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A B C. D O M I N G O 29 D E M A Y O D E 1932. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. PAG. aií BANQUETE ABOGADOS L E S A L SR. DE LOS RADICALERROUX Madrid. A las dos de l a tarde se ha cele- 1 Virado en Casa Juan el banquete ofrecido por j los abogados radicales al jefe del partido, Sr. Lerroux. Preside éste, teniendo a su derecha a la, Srta. Clara Campoamor y a la izquierda a la señorita Ruiz. Ocupan puestos ea la mesa los señores Abad Conde, emba jador de España en Portugal, Sr. Pocha T 01 res Campaña, Concha Peni y Salazar Alonso. Asisten unos trescientos abogados. -A los postres se leyeron adhesiones de los señores B a r r i o Morayta, Aragón y Gattore y de los grupos de abogados de Valladolid Salamanca, Valencia, Barcelona, Sevilla, Corana y Melilla. Después el Sr. A b a d Conde ofreció el banquete, en nombre de los abogados del partido al Sr. Lerroux. A continuación habló el Sr. Valencia, en representación de los abogados de Valladolid. Después el Sr. Merino Conde, en representación de los de Valencia; la señorita C l a r a Camp. oamor y por último el Sr. L e- Discurso del señor Lerroux A l ponerse en pie D Alejandro L e r r o u x es saludado con una enorme ovación de los comensales, puestos también en pie. E l jefe del partido radical comienza d i ciendo Compañeros, amigos y correligionarios E l acto de hoy servirá, para dar un mentís a aquellos que h an creído que nuestro partido ha venido nutriéndose en estos últimos tiempos de analfabetos. N o Vosotros, los que acudís a esta reunión de hoy, como los que hubieron de acudir a otras anteriores, se han formado en el Claustro y en la Uni- r versidad y allí habéis aprendido el Derecho y la Jurisprudencia, pero no se aprende esto solamente en los textos n i en la cátedra, sino en l a calle y viviendo. Vosotros sois una parte integrante del partido radical, sois los que aspiráis a crear una conciencia nueva en virtud de vuestros conocimientos de los. fundamentos del Derecho, lo que hace que el partido radical no esté privado del concepto jurídico y del respeto a l a ley, consecuencia obligada del conocimiento dé aquel derecho. E l partido radical no se considera capacitado mientras no ha 5 a sacado de las escuelas aquellos hombres que han de ejercer en la vida una alta función social, n i tampoco mientras no hubiese tenido la asistencia de los hombres de Derecho. Quien está curtido por la experiencia, porque aquí hay jueces, magistrados, notarios, hombres de Derecho, en fin, tiene que decir que el partido radical no es un monstruo, sino elconjunto de actividades que representa la Justicia y el Derecho. E s evidente que en los tiempos de antes necesitaban las clases humildes apoyarse en el Derecho, porque l a Justicia no era todo lo equitativa y sana de que sus Códigos hablan. P o r ello recojo, la insinuación que ha hecho Clara Campoamor, y creo al mismo tiempo que van creciendo las organizaciones radicales de todas las provincias. Deben crearse organismos técnicos que sirvan de amparo, guía- y consejo a las clases sociales más humildes. Y también a la clase media que no sabe ejercer sus derechos, para que cuando tenga que acudir a los Tribunales de Justicia, para defender aquello que le corresponde, encuentre en el partido radical un apoyo. A las clases menesterosas y aquel que precise de nuestros abogados, que estoy seguro no convertirán sus patentes en motivo de opresión del desgraciado. Hay, pues, que establecer un consultorio allí donde exista el partido radical. H a y que enseñar a los ciudadanos sus derechos, pero LAS CORTES Y EL ESTATUTQ ¡PASA T O D O l -J N A D A NO PASA N A D A -P U E S ESO E S L O M A L O Q U E N O PASA N A D A Y, no en forma gravosa, para que aquellos que se acerquen a nosotros digan que el partido radical no es sólo un partido de clase, sino que sigue una dirección clara, una trayectoria de fraternidad y apoyo mutuo a las masas y que en él encontrarán, no los defensores del idea de altura, sino abogados que acudirán a la necesidad presente y harán caso omiso de sus minutas, como un medio de propaganda para el partido radical. Estamos todos aquí unidos por un sentimiento, patriótico que sin duda estrechará más nuestros lazos de fraternidad. M e refiero al problema de actualidad palpitante y que tantos debates ha suscitado; así como también al estado de los espíritus, que se han levantado en protesta, que no es éste el momento de calificar. L a protesta está bien, porque, sin duda, la anima un sentimiento patriótico, y vosotros, técnicos del Derecho, tenéis el deber de ño sumaros a esos movimientos sentimentales y dedicaros, en cambio, al estudio del Derecho, para con él contener esos ímpetus. E s indudable que estamos atravesando momentos difíciles, no sólo para los que desempeñan la función del Gobierno, s i n o también para los que representamos un núcleo de responsabilidad. N o obstante estar en la oposición, tenemos que establecer una colaboración con el Gobierno, a la que no podemos sustraernos; porque se funda en un ansia de l a opinión. E l partido radical, en cuanto al Estatuto de Cataluña, está atento a satisfacer esta necesidad, pero no ha de tolerar que sea así como quien coloca un puñal en manos de gentes que pasado el tiempo nos asesinen. E s evidente que no hay solución al. problema sin fórmula, sin transacciones, pero esas han dé, ir precedidas de una mutua confianza, y sin esa confianza recíproca no podrán lograrse, porque nosotros, el partido radical, es incapaz de una traición. L a ley, cuando se hace, no suele contar con las intenciones; la ley admite, pues, l a solución del problema, basándose en la confianza de los hombres que la voten, y por eso yo digo; No gastemos nuestras ener- gías en contener la mala fe fié ¡aquéllos que con engaño pretenden desgarrar, la P a tria en jirones. Esto que está sucediendo ahora con el Estatuto, son fluctuaciones que aquejan a todo piloto en. las alturas, cuando la- aguja del motor, le v a diciendo si se ha equivocado- de dirección, o no. Y o he demostrado siempre no- ser un tirano, pero sí un autoritario. Y o no admito gastar tiempo en nuevas discusiones, sino que recojo las manifestaciones del país, y creo que m i experiencia es garantía más que suficiente. Mi teoría es que- para salvar losintereses patrios nada puede significar sa- crificio, n i nada interesa sacrificar uno para, salvar dos, sacrificar dos para salvar dos mil, y cuatrocientos m i l si. son necesarios, para sajvar la Patria. Y o soy práctico y avezado a la lucha Sé dar los pasos pensando antes en los tropiezos, y a veces tropiezo voluntariamente para engañar al enemigo o al adversario. L o que afirmo es que el Estado y l a Patria no se resquebrajarán en nuestras manos en lo más. mínimo. La República es evidente que no ha venido para volver la cara a los problemas, sino para afrontarlos con valentía y resolverlos con acierto. Uno fie esos problemas, de los más graves, es el de los Estatutos regionales. i E s que hay que soslayarlos? ¿E s que, vagamente, se puede hacer un programa? N o H a y que afrontarlo. Pero hay que afrontarlo, no sólo por concepciones históricas, muy, bien aprendidas en los textos de historia, pero muy baladíes- en la práctica, porque para ello habrja sido preciso v i v i r esa historia, tal vez durante medio siglo. Todos los que estamos en el partido r a dical no se me oculta que no somos federales, pero, yo tengo un convencimiento federal y; digo que hay médicos que no aplican el mismo tratamineto a los enfermos que padecen idéntica enfermedad, porque opjno que l a mejor manera de acabar con las pasiones de libertad es conceder esa libertad. L a s Federaciones siempre se han guiado por las l i bertades de sus pueblos. E l unitarismo, en cambio, ha sido siempre la violencia. E l par
 // Cambio Nodo4-Sevilla