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temperamento y de su mala educación. M e explicaré. A m a r l a v i da está bien; amarla con exceso es un v i cio. L a civilización ha puesto límites al placer, y el que los traspase sucumbe, primero, porque arruina su salud, y luego, porque se d e s a c r e d i t a L a gente no perdona a los grandes epicureístas sus desenfrenos, porque ve en el demasiado goce un fraude a los que moderan sus apetitos. W i l d e era un sensual y un voluptuoso que se c r e y ó bastante fuerte para que sus escándalos, no sólo no chocasen a los demás, sino que pareciesen alardes de genio. Educado e n t r e un padre libertino y una madre excéntrica, que le consintieron todos sus caprichos y alentaron su egoísmo y su vanidad con elogios desmesurados a su precoz i n teligencia, Osear W i l de no tuvo nunca aquel tida de la nada de las cosas? A l g o debía haber de la substancia cristiana en el ilustrepoeta cuando más tarde, preso y desprestigiado, remanecerá en la Balada de Reading, como el canto de una de esas aves que eni- ¡se mudecen al cambiar de clima y recobran su lirismo a favor de la temperatura d e l ambiente en que nacieron. Pero esa ráfaga de misticismo se disipa, y con el viaje a Grecia el poeta se abraza i r r e v o c a b l e mente a su ideal de vida y de arte. Su programa ya no variará. Se reduce a dos temas que se cristalizan en su espíritu y en su carne: la belleza y el placer. E s e v i d e n t e que los contemporáneos de Sócrates hubieran presenciado sin asombro la identificación del hombre con la naturaleza, que seLA PRISIÓN D O N D E ESTUVO Y ESCRIBIÓ LA CELEBRE BALADA rá, andando el tiempo, el punto de partida de la filosofía estoica. Sequere naturam. candor que perpródigo, lo cual no implica forzosamente Pero, en un país como Inglaterra, de abobondad, sino desorden. Gasta y da sin contar. fuma la infancia. A los ence años entra lengo cristiano, esa moral que muchos pracL o que más sorprende en él es su breve como alumno en la Portora Royal School, tican hipócritamente debía alarmar a la coqueteo juvenil con el Cristianismo. A l de Enniskillen. Allí no participa de los rebuena sociedad. gunos de sus primeros poemas son de un creos de sus camaradas. E s un niño reacento místico que parece precursor de una A v i v i r en la época de Alcibiades, Osear traído, en quien apunta ya la ironía, un vocación. ¿Dónde ha contraído W i l d e ese W i l d e habría podido subvertir la ley del poco viperina, común a casi todos los homfondo o esa superficie religiosa visibles en amor sin atraerse la reprobación de nadie. bres aquejados de ambigüedad sexual, que los poemas Roma unvisited. Ave María GraPero Jos ingleses, poco después de haber suelen ser casi siempre de corazón seco y tia plena, E tenebris y The Burden of Ytyst aplaudido las comedias del poeta, que son de ingenio prontadizo y brillante. Física ¿Se trata de una simulación o de un. ingemuy interesantes, y de agasajarle en sus mente es un muchacho robusto, guapo, que nuo grito del alma, tempranamente adversalones, lo mandaron a presidio con la mase hace notar por lo rebuscado de su eleyor sangre fría. gancia y la amabilidad de su trato. S u rostro, sin embargo, Fué una sanción cruel, territiene una expresión poco mascuble e inmerecida, y si de vivo lina. L o s ojos revelan voluptuono logró el poeta su rehabilitasidad y m a l i c i a la nariz es de ción, después de muerto su desperfil correcto, y la boca, de l a quite ha sido glorioso. Su teabios opulentos, parece un pretro, sus poemas y, sobre todo, gón de todos los apetitos. A n sus cuentos, le han adjudicado dando el tiempo su elegancia se un lugar preeminente en la l i depurará, adquiriendo una real teratura universal. Quiéranlo o distinción. D e aquel colegio pano los fariseos, W i l d e es un sa al de la Trinidad, de Dublín, poeta, y, en ocasiones, un gran poeta, admitido, por d e r e c h o y de allí a Oxford. Entonces su propio, en todos los parnasos. adolescencia moldea el hombre E n cuanto al hombre, su mefuturo; el que será ya definitimoria no merece más que resvamente; un espíritu ávido de peto. E l que expía tan duraemociones estéticas, pero que, mente comoí él errores inevitano sólo no desdeña la sensación, bles del temperamento no deja en lo que tiene de más elemenen pos de sí un solo rescoldo de tal, sino que la busca sin escrúrencor. L o s últimos años de su pulos. R u s k i n influye en él poazarosa existencia fueron un suderosamente pero no sobre su plicio de todos los instantes. S i n sensibilidad, que es nula, sino patria y sin hogar, divorciado sobre su cerebro. Más tarde vende su mujer, lejos de sus hijos, drá YValter Pater a fijar su con pocos e inseguros amigos, orientación literaria hacia un el poeta se refugió en los únicos arte impersonal, en el que la elementos de bienestar que suepreocupación de la belleza obslen sernos fieles en las horas adcurece o suprime todos los deversas la soledad errante y el más alicientes creadores, q u e alcohol. Y o v i el otro día su un Goethe por ejemplo, aprotumba en el cementerio de B a g vecha con oportunidad genial. neux. E n lo alto de la piedra Verdad es que el gran poeta aletumular, la cruz evoca, más que, mán se parece a D i o s en que, la protección divina, el recuerdo para él, todo, hasta lo más míde una gran tristeza. Aislada nimo, es elemento de creación. por una cerca de arbustos, que E n Platón ha visto W i l d e el florecerán cuando la primavera Platón inglés, y en Walter P a avance, la tumba aparecía enter. el Benvenuto Cellini del esvuelta en la niebla matinal, cotilo. Pero el hombre no progremo en un sudario... sa ni se enriquece con las adquisiciones morales que nos procura el dolor. E s un insensible TUMBA D E ÓSCAR W I L D E E N E L C E M E N T E R I O D E BAGNEU. X, E N PARÍS MANUEL BUENO