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A 3 C. S Á B A D O 28 D E M A Y O D E 1932. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 24. se ha olvidado ya de que el insigne pensador ha iluminado fuertemente ese tema. Y; es que hay muchos motivos para creer que en una C á m a r a no es la razón, sino la pasión la que impresiona. L a Corona se opuso siempre a las autonomías. ¿V a m o s a imitaría? ¡J a m á s! (Grandes aplausos. E l Sr. A z a ñ a llamó ayer argumentos cursis a los que se apoyan- -frente al Estatuto- -en la Historia de los Reyes Católicos. S i no hubiese lanzado ese calificativo, no tendríamos tan a mano uno para el argumeuto copiado. S i gobernar bien fuese hacer todo lo con trario de lo que han hecho las Monarquías, sería muy d i f í c i l y muy pintoresco. H a y problemas que e s t á n m á s allá de las formas del régimen. E n tiempos de la Monarquía se usaba también el suero antidiftérico. Sería pueril gritar ahora: ¿Vamos a imitarla? ¡J a más! Pero, poco después, dijo el Sr. A z a ñ a N o hay tantas concesiones en ese E s tatuto como las contenidas en los fueros de las antiguas regiones. Y a lo hemos dicho: E n la Historia hay recursos para todo, hasta para contradecirse veinte veces en una hora. Nos gustaría que el Sr. A z a ñ a rectificase una afirmación de su discurso; é s t a E l mejor modo de conocer a una persona es saber a qué móviles achaca las acciones ajenas. E l Sr. A z a ñ a sabe que esto no es verdad, porque él atribuye siempre, con desdén profundo, a afán de disparatar, a estupidez, a tontería, a cursilerías, las ideas de sus contradictores. Y él sabe que él no es tonto. Pronunciar un discurso muy grande, no es lo mismo que pronunciar un gran discurso. Quizá hoy no se hable nada del hombre que verdaderamente ha pronunciado uná pración maravillosa, ayer, inmediatamente antes de que le fuese concedida la palabra a Azaña. F u é l a voz de la sabiduría, de l a razón, de l a serenidad. Sin. inmodestia, sin desplantes, sin adjetivos gruesos, sin palabras altisonantes y también sin palabras tan plebeyas como chinchar -llevada esa ayer tarde al Diario de Sesiones por el presidente- F u é la voz de un hombre ilustre, que ya en su anterior intervención se remontó sobre la Cámara, y al que nos es deliciosamente grato reiterar una antigua admiración; la voz de un hombre que no se revela, sino que se confirma: la de D Felipe Sánchez Román. -W. Fernández Flores. úí acuerdos previos, pues uno y otro han pronunciado sus discursos sin ponerse de acuerdo, ni conocer cada cual las opiniones del otro. S i en las Cortes existiese una mayoría en contra de l a doctrina expuesta deberíamos abandonar el banco azul y entonces- -dice- -yo t o m a r í a balcón para ver pasar l a discusión del Estatuto; y ya veríamos quién reiría el último. Recuerda que afirmó un día que la Constitución debía ser pequeña y no para repercutir en tiranías, sino ligera, para dejar l i bres y desinteresados los movimientos del país. Define lo que es el pueblo que todos los días nace y muere un poco, y a él corresponde darse l a Constitución; también la lengua es una cosa viva, y un todo vivo adulto es ese pueblo que no puede admitir una Constitución ajena a su voluntad. P o r eso el pueblo se ha dado l a Constitución que le apetecía, y con ella vamos resolviendo el proyecto de las autonomías. A h o r a bien, cuando algún diputado se levante a combatir el Estatuto no se le debe imputar una voluntad no legítima; tampoco se puede oponer frente a un regionalismo catalán un regionalismo castellano. L a diferencia política más notable entre catalanes y castellanos es que éstos ven siempre al Estado delante de ellos y los catalanes interponen una serie de blancos sentimientos. Protesta del ambiente pequeño con que se quiere hablar en Castilla; a los castellanos- -dice- -nos basta nuestro destino que es un sentimiento de universalidad. Invita a la C á m a r a a que se sume al E s tatuto, que es una obra de pacificación q; v ha de evitar tendencias contrarias al progreso. A d e m á s E s p a ñ a necesita urgentemente estar bien gobernada y es preciso marchar. E l país está en pie y hoy es más difícil gobernar que hace cincuenta a ñ o s pero a E s p a ñ a no ha de faltarle el buen entendimiento. A los republicanos y socialistas les compete la mayor responsabilidad en el porvenir. N o queremos seguir siendo mantenedores de un ascua mortecina, sino transferir esa tea que nos transmitieron las generaciones anteriores a las que nos sigan encendida y briliate. Termina con un párrafo lírico, dedicado al porvenir de E s p a ñ a (Grandes aplausos de la mayoría y de algunos concurrentes a las tribunas. A continuación el presidente levanta la sesión a las diez de la noche. 1 los. que pueden substraerse a los desvanecedores efectos de una ascensión demasiado brusca e inesperada. Su discurso de ayer ha sido farragoso en sus primeros seis cuartos de hora. N o i m porta lo que digan- -fingiendo una desmedida admiración- -los políticos interrogados por los periodistas. Y es que los periodistas para que tales encuestas apareciesen sinceras no debían preguntar: ¿Q u é le ha parecido a usted el discurso? sino: ¿L e ha convenido a usted el discurso? L a atención fatigada después de casi seis horas de vigilancia no permite que el espíritu tenga la agilidad necesaria para hilvanar bien los párrafos de una crónica. Séanos permitido volcar tal v como han sido tomadas en l a tribuna algunas notas de la sesión. Las bases de Manresa, la Asamblea de parlamentarios de Barcelona, la Dictadura, el pacto de San Sebastián, l a revolución francesa, Felipe I V el conde- duque de O l i vares, los Reyes Católicos, los comuneros, los carlistas... ¡Viejos y conocidos encantos del tradicional recorrido histórico tan amado por los oradores en Cortes! ¡Cuántas veces nos has adormecido! Pero continuará ocurriendo así, porque l a Historia es tan ancha y tata larga que siempre puede encontrarse en ella un camino para ir a parar a donde nos dé la gana. Todos los días g r i t á i s ¡H a y que hacer una E s p a ñ a nueva! Y eso queremos todos. Entonces, ¿por qué tanto mirar para atrás? S i A z a ñ a reconocía ayer que no pueden medirse las acciones de los hombres de otros siglos con el metro de las ideas de hoy, que ellos no sospechaban, ¿por qué no aplicar estas ideas de hoy a los hombres que vienen con ideas de otros siglos? ¿N o es m á s gloriosa empresa para la República crear una E s p a ñ a nueva que encadenarse a las Tejeees de E s p a ñ a? Aquí hace falta un gran partido desde hace mucho tiempo: el de los iconoclastas de la Historia. ¡Oh- -se dice- no podemos prescindir de la H i s t o r i a! Pero la Historia no tiene m á s que una fatalidad: la que le damos los hombres. Estos particularismos- -ha dicho el presidente- -forman la riqueza espiritual de E s paña. Ortega y Gasset afirmó acerca de esos particularismos algo más profundo y exacto. Pero es curiosa la memoria de los políticos. Parece, cuando se aplauden aquellas palabras del presidente, que todo el mundo Acotaciones de un oyente Cuando se publicó m i comentario al discurso de D Alejandro L e r r o u x algunas personas me preguntaron: ¿P u e s que quería usted? ¿Q u e derribase al Gobierno? Sin embargo, yo no me refería más que a ia debilidad de sus juicios sobre el Estatuto. L a gente vive demasiado sobresaltada. De buena o de mala fe se achacan al adversario intenciones que nunca han cruzado por su imaginación. ¡Derribar al Gobierno! P a r a q u é? Somos muchísimos los españoles que si recibiésemos el encargo de facilitar nombres para un nuevo Ministerio no sabríamos qué decir. Lamentablemente, en E s p a ñ a no hay a ú n n i n g ú n hombre que merezca la fe de los ciudadanos, que no esperan nada más que estar bien gobernados. Cierto que se hace una gran propaganda de Azaña, pero no ha hecho a ú n cosa alguna que justifique la reputación de cerebro excepcional que quieren crearle. Parece ser únicamente un hombre de inteligencia bascante para llevar una cartera y de vanidad unciente para creer que puede llevar un mundo sobre los hombros con la misma tranquilidad que si llevase una mosca. Esto, sin- err; barg 0, merece disculpa, porque pocos son AUTOMÓVILES P A R A VIAJEROS LINEA D E L A SIERRA ÓMNIBUS SAURER Oficinas, Adriano, 22. T e l é f o n o 25339 Salidas de Sevilla: 8 m a ñ a n a y 4,15 tarde. Salida de Rosal: 5 m a ñ a n a para llegar a Sevilla a las 9,45. Salida de Cortegana: 3,50 tarde, para llegar a Sevilla 8 noche. Se puede permanecer en A R A C E N A SEIS horas para visitar la famosa G R U T A D E I Í A S MARAVILLAS LINEA D E ALCALÁ D E GUADAIRA. Ó M N I B U S DION BOUTON Oficina, Almirante Lobo, 18. T e l é f o n o 22680 Servicio cada hora, desde las ocho de la m a ñ a n a hasta las ocho de la tarde. Ultima ss. da de A l c a l á 12 noche, y de Sevilla, 1; 30 madrugada L I N E A D E CARMOIíA Punto de partida en Sevilla Plaza de la R e p ú b l i c a (esquina a l a calle Cabo Noval) T e l é f o n o 23300 Salidas de Sevilla: 7,30, 10,30, 12,30 mañ a n a 1, 5, 7 y 8 tarde. Salidas de Carmona: 7, 8, 9, 12,30 m a ñ a n a 1,30, 2, 6 y 6,30 tarde. Domingos, especial para Carmona, a las 2 de la madrugada LINEA D E U T R E R A Salidas de Sevilla: 12, 7 tarde y 9,45 noche, eanaas de utrera, s m. inana, i,4 t y s, it tard EMPRESA CASAL Fuera de la sesión Unas frases del señor Casares Qairoga E 1 ministro de la Gobernación, Sr. C a sares Quiroga, se lamentaba en los pasillos de la Cámara de que proposiciones como la presentada por el Sr. Ortega y Gasset (D Eduardo) obtengan el número necesario de firmas para ser leídas. U n diputado que se encontraba en. el grup- r- en que hablaba el ministro de l a Gar bernación, le dijo: -No tenga miedo en aceptar la interpelación, porque nosotros tenemos muchas cosas que decir y descubrir a varios vividores de la política que se aprovechan de la s i tuación de Andalucía para imponer sus m i ras políticas, y eso se tiene que acabar. E l Sr. Casares e x c l a m ó ¡Y o qué voy a tener miedo! También, tenso vo muchas cosas que decir.
 // Cambio Nodo4-Sevilla