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NUMERO EXTRAOR D I N A R I O 20 C E N T S AÑO TAVO. VIGESIMOC 5 5 N U M E R O EXTRAORD I N A R I O 20 C E N T S AÑO V 1 G E S 1 M O C TAVO. 5 ¡5 5 IMPRESIONES DE ARTE MUJERES DESCONOCIDAS L misterio de los ahueca e n c r e s p o s retratos incógnimechones y sostiene tos es sumamenun bizarro sombrerete te enojoso e i r r i enriquecido por ancha ta el espíritu. N o pacinta de pedrería, y rece lógico n i natural sobre el que sube, l i que gentes lo suficiengero y airoso, un tretemente notables y en mendo airón. una situación que les Todo en esta dama permite ser retratadas incógnita es atrayenpor artistas e x i m i o s te. L a expresión mehayan perdido su nomlancólica de la cara bre y naufragado en incita a descubrir su el incógnito, sin que secreto, a saber quién de ellas sepamos absofué, si vivió feliz, si lutamente nada. A dismurió joven, como patancia, y visto el aprerece temerse por el ascio que hacemos de las pecto enfermizo d e l obras de arte, no se rostro; si, por el. conacierta a concebir l a trario, burlando l a s posibilidad de que los perpetuas acechanz a s contemporáneos de los de la muerte, vivió artistas y de los retraluengos años y se extados no marquen en tinguió d u l c e m e n t e sus diarios, e n s u s agotado su v i v i r por Memorias, en sus reel peso de los años nucuerdos, las fechas en merosos. ¡ue Rembrandt retraN a d a sabemos d e tó a una vieja o el ella. Suponemos q u e Greco a un hidalgo. fué dama de alto l i n a Estas efemérides que je porque se retrató entonces no parecían con ricas preseas y l u importantes, lo son hoy joso traje. L a creeen día más que las de mos asimismo, por su una batalla célebre o empaque y por la d i g un hecho histórico, dana y entonada actitud do que l a sensación de su retrato, señora artística y siempre acde alcurnia, tal vez de tual hiere así nuestro augusta estirpe, reina espíritu, mientras que o infanta, que nació los hechos del pasado en las gradas de un murieron con- él, y su T r o n o y dejó tras de memoria, seca y marsí linaje de príncipes. chita, carece ya de la Podemos creer t o d o fuerza precisa a concuanto queramos. N i n movernos. P o r e s o guna suposición nos por la misma causa está vedada. Pero nunque nos mueve a deca, a menos de un i n sear conocer a alguna creíble milagro, sabrepersona con quien nos mos quién fué esta cruzamos en la calle, mujer que, enjoyada deseamos tanto, con y elegante, nos m i r a tanta terquedad, saber un poco de soslayo, quiénes fueron los resin dignarse satisfatratados i n c ó g n i t o s cer nuestra c u r i o que nos m i r a n desde sidad. sus marcos con sonANTONIO CAROU. RETRATO D E U N A DESCONOCIDA Tampoco l o g r a m o s reír de esfinge, guarsaber quién es la bedando celosamente un secreto que no será maculado. L a gola sostiene como un plato llísima hembra a quien el divino Rafael refácil averiguar. el rostro de la señora. trató con sin igual maestría. N o es ésta, Así sucede con la señora a quien retrató N o es bello. D i s t a mucho de serlo. Su como l a anterior, dama de alta estirpe. N o A n t o n i o Carou. E s dama de altísimo linaje. tez pálida revela una naturaleza enfermiza. obstante mostrarse bien vestida, ni su traje Vístese con espléndido traje de seda clara, L o s labios mustios, dé lindo diseño, no ron i sus alhajas revelan una elevada situación bordado con galones negros. L a s mangas, jecen fuertemente, n i tampoco sus mejillas, social. T a l vez fué solamente una modelo, según la moda de entonces, se abren huealgo angulosas, tiene la tinta rosa de l a vida. tal vez una de aquellas hermosuras populares L o s ojos miran serenamente, pero sin júcas, con cortes adornados de lazos. U n a rica que tanto placían a Sanzio, y de las que la bilo alguno. S o n ojos de persona que se cadena de canutillos dé aljófares cae sobre famosa F o r n a r i n a fué el prototipo. sabe enferma, pero que no quiere, que no su pecho y se recoge bajo, otro espléndido Fuere quien fuere, la retratada es una beacepta se lo digan y no admite la limosna collar de donde pende un joyel con gruesas lleza sin par. S u atavío sencillo realza aún de una compasión que no solicita. L a frente esmeraldas y grandes perlas unidas por los más l a perfección sin tacha de su rostro i m es vastísima, también está exangüe y parece gestos elegantes de unas figuras cinceladas pecable. E l de U r b i n o la reprodujo vestida albergar los pensamientos tristes de quien y mito ógicas. ele blanco, con un justillo. o blusa de tela se ve morir a destiempo, en una juventud E l alto cuello de la dama se ocul a tras la plegada, que deja generosamente descubierque pudo ser alegre y no lo es. Coronando enhiesta rueda de la gola, simétrica, hueca, tos los hombros y la tabla del pecho, albos, el rostro melancólico el cabello negro se rígida, prisión inexorable de lino tieso e i n pulidos y firme, cual el mármol. U n o s lazos E
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