ríe y luego todo el mundo lo celebra con carcajadas. Se ha operado una especie de reacción, porque al fin han caído en la cuenta. ¿E n la cuenta de qué? -preguntó uno de los oyentes. -Y o vine aquí el viernes- -contestó don Alejandro- -para cumplir con un deber, y salí con la satisfacción de haberlo cumplido. A d e m á s aquel discurso forma parte de un jplán y ya se ha visto una parte del. re sultado. Otro de ios que formaban en el grupo dijo que la Prensa, en general, se había mostrado conforme con el discurso, salvo las críti cas respetuosas de El. Debate y A B C y una excepción de un periódico de izquierdas. ¿El Socialista? -preguntó el señor L e rroux. -E l mismo. -Pues no me preocupa, porque no lo leo. M e han dicho algo de. lo qué escribe y Ió: lamento. Y o cuando critico lo hag- o en forma; correcta y educada y no puedo dar beligerarjeia a los tjae sabiendo escribir mi airsu pluma en ¡a tinta que yo nunca uso. Volvió a intervenir el Sr. Rey M o r a quien hizo la. observación de que el S r Lerroux debió hacer un gran esfuerzo para- pronunciar el discurso del viernes, a lo que rápidamente contestó el jefe radical que le produjo, por el contrario, una grata satisfacción, porque jamás estuvo el partido radical más cerca del Poder que ahora. E n este momento el ex ministro Sr. C a l derón intervino para decir que las derechas intervendrían en el debate y que apoyarían el texto del propio Sr. Lerroux, sobre todo en el último párrafo del discurso del viernes. -Eso será una habilidad- -replicó don Alejandro- porque las cosas tienen su principio y no se pueden empezar por el final. -Pues entonces- -le objetó el Sr. Calderón- -nos referiremos a su célebre discurso del año 16. Entonces dijo usted que. no- le importaba ir del brazo -con las fracciones políticas más opuestas, a su, ideología con tal de mantener incólume el principio de la unidad nacional. Nosotros, las derechas, no tendríamos inconveniente en ir del brazo de usted si se convirtiera en defensor de ese mismo principio. -Y o afirmo- -repuso el Sr. Lerroux- -que no transigiré con nada que vaya contra la Constitución en materia de Estatutos. N o hablo de soberanía ni de unidad nacional; hablo tan sólo de la Constitución, que obliga lo mismo a usted que a mí. -E n efecto; pero nosotros demostraremos que el dictamen en muchos puntos es anticonstitucional. -L o s combatiré sin descanso- -exclamó el Sr. Lerroux. -P o r ejemplo, la Hacienda- -apostilló el Sr. Calderón. E l Sr. L e r r o u x Pero, ¿no vio usted en mi discurso cómo la rechacé y cómo dejé a un lado también el orden público? N i una cosa ni otra pueden admitirse. E l tope, para mí es la Constitución. Esta autoriza el que se formen regiones autónomas y las confiere determinadas. facultades. Esas las acepto en redondo; pero discutiré las que pueden concederse o no, según el texto constitucional. H a y que discutir con el mayor- detenimiento estas cosas, que son tan fundamentales para la Patria. U n periodista dijo que, según rumor público; había una fórmula para que se abrevie la discusión y en ella convendrían los distintos partidos políticos. Enérgicamente rechazó el Sr. Lerroux el supuesto. -Eso no lo: conseritir éjQ. üaca- -dijo- porque significaría Jagto como la aplicación. de ka. guillotina o Ja. estrangulación del debate. H a y que discutirlo todo, absolutamente, todo, y yo, cómo he ifoto ya el hilo, lo h a r é siempre que lo considere ooortuno. s 1 La reunión de los ministros sociay listas con el presidente -E l discurso del señor A z a ñ a- 7 F u é tema de todas las conversaciones, en la tarde de ayer, la reunión del Sr. A z a ñ a con los ministros socialistas, el sábado por; la noche. i Se le daba un extraordinario alcance político, y se decía que en esa conferencia fué examinado el punto de vista que eljefe delí Gobierno sostiene en orden al Estatuto de C a t a l u ñ a contrastándolo con las aspiracio- nes y los deseos del partido socialista. Se afirmó también- -claro que en la forma, un poco vaga y anónima de todos estos ru- mores- -que los socialistas habían manifestar do al jefe del Gobierno que la minoría v o taría la fórmula que el Sr. A z a ñ a había d a ofrecer en su discurso en el debate de l a totalidad, siempre que la legislación social: quedara como privativa del Poder central. Estos rumores causaron verdadero malestar en algunos sectores de la C á m a r a y los señores Maura y Alvarez (D. Melquíades) visitaron al Sr. Besteiro para hacerle presente el propósito de intervenir en el debate de totalidad, después del discurso de! señor Azaña. Con el mismo objeto, se entrevistó con el presidente de la C á m a r a el ex minis- w tro D A b i l i o Calderón. ¡E l Sr. Maura, y los otros dos parlamen tarios mencionados, entienden- -de esta o p i nión participa también el Sr. A l b a- que no es posible fijar un criterio por los distintos sectores políticos, sin que antes sea conocí- do el del Gobierno. E l régimen parlamentario exige que el Gobierno hable para que l a C á m a r a sepa a qué atenerse. E l Sr. Besteiro, después de oír a sus v í sitantes, dijo que consultaría ej caso con elf Sr. A z a ñ a por si éste quería usar de la p a labra mañana: jueves. S i fuera así, quedaría tocia la sesión del viernes para los discursos de los señores Calderón, Maura y Alvarez, y las rectificaciones de los señores Ortega y Gasset y Sánchez Román. E l malestar a que antes hemos aludido S 3 fundaba, no en la reunión del jefe del Gobierno con los ministros socialistas, sino en la creencia de que el Sr. A z a ñ a estaba dispuesto a. defender, no sólo el dictamen da la Comisión, sino a ampliarlo con alguna concesión más a. Cataluña. Repetimos que estos rumores parecían aventurados, mucho mas- cuando el. presidente del- Consejo no ha hecho 1 a menor manifestación ni en pro n i en. contra del- Estatuto y. sé ha- limitado a escuchar, los discursos que- hasta el momento presente se han pronunciado en el salón de sesiones. de Trabajo si- l a Los periodistas preguntaron al ministro ssamiUtái reunión con et