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A B C. J U E V E S 26 D E M A Y O D E 1932. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 20. propietarios, se han puesto fuera; de la ley. pero el orador cree que lo que han hecho a l parcelar sus fincas y venderlas es cumplir la finalidad del proyecto, pues ésta persigue; la división de la propiedad. E n los S O C I A L I S T A S H a sido una s i mulación. E l Sr. M A R T I N juzga otro motivo de sugestiva, el de los señoríos, pues también el sentido común rechaza que bienes legítimos que están dentro de la ley desde hace 120 años, qtie han cumplido todos los deberes fiscales, puedan ser expropiados, diferenciándose tales bienes de aquellos heredados; en metálico, que fueron, si a mano viene, dilapidados por otros herederos. Otra injusticia, es l a forma de l a expropiación, que fija el cinco por ciento para las fincas de veinte m i l pesetas y llega hasta el veinte para las doscientas m i l N o hay más razón que el capricho y -l a arbitrariedad para fijar los tipos. También estima injusta l a forma de pagó en metálico y en un papel especial, sistema que va a arruinar a honrados agricultores. U n a finca que valga cinco millones será expropiada en dos, y se pagarán éstos con veinte m i l pesetas en metálico- -o sea el uno por ciento- -y el resto en papel, del que no se puede hacer uso más que en décimas partes. Encuentra injusto el aumento progresivo en las contribuciones, pero estima que no se puede tratar de distinta manera al propietario de una finca más valiosa que a otro de otra de precio menor. Prosigue el señor Martín, interrumpido frecuentemente por los escasos socialistas que hay en el salón, y apoyado por los señores Ortiz de Solórzano, Casanueva y Estévanez. E l Sr. M a r t i n afirma que no hay hambre de tierras, sino de pan. E n c a s t i l l a nadie quiere el reparto de tierras; cree que hay que i r a la verdadera finalidad, para remediar el paro, y que justifica todas las medidas, que es hacer rendir a l a tierra toda la mayor utilidad posible; pero sin reducir a la tierra esta función social, sino exigiéndola del salto de agua, de la mina y de toda la producción. N o es lícito dejar sin el aprovechamiento debido el suelo; mas no olvidemos que con las lluvias de cuarenta centímetros al año y tierras altas y esquilmadas, no es el mejor sistema de cultivo el de parcelar, sino, al contrario, lo es cultivar grandes extensiones, para lo cual, en algunas comarcas, lo mejor sería variar parcelas. Protesta después de nuevas interrupciones del Sr. Alvarez Ángulo y continúa su discurso. Afirma que el proyecto ha quedado reducido a un proyecto de cincuenta millones de pesetas, que permitirá unas cinco m i l o sea a razón de unas trescientas por cada provincia, afectada por el proyecto. Recuerda que se destina solamente una peseta por cada ciento cincuenta del presupuesto a la agricultura, y afirma que todo está por hacer, por lo cual es prematuro implantar una reforma radical. Dice que siempre ha combatido el sistema de arrendamientos, porque no da fijeza al cultivo, y ahora encuentra en el proyecto l a paradoja de que se v a a favorecer el arrendamiento, en contra del propietario, para quitar a éste toda ilusión. Afirma qué el sistema de l a propiedad es el mejor para la producción de la tierra, y que hay que hacer propietarios a esos asentados del proyecto. Querer dar saltos ea ej vacío no es conveniente. Cree haber cumplido, con un deber al exponer su opinión sobre este trascendental asunto de l a reforma agraria. E l P R E S I D E N T E suspende l a discusión, levantando la sesión a las mueve y veinte. fa. explotación por el Estado, y el grado de compromiso de éste. Si los informes son favorables, puede tener l a seguridad Puertollano. de que el E s tado atenderá el informe técnico y lo cumplirá exactamente. E l Sr. C A Ñ I Z A R E S agradece las manifestaciones del ministro. Terminada la interpelación, se entra en el O r d e n del día. L e y de bases para la reorganización d e los servicios de C o r r e o s Se pone a debate este dictamen, y, sin discusión, es aprobado, después de retirados algunos votos particulares y enmiendas. P r o y e c t o de reforma agraria Se reanuda l a discusión sobre este dictamen, continuando l a de l a totalidad. E l Sr. M O R A N de l a Comisión, contesta a los anteriores oradores que consumieron turnos en contra del proyecto. Manifiesta que sólo el socialismo, desde el Poder, puede resolver el problema agrario. Cree que la reforma agraria es chica. E l Sr. A L T A B A S M u y chica. E l Sr. M O R A N Pero es una gran reform a (Risas. U n a gran reforma chica. (Más risas. Después expone su convencimiento de que para que España sea grande es necesario un período de catorce años de asentamientos. E l Sr. F E R N A N D E Z C A S T I L L E J O S examina las bases del proyecto y afirma que acepta el principio del dominio del Estado sobre el suelo. Manifiesta que no hay que olvidar que l a República vino por los votos de los campesinos y que las elecciones se hicieron por l a conjunción republicano- socialista, l a cual impide que se haga una legislación partidista. (Ocupa l a presidencia el Sr. Marracó. Estima necesaria l a reforma agraria, pero cree que se ha exagerado mucho respecto de lo dicho sobre los latifundios, pues no es cierto que l a tierra esté abandonada, toda vez que el sesenta por ciento está laborada debidamente, y el resto no lo está por falta de medios económicos. Combate el principio de l a retroactividad de la ley, y afirma que el inventario de fincas rústicas debe hacerse por declaraciones y no por investigación, lo cual permitiría saber qué tierras eran expropiables y cuáles no. N o cree justa l a expropiación de los señoríos, cuando los propietarios justifiquen el origen legítimo de su propiedad y ésta no exceda del número de hectáreas que caracteriza al latifundio. Termina diciendo que l a prosperidad de l a República depende de l a formación de pequeños propietarios. E l Sr. A L V A R E Z Á N G U L O Continuarían siendo esclavos. E l Sr. F E R N A N D E Z C A S T I L L E J O Esclavos serán si triunfan vuestras doctrinas. E l Sr. D E L R I O interviene en el debate. E n los principios de su discurso discute en un diálogo con el Sr. Casanueva la buena o mala fe de los contratos formalizados después del 14 de abril, pues el orador entiende que se fué a l a mayoría de ellos para prevenirse contra l a aplicación de l a ley agraria. E s opuesto a una expropiación a rajatabla de los señoríos, porque no quiere que esta ley lesione intereses en l o que éstos tengan de respetable. Dice que los arrendamientos de tierras en que se contrataba que las mejoras introducidas quedarían en favor del dueño de la finca se hacían precisamente, como consecuencia de esta cláusula, mucho más baratos, y por eso consid era i n justo que la ley imponga al dueño la valoración y pago de aqus iag lejanas mejoras. r Cree que el radicalismo que muchos creen resolvería el problema sería el de publicar una ley con dos artículos: primero, prohibiendo, el arrendamiento, y segundo, expropiando l a tierra y entregándola al que la cultiva. (Rumores. Pero, esté radicalismo no lo quiere el Gobierno n i l a Comisión, y aún así estima el orador como una injusticia la base que, considerando a la tierra como instrumento de trabajo y no de renta, va a arrebatar pequeñas propiedades heredadas por personas que viven, en puntos lejanos de su propiedad, de un pequeño sueldo, con l a modesta ayuda de l a renta. Censura el sistema de indemnización que marca el proyecto, a base de las valoraciones catastradas, pues se dará el caso de que se indemnizará con una cantidad injustamente menor al propietario que haya mejorado sus fincas o pagado por ellas, una can- tidad mayor de l a que figura en el Cataso y P el contrario, tendrá derecho a mayor indemnización de la que, en realidad, corresponde a los dueños de fincas que, como algunas de Ciudad Real, devastadaá por la filoxera, tienen hoy un valor. infinitamente menor que el que figura en el C a tastro, por estar éste confeccionado en tiempo anterior al de l a plaga, época en que los viñedos fueron considerados como de p r i mera. tr or También combate el régimen que se trata de implantar con los bienes comunales, pues afirma que muchas dehesas boyales, faltas de arbolado y sin aprovechamiento posible de leñas. y pastos, han sido repartidas entre los vecinos que las utilizan como propiedad privada, y habiéndose creado esta situación viene ahora el proyecto a desposeer a estos vecinos de tales tierras. Considera el punto más peligroso de l a reforma esa ocupación temporal que se hace con los asentados antes de l a expropiación, no obstante el deseo de la Comisión de que no exista interinidad en la posesión de l a tierra... Cree que l a reforma será un éxito con la aplicación del artículo sexto, que se refiere a las tierras beneficiadas con mejoras ejecutadas por el Estado, debiendo tenderse a aumentar el cultivo intensivo, pues es evidente que si a un campesino de la Mancha se le entregan treinta o cuarenta hectáreas de esa tierra calcárea, situada a 700 metros sobre el nivel del mar, esto representa condenarle al hambre. E l S r A L V A R E Z Á N G U L O E s o pensamos los socialistas. E l Sr. D E L R I O Sería necesario entregarles 150 hectáreas, y esto no es posible, porque habría que duplicar la extensión de la tierra. Sólo el aumento de la zona regable puede resolver el problema. Terminó con un elogio al ministro de Agricultura. (Aplausos. (E l Sr. Domingo y- otros diputados se acercan a felicitar al orador. E l Sr. M A R T I N (agrario) habla de los proyectos que se han sucedido hasta llegar al actual, el que suprimiendo muchos extremismos merece, no obstante, censuras que ha de exponer con objetividad y altura de miras. E l primitivo proyecto era el predominio de l a imaginación sobre la realidad; no representaba nada serio y proponía el asentamiento absurdo de 7. S. 000 familias. Las 500 pesetas por hectáreas que requieren los cultivos representaban 750 millones de pesetas, y el proyecto sólo consignaba diez. Afirma que todas las leyes de l a República han creado la depresión y el colapso de l a agricultura, en la que reina el pánico, por lo cual una ley de reforma agraria no puede ser menos oportuna. Se refiere a las leyes de revisión de asentamientos, utilización de obreros locales, aumento de l a contribución, etc. Para combatir el proyecto no se necesita ser jurista, sino aplicar el sentido común. Este rechaza el principio de la retrpactiyidad. Añade que, según dice, los
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