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V I D A Y M U E R T E DE U N POETA ÓSCAR W I L D E ÓSCAR WILI E EN CARICATURA N hombre, llámese Byron o Wi de, no desafía impunemente a toda una sociedad. L a lucha es desigual, y, antes o después, el atrevido sucumbe. Podemos burlarnos de los prejuicios del ambiente social sin escatimar sarcasmos. No pocos escritores lo han hecho, sin enajenarse la admiración ajena; pero es peligroso o r i e n t a r una moral contraria a las tradiciones éticas, que son la armadura de una sociedad. Por desconocer ese principio tuvo que expatriarse iord Byron, yendo a morir a la sombra de un ideal grotesco: el de la e m a n c i p a c i ó n helénica del dominio turco. Miszolonghi no tuvo, como algunos románticos han creído, un resplandor de epopeya. L o épico no asomó por aquellos cenagales que he recorrido personalmente, meditando sobre las desventuras del gran poeta. Fué el desenlace triste de un período de extravíos que la Historia ha comentado con irónico respeto. Retar a una sociedad es abrazarse por adelantado a la derrota. E l mismo Alcibiades, que no era menos inteligente que Osear U Wilde, supo arrepentirse a tiempo para que no le abrumase la cólera de los atenienses. L a sociedad s indulgente con los gestos y e con las palabras que van contra su arquitectura moral; pero no perdona los actos. E l otro, día me hacía yo estas reflexiones en el cementerio de Bagneux, ante la tumba del autor de Salomé. ¡Pobrte Osear Wilde! SU PRIMERA ESCUELA Sus últimos años frieron, según parece, atroces. Sin hogar, sin patria y sin prestigio, vagaba por los cafés de París, vertiendo las últimas gotas de su ingenio, ya muy adulterado por la hiél, eñ la copa de ajenjo o en el vaso de vino. E l alcohol- -me decía un amigo mío, que murió de su fidelicad a Baco- -da una gran resignación. E l que bebe, olvida; mejor dicho, huye de sí mismo. Lo de los paraísos artificiales no es una superchería. Si no acaba con las penas, las atenúa y lenifica, no como- un bálsamo, sino- como un revulsivo. E l mundo interior se metamorfosea en una variedad de panoramas que nos incomunican temporalmente con el pasado. ¿Por qué prohibir el alcohol a los solitarios y a los tristes? ¿Qué com, prometen o qué ponen en peligro con beber? ¿L a salud? Bueno, ¿y qué? Cualquiera dirá que la salud es un bien cuando se ha perdido toda probabilidad de ventura. H a y h a s t í o s respetables sobre los cuales no tiene el higienista ningún derecho. E l poeta inglés fué una víctima de su
 // Cambio Nodo4-Sevilla