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El g r a v e conflicto de la siega en Toledo. He aquí a la comisión agraria que, en representación dé los distritos de Illescas. Torrijas, Tala- vera, Puente del Arzobispo, Escalona, Ocaña y Toledo, se reunió ayer con el ministro de Agricultura, los diputados de la provincia y elementos obreros, para tratar de las bases de trabajo. (Poto Duque. el trozo que se halla más alejado de las solfataras que sin tregua humean nieblas blancas y amarillentas, de donde se exhala un L o s reinos de Plutón olor insoportable a azufre y a lejía. E l fuego es, de todos los elementos, el U n a de las solfataras es un enorme hoyo, que menos ha sojuzgado el hombre. Como donde hierven con gorgoteo temeroso olas la tierra, el aire y el agua, ha tenido que de un obscuro barro semilíquido. De vez en Iluminarse y doblar l a cerviz al poder de vez surgen al exterior grandes burbujas de los humanos, reservándose, cual aquéllos, el gases, que estallan sordamente, enviando al derecho de ías rebeldías destructoras y de aire un aliento mefítico, v aumentando el las insurrecciones catastróficas; mas realvapor, que flota perennemente sobre aquella mente conserva su primitiva independencia olla infernal. N o es prudente acercarse mucasi intacta, y sólo ha cedido la mínima parcho al borde, mordisqueado por la ceniza te de su poder que significa su servidumcorrosiva del humo y del calor, y del que bre en calderas. y cocinas y su participación se desprenden a ratos pedazos de tierra, atenuada en calefacciones y guisos. que desaparecen en el hervidero. Quien cayese allí, perecería irremediablemente. E l Además, el fuego no se manifiesta jamás guía, para que el turista se entere bien del con sosiego. Nunca está en calma, como a curioso espectáculo, da, de cuando en cuanveces el aire y las aguas, ni ofrece tampoco do, fuertes patadas en el suelo o arroja all a serena dulce acogida con que algunos gún pedrusco, y todo el cráter parece extreparajes de la tierra reciben a los hombres. mecerse y resuena a hueco, pues parece ser E l fuego se manifiesta siempre con violenque la costra sólida sólo tiene de profuncia, con estrago, con destrucción irremediadidad unos pocos metros. También el atreble, o cae del cielo con la centella y el rayo, vido cicerone realiza una curiosa experieno surge de la tierra en llamas de volcán, cia, y es la de acercar una antorcha encenen hervideros de fango ardiente, en lavas dida a cualquiera de los muchos agujeros destructoras, en lluvias mortíferas de cenihumeantes que hay esparcidos entre las rozas asfixiantes. cas y las cenizas. Hacer esto y aumentarse, Los reinos de Plutón son casi en su totasin que se sepa por qué, l a humareda de lidad subterráneos y ocultos. E n ellos es selos otros respiraderos, es todo uno, probánñora la penumbra, esclarecida a veces por dose así que hay comunicación entre ellos, y el rojo Harnear de los fuegos escondidos que el cráter entero es como una inmensa bajo la superficie de la tierra. P o r eso y espumadera. Además de la gran solfatara por no reinar en tan temibles lugares, la hay otra, de donde nacen vapores ardientes, pobre Proscrpina lloró tan amargamente que hacen hervir gruesos granos de arecuando el dios de los Infiernos la raptó con na, y junto a los cuales se cría en vegetaviolencia, en ocasión de estar la infeliz reciones minerales azufre esponjoso y de pucogiendo con sus amigas flores en una prarísimo color. Allí, envuelto durante horas dera primaveral. y horas en los hirvíentes humos, ofrece Plutón se manifiesta al hombre parcaestas curiosidades al viajero un robusto momente. Los volcanes son raros en la tierra, zallón, que por su vigor demuestra lo sano y lo mismo las otras exteriorizaciones de su de aquella atmósfera, al parecer irrespirapoder. Por eso es tan curiosa l a solfatara ble. P o r las laderas del cráter suben más que, no lejos de Puozzoli, el lindísimo puefumarolas, semejando hogueras humeantes blo próximo a Ñapóles, se muestra al cuy grisáceas. Parece ser que los fenómenos rioso turista, coronado de humos, vapores de la solfatara tienen estrecha relación con y neblinas punto menos que infernales. los del Vesubio, y que casi se extinguen E n tiempo remotísimos, anteriores a los cuando el terrible monte lanza lavas y se histórico. hubo r lí el cráter de un volcán. sacude en terrible sacudida. H a y por lo Toda aquella región es como una criba de tanto, unión entre ambos fenómenos. P o r agujeros, abismos, grietas, hendiduras y esdebajo de valles y colinas, del mar azul y peluncas, que comunican más o menos con del alegre caserío de Ñapóles los vecinos de las hirvieutes calderas que rugen bajo los Plutón se comunican. Temerosa vecindad pies de los hombres. para la espléndida Partenope, donde tan Razones geológicas cerraron un día el amable y fácil es la vida, y que un día, como cráter del volcán. Poco a poco se fué colya otras veces, puede escuchar, espantada, mando la enorme cavidad, se enfriaron las rugir bajo sus pies a su terrible vecino, el rocas candentes, las cenizas sufrieron los fuego. cambios precisos a su fertilidad, nacieron algunos musgos, unas pocas hierbas. H o y en MAURICIO L Ó P E Z R O B É R T S uno de los extremos del extinguido cráter Margues de l a Torrchernipsa, crecer, unos árboles. Mas esto sucede sólo ei: CROQUIS ABC EN LONDRES L a seguridad en las carreteras De los veinte mil policías que prestan servicio en el distrito metropolitano de L o n dies, m i l quinientos se dedican principalmente a dirigir la circulación del tráfico. Igual misión incumbe, en total, a cuatro mil quinientos de los cincuenta y ocho m i l polizontes que completan el Cuerpo policiaco de Inglaterra. Como cu todas partes, la labor de esos funcionarios tiene un doble fin: simplificar la circulación y velar por el cumplimiento de las leyes, encaminadas a evitar los accidentes. Á disminuirlos tiende también una entidad particular, muy activa y de actuación singularmente eficaz- -The National Safety First Association- que cuenta con el apoyo oficial y con una organización- extensa y admirable para combatir las causas de dichos percances mediante la instrucción del ciudadano en la realidad de los peligros que le amenazan cada vez que coge en sus manos el volante de un automóvil o que sale a pasear por las calles o los caminos. Las Sociedades automovilistas, que en Inglaterra son de una importancia y utilidad realmente extraordinarias, cooperan, asimismo, a esos fines, y otro tanto hacen las escuelas públicas al explicar a sus alumnos el significado de los carteles que cuelgan de sus muros, y que tan vivamente llevan a la imaginación infantil la inminencia del riesgo que surge de la menor imprudencia. A pesar de todo esto, la cifra de los accidentes alcanza al cabo del año proporciones realmente aterradoras. E n 1930, más de siete mil muertos y cerca de ciento ochenta mil heridos; en 1931, cerca de siete m i l muertos y más de doscientos m i l heridos. Esto representa un promedio diario de veimv, te muertos y unos quinientos cincuenta heridos, o sea un número mayor de bajas, al cabo del año, que las que sufriría un ejército en una guerra colonial, capaz de preocupar a cualquier país europeo; y al cabo de un quinquenio más bajas que las sufridas por el Ejército inglés durante las guerras napoleónicas. Semejante estado de cosas lleva la inquietud al Parlamento británico, que es el llamado a legislar en la materia, y si la opinión pública no exterioriza un temor más vivo o una protesta más ruidosa, no es por cinismo o por indiferencia verdadera, sino porque la interminable relación de accidentes de automóvil, que diariamente aparece en el capítulo sucesos, la tiene reducida a un estado de insensibilidad parecido al que producen las
 // Cambio Nodo4-Sevilla