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LUDO DE LAS NOVELA. P O R EMILIA P A R D O B A Z A N ONTINUACIPN) plazca a los gfaii 8 és y a. los poderosos. ¡Pobre chiquilla ilusiona- tando en su espíritu, embriagado de ventura, Ja lozanía de las flores, el gozoso gorjeo de los pájaros, la misteriosa paz. del agua da! ¿A que ni- te. has enterado de la situación del país dónde y el amanté e íntimo calor del fuego... Ahora le. parecía, por el reina el padre de tu futuro? Y o sí... yo tengo, los ojos abiertos, contrario, que las, plantas languidecían, que las aves sufrían de y miro hacia donde tú no miras. Dacia es, un; país muy viejo y verse cautivas; que las ondas del acuario eran amargo llanto, donmuy nuevo, viejo en tradiciones y leyendas, pero nuevo coríio nade se morían los peces desterrados del Océano, y que la llama ción. E n otro tiempo no tenía Reyes, sino príncipes soberanos, una cosa semejante a, los margrayes. Siempre andaba, á la greña dé. la chimenea gótica, al iluminar, las figuras grotescas y los mís. con los turcos y con los. rusos pero; las altas montañas y el... va- ticos personajes de los tapices, descubría siniestras cataduras y ángeles doloridos, consumidos de melancolía eterna, e incurable... lor heroico de los montañeses preservaron su independencia. Hará La creación, simbolizada por los cuatro lados del taller, se le poco más de un siglo, aliándose con Rusia, derroto a los turcos, figuró a Rosario algo fúnebre y espantoso si le faltaba la luz y se constituyó en nación europea. El. abuelo del Rey actual era del amor. Encaróse con, Viodal, y exclamó impetuosamente: todo un hombre; hizo progresar a su patria. Hoy son; los dácios un- -Tío Jorge, estimo tus advertencias... pero, ¡qué quieres! país casi civilizado, hija mía. Si antes, sostenían su, libertad no es fácil precaverlo todo... ¡Algo ha de quedar de cuenta cómo bandidos, ahora la sostienen como. diplomáticos. No pierdel destino! Si Felipe. me escoge, es que tal vez me prefiere a den de, vista a Rusia, que no les; quita ojo a ellos. Rusia se ha la, ambición. Yo le prefiero á cuanto hay en el mundo. Y a sabes gastado bastantes rublos, en. crear allí un partido ruso, anexionista, y lo capitanea nada menos que el hermano menor del Rey, el, que me paso de franca... Y recogiendo su bordada sotana oriental escapóse del tallet presunto heredero de la corona. Porque el Rey de Dacia, el padre por. la. secreta puértecilla de una escalera de caracol, que bajaba de tu elegido, no tiene hijos de su esposa legitima. i ¿Vas entea la: casa del pintor, y que sólo usaban éste y Rosario... No vio rándote? que Viodal acababa de romper entre los dedos el mango de un Rosario, inmóvil, aterrada, hizo seña de que sí. pincel fino... ni pudo verle descubrir el cuadro de la Samaritana- -Entonces, ya adivinas lo que se prepara. A l morir el pay, asiendo la espátula, raspar con furor la cabeza... dre de Felipe, le sucederá el príncipe Aurelio. Rusia le exigirá Media hora después subió la caja forrada dé raso, y soltó en el cumplimiento de sus compromisos, y la impopularidad de la anexión y del protectorado ruso hará que la mitad del país se el hall a Dauff y al guapo conde de Nordis, que traía al artista un magnífico bronce griego, encontrado en ciertas excavaciones levante contra el Rey. ¿Qué bandera han de oponerle? La del de Dacia. A l ¡qué hay de nuevo? del cronista, siempre a príncipe Felipe María. Ahí tienes a tu esposo pretendiente a la corona. ¿Yi qué alegarán contra él sus adversarios, los amigos caza ¡de noticias, Viodal, impulsado por extraña necesidad de proclamar el motivo de su callada desesperación, dijo en voz; de su tío? Siento decírtelo... Primero recordarán a su madre... que trataba de emitir serena y clara. a la Flaviani... pero ésa, desde el otro mundo, poco, estorba... ¿De nuevo? Mucho. En primer lugar, que he borrado la Entones saldrá su mujer... Se ha casado con la sobrina de un ¡pintor... Una modelo... añadirán los malos. L a amiga de Vio, Samaritana... No quiero tratar ese asunto; es muy conocido. Otra novedad: mi sobrina va a casarse con Felipe María Fladal dirán los pebres, los infames. Y publicarán grabados del viani... Acaba de, participármelo. cuadro de la Samaritana, con este- letrero: Retrato de la futura Dauff, lanzó una exclamación dé sorpresa; por el rostro de Reina de Dacia, hecho por su tío... Nordis se extendió una satisfacción, que apenas acertó a reprimir. Rosario, pálida y yerta, abría desmesuradamente los ojos, como- ¡Qué galán tan singular este Nordis! -pensó para sus adenel que ve un fantasma... Cada argumento se hincaba, a guisa tros Viodal- No quería a Rosario, no... ¡Cómo le brillan los ojo de clavo agudo, en su cabeza. No podía desconocer. la ¿verdad de de contento! las observaciones de Viodal, aunque su engreimiento amoroso no las, hubiese previsto, ni quisiese aceptarlas, aun tocándolas con VII las manos. E n vez de revolverse ella contra los hechos, los hechos, sordos y fatales, se volvían- -cosa bien natural, aunque ilógica- IKMOI. ACI. Wf contra el que se los denunciaba implacablemente. A l llegar Rosario á su gabinetito, amueblado con virginal sen, Se sublevaba, maldecía; deseaba lastimar 3 su vez. Es inicuo cillez, la esperaba una visita; repantigado cómodamente en el sofa -pensaba- -que me diga estas cosas para desahogar el berrinche leía un periódico Gregorio Yalomitsa en persona. de que yo no le haya querido... como él me quiere. Inicuo. Se- -No me darás hoy el chasco como ayer, paloma querida- -ex- empeña enmatarme... Muerte por muerte, que me la dé Felipe... Así los dos actores de esta triste escena se engañaban: Viodal, clamó el bohemio al ver a Rosario- Pero, ¿qué es eso? Vienes muy desemblantada... ¿Estas enferma? desgarrando el corazón de su. sobrina, pensaba obedecer al deseo- -No- -respondió ella con forzada sonrisa- ¡Un poco de ja- de salvarla de un desastroso porvenir; Rosario, al, recibir sanas queca... Y a se pasará. advertencias, fundadas en la realidad, creía que la destrozaban el- ¡Jaqueca! ¡P c h! Las mujeres dan una cada mañana e inalma por envidia y por celos... ventan otra cada noche... Y las jaquecas de, las muchachas ya- ¡Cuánto me pesa afligirte, Rosario... -murmuró el pintor sabemos cómo se curan... Sarito, perla oriental, ¡me parece que con súbita y tierna explosión de pena- Preferiría sufrir yo... te traigo yo el remedio de la jaqueca! que, al fin, tengo costumbre... Diciendo así, Yalomitsa reía de buena fe, con risa inocente y. -No me aflijo- -exclamó Rosario con esfuerzo heroico- Me sobra valor. Sólo que necesito reflexionar, echar mis cuentas... semisalvaje. Si el bohemio pudiese sospechar que, en efecto, Pensaré, tío, pensaré... tenía en sus manos en aquel instante el destino de tan noble y linda criatura, en vez de hablar, capaz sería de arrancarse la. Pasóse la mano por la frente. Sus ojos, como dos. negros pápecadora lengua. Nadie que registre su propia historia dejará de jaros, vagaron por el hall. Acordóse de que hacía una hora, al, enencontrar en ella alguna página irónica, parecida, a la que Y a trar allí, la idea de abandonar aquel caprichoso retiro, donde Violomitsa estaba viviendo; un día en que, con intención cariñosa, dal había reunido lo más que puede agradar y entretener a una hirió en el corazón a la persona que más amaba; otro, en que, penmujer joven, la mayor poesía de que se rodea la poesía viviente de la hermosura y los pocos años, había sentido como nunca... la gracia, la originalidad y el encanto. Je los antro elementos, no (S ¿continuará. 1 7