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A JE D REZ Negras: Rubinsíein. ENEMIGA TEÓRICA A L O S T O R N E O S D E EQUIPOS semana pasada, que en la igualada a que lian llegado en el torneo de equipos de Clubs de primera categoría el Barcelona y el RuyLópez- Tívoli, considero muy aventurados los pronósticos del desempate, a pesar de que en el Club primeramente citado hay algunos valores más notorios. Respecto al campeonato social de primera categoría del Club Barcelona, puedo manifestar que la prueba eliminatoria que ya debe estar a punto de concluir para seleccionar a los siete jugadores que con los ocho ya anteriormente clasificados habrán de i r al toineo final, ha despertado grandísimo interés, por l a calidad de los concursantes, marchando en cabeza V i l a r n a u y Ga. rrigosa. seguidos por Sunyer, Rafael Lloréns y Rivera. E s muy probable, por lo tanto, que Sunyer, el sutil compositor, y Garrigosa, el activísimo ex tesorero de la Nacional, nos demuestren con su éxito, que yo espero y deseo, cómo no son incompatibles las íacultades artísticas n i las condiciones directivas con la especial competencia y espíritu de l u cha que se requieren en un torneísta. Además, marcha también muy avanzado el campeonato infantil de ambos sexos, patrocinado por el mismo Club Barcelona, y cuya organización puede decirse que se debe a la iniciativa de los Sres. Santasusagna, Motero y Carreras. Como resultado de las eliminatorias, han pasado a finalistas, en la clase A los niños J Vinuesa, A Garrigosa, S. Gavín y A Santasusagna. y en l a clase B J Jover, J Santaló, M Alvarez y J Argimón. Jj A E n homenaje a l a memoria del SIE maestro Colle, inserto a continuación una de sus más bellas partidas, que pone de relieve las posibilidades de ataque a que da lugar el sistema por él preconizado en la apertura de dama y que lleva su nombre, partida en que vence magistralmente al profundo y enigmático Rubinstein. To- neq de Rotterdam. Apertura de la dama, sistema Colle. Blancas, Colle; negras, Rubinstein. i P 4 D P 4 D; 2. C 3 Á 1 R C 3 A R 3. P 3 R P 4 A D 4. P 3 A D (jugada que inicia el sistema Colle, al parecer inocente, pero que da gran solidez v elasticidad al ataqué blanco) C D 2 D 5. C D 2 D D 2 A D (aquí suele jugarse P 3 R pero las negras, equivocadamente, esperan ganar un tiempo prescindiendo de este avance intermedio de peón de rey para avanzarlo de pronto dos pasos en el contraataque liberatorio a que generalmente se lanza la defensa en esta apertura) 6. t D 4 T! (clavando el caballo e imposibilitando que las negras realicen el avance de peón proyectado) P 3 C R 7. P 4 A D (enérgico y originr, A ¿C 8. P A X I i CXP; 0. P 4 R C 4 D- 3 C 10. D 2 A D 3 D 11. P 4 T D P 4 T D 12. P 5 D 0- 0; 13. A 3 D C i C (maniobra interior, típica del estilo de Rubinstein, pero que en esta ocasión no logra éxito ante el ataque preciso de Colle) 14. 0- 0, C 3 T 15. A X C (puede apreciarse que el cambio de alfil hace ganar dos tiempos al blanco, desembaraza su posición v coloca- la T D negra en mala postura) T X A IÓ. C 3 C, P 4 A 17. PSR! DXPD; 18. C X P A TiT; 19 A 5 C, T i R 20. T D i A C 2 D 21. T R 1 D (esta entrada en juego de la torre blanca resulta decisiva. Véase el diagrama) 1 n Hia i ws l i n a de las más bellas partidas del maestro C o l l e E n la actividad ajedrecista barcelonesa, tan intensa como de costumbre, destacan actualmente dos clases de pruebas: los campeonatos individuales dentro de cada Club, y los campeonatos de equipos entre Clubs de l a misma categoría, que hay que reconocer son los concursos que despiertan mayores entusiasmos por la especial modalidad que allí reviste l a afición, constituida en una proliferación extraordinaria de Clubs y Peñas muy superior en nú ¡mero a los eme, por ejemplo, cuenta París, que mantienen su personalidad por minúscul a cue sea con un tesón parecido al que desp egaban las ciudades de la antigua Grecia en sostener su independencia, y mientras rehusan obstinadamente toda fusión en agrupaciones sociales de mayor amplitud luchan con denuedo por conquistar l a supremacía entre los demás. Cierto que muchos Clubs implican gran cantidad de aficionados, circunstancia muy satisfactoria, pero también suponen diseminación de recursos y multiplicidad de gastos de administración a l a vez que muchos d i rectivos, muchas Juntas de gobierno, mucha competencia en l a vida de relación y a través de la Federación regional, y, por lo tanto, mucha política. D e aquí que en el ajedrecismo barcelonés tenga, a m i juicio, m u cha más importancia l a actividad directiva que la propiamente técnica y que los torneos de equipos, ue son l a manifestación técnica más pobre, pero que se enlazan más estrechamente con l a política de los Clubs, obtengan mayor relieve que los campeonatos internos de los mismos, que marcan, sin em bargo, los índices más puros de valoración de las capacidades individuales. ¡Dejo sentado simplemente el hecho con un criterio imparcial, sin ánimo de censura ni alabanza y sin pretender entrar en deducciones, pero sí creo deber exponer suma ¡riamente las razones de m i enemiga teórica ja los torneos de equipos que, convincentes en otros deportes, como el fútbol, rugby, base- ball, regatas, etc. los cuales se prestan a la combinación de los esfuerzos i n dividuales de los ejecutantes realizados bajo (Una dirección común- -y esto es lo que me! jor define toda lucha colectiva- no son ¡apropiados al ajedrez, campo que sólo permite el combate singular entre dos cerebros ¡según ya proclamó Lasker, pues en el taiblero no hay ejecutantes, cemo no designe ¡mos así a las ficha; no hay más qtie dos ¡directores frente a frente, y así en los denominados artificiosamente torneos de equi! pos ajedrecísticos, los resultados no pueden obtenerse por combinación sino por agregación de esfuerzos individuales realizados autonómicamente. Y todavía a esta íormi! dable objeción de fondo pueden añadirse ¡otras muchas de forma que afectan al sisjtema de clasificación, bien se atienda en él al número de matchs o al de puntos ganados, ¡y que pueden dar lugar a que el título con! seguido legalmente sea, sin embargo, muy discutido. Pasando de esta salsa de consideraciones, más o menos atinadas, a la verdadera perdiz de la crónica, o sea a la noticia que es generalmente lo más substancioso, aunque otra cosa pretendamos, como adobadores, algunos cronistas- -hay que brindar la salvedad al puntilloso espíritu de clase- diré con alj- ún retraso, por no haber podido escribir la 1 m m WM, tií W 9, wg mm éñj, m p W MI n W fíM ai ü laír Blancas: Colle. Posición después de l a jugada 21 A blancas. DXC; 22. D 3 C R i A 23. T X D C X T 24. D 5 C C R 25. A 3 R, C i D 26. C 4 D C 3 A 27- C X C P X C 28. D X P A D T i C 29. P 6 R T X? 3 A 6 C T 7 R 31. D X T y las negras abandonaron porque reciben mate inevitable a la jugada siguiente. 3 POR. J O H N S O N L a clave es: 1. AXP! con las siguientes variantes: ...1. P 5 A originándose una quíntuplo continuación; 2. A 8 D A 7 R A 6 A A X P A- j- y X P con mate a la s i guiente. S i P 3 C viene una doble continuación con 2. R 7 C 0 A 6 T para dar mate con el alfil. S i P X P 2. D X P 4 A etcétera. S i A S D, 2. D 5 D- f- etc. S i A ó A 2. A 2 D etcétera. S i A 7 C, 2. A i A etc. S i ...1. T 1 C, 2. D X P A etcétera. S i C 5 A 2. D X P R E l número elevadisimo de lectores de estas crónicas que, defiriendo amablemente a mi invitación, se han molestado en remitirme el resultado de sus cálculos para resolver este embrollado problema, me ha dejado muy reconocido y al mismo tiempo muy satisfecho, pues he podido comprobar, aun en muchos de los que no han acertado l a solución exacta, claridad de exposición, i n ventiva y facilidad analítica. Además, esta correspondencia indica elocuentemente, -por el entusiasmo que- la i n forma, por los juicios- y observaciones que encierra y por su misma exuberancia cuantitativa, un ímpetu vital en el resurgimiento de la afición y un apoyo a mi modesta labor, que me estimula a proseguirla con mayor confianza y ardimiento. Tales resultados me incitan además a renovar l a experiencia, asegurándole condiciones de periodicidad con el establecimiento de concurso de problemas seleccionados de diversas clases, y espero que el acicate espiritual que representan habrá de producir frutos- beneficiosos. H a n remitido solución exacta, y les envió mi felicitación, los siguientes señores: P. Mendizábal, d e B i l b a o José María A r nao, de Cartagena; el laureado pintor F e r nando Labrada, de M a d r i d Ramón M o r e no, de Cartagena; Sergio Cuervo, de M a drid M Carbonero, de Granada; doctor J Benito de Castro, de V i g o Felipe M a r tin, de M a d r i d Rodrigo Rodríguez y Faustino Foraszeti, de Llanes; el padre agustino Mariano de los Bueis, de Madrid E m i lio Fernández, teniente del regimiento 3 6 D. Abzagán, de M a d r i d Eugenio Gómez, de Sevilla; Julio Cjuiroga, Javier P u i g y L u i s Candeira. de V i g o Ramón Enríquez, de San R a f a e l Lorenzo M i l l o de Valencia; Pedro Castro Domínguez, de Málaga; H i e r e n de Noretía; Cipriano Sébasüáa Triarte, de Sevilla; F y J Maldonado, da M a d r i d Antonio Leizadr, d A a f R etc É S O L U C I Ó N A L P R O B L E M A N U M E R O 4 S,
 // Cambio Nodo4-Sevilla