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D O N CARLOS ARN 1 CHES OPINA SOBRE LA PRODUCCIÓN ESPAÑOLA N o hace mucho tiempo, cuando entre escritores y artistas españoles se inició el desfile hacia Hollywood, recibió D Carlos A r ruches ofrecimientos tentadores para trasladarse a Cinelandia. Se excusó reiteradamente, seguro de que, con la implantación del cine sonoro, no t a r d a r í a en abrirse un vasto campo de posibilidades a la cinematografía nacional, y pensando así terminó por rehusar de un modo definitivo aquellas proposiciones. Por tratarse de una personalidad como la suya, tan íntimamente vinculada a l a historia de nuestro teatro contemporáneo, hemos creído de interés conocer su opinión sobre el cinematógrafo en general, y especialmente acerca de la producción española. -Estoy convencido- -comienza diciendo- -de que no existe entre el teatro y el cinem a t ó g r a f o esa rivalidad, ese antagonismo que muchos se han obstinado en demostrar. Son manifestaciones de arte absolutamente distintas, con elementos propios cada una de ellas. E l error está en querer buscar entre ambas puntos de semejanza. E n el teatro, la fuerza emotiva radica en el diálogo en el cinema, el verdadero interés está en la acción. E s indudable que hoy encuentra este último un auxilio eficaz en la palabra, pero no debe olvidarse que en él tiene el vocablo un valor puramente fonético; es un sonido más entre los muchos que se registran a lo largo de un film. T a n esencial- -continúa- -es esa diferencia, que, en mi opinión, cuando un autor dramático pretende escribir para el cine- matógrafo, debe desposeerse en absoluto del influjo que sobre él pueda ejercer la técnica teatral. Y o que estoy haciendo ahora des argumentos de película, tengo, como quien dice, un traje distinto para cada clase ele trabajo, y llevo m i escrupulosidad a tal extremo, que cuando escribo para el cine me instalo en un despachito pequeño, en el último rincón de la casa, huyendo del ambiente que me rodea en este otro donde tantas comedias he escrito, y en el cual me sería difícil olvidar totalmente el teatro. ¿E s ésta la primera vez que escribe usted argumentos cinematográficos? -L a primera. P o r cierto, alguien dice que los autores dramáticos hemos fracasado en el cine por no advertir esa diferencia a que antes aludía. P o r lo que a mí respecta, no puedo admitir esa censura, pues m i intervención en las adaptaciones cinematográficas que se han hecho hasta hoy de algunas de mis obras se ha limitado a otorgar l a autorización correspondiente. E n adelante v a r i a r á n las cosas; precisamente porque soy yo sólo quien realiza ahora la labor, aceptaré de buen grado, sea cual fuere, el fallo de Ja crítica y del público. ¿Q u i e r e usted decirme cuáles son sus puntos de vista en relación con el problema actual de l a cinematografía española? -Pie leído su último artículo en A B C, y con suscribirlo íntegramente quedaría contestada esa pregunta; pero a todas las razones que pone usted en él de manifiesto, y que deben obligar por igual, de un lado al Gobierno, para que proteja a todas las Sociedades productoras de cine español, y de otro a producir películas españolas a El ilustre comediógrafo D. Carlos quienes se crean capacitados para ello, hay que añadir otras de carácter puramente esArniches, de quien reproducimos en estas páginas interesantes declaracio- piritual y artístico, porque hora es ya de que no. suenen en español palabras dichas nes acerca del cinematógrafo en geen inglés, y que añaden a l a falsedad del neral y especialmente de la producción sonido el exotismo de sentimientos y pa de películas españolas. Una sola dehesas barras de Jabón Gal para la barba, produce espuma suficiente para que pueda usted afeitarse a diario durante varias meses con toda suavidad ssfssf, JABÓN GAL para y confort yRecuerde bien esto cuando vea a su proveedor; y pídale una. Lo más práctico confort. y agradable; esto cuando prepara la barba; lo indispensable para un afeitado Recuerde bien lo que mejor ve y agradable; lo que mejor prepara la perfecto. perfecto. n- ontacto de la barraque nola cara humedecida, la calidad con se seco. Una espuma de brocha tofe, -con uniformidad la barba, Tras un ligero contacto de la barra con la cara n base del pelo. Losir humecte hace brotar una espuma abundante, que no se seca. Una espumaiara l a hoj- de co, pi especial, espesa, untuosa, que cubre con umform, dad la barba, sin apelotonarse ni dejar huecos, y que llega a la misma base del pelo. La hoja corre luego suavísima, sin irritación ni molestia alguna para ¡a piel. J m, i, gs SmliMémam